Furia: el lado más animal del ser humano

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Lázaro y Juan son un par de soldados que desertan del ejército para vivir libremente su amor mientras están en la búsqueda de un hombre llamado Vicente Barrera, con el que tienen un lazo sanguíneo. 

Entretanto, María y Salvador están profundamente enamorados uno del otro que sólo buscan poseerse y es en ese afán que su amor los lleva a transformarse en algo que no son y que no podrán manejar ya que es mucho más fuerte que ellos.

Furia es un trabajo de la escritora mexicana Clyo Mendoza, en este caso es su primera novela, y la acción se desarrolla en pueblos cuyo común denominador es el desierto, que se convierte en un personaje más y es el ambiente que sólo es fértil para el odio, convirtiéndolo así en un infierno ya dotado de un calor propio. 

Las historias de Lázaro y Juan, así como la de María y Salvador están contadas de forma intercalada siendo a ratos relatos independientes pero que terminan relacionándose entre sí al irse desarrollando la acción. 

Por momentos da la impresión de estar leyendo la descripción de un sueño, ya que la autora dota a estos relatos de una vibra onírica debido a los elementos casi sobrenaturales y mágicos que los componen. 

Los narradores cambian: a veces en primera persona, a veces en tercera y en ocasiones hay momentos donde se desdoblan las personalidades, por lo que el lector tendrá que prestar mucha atención para saber quién cuenta la historia.

Furia nos habla de la violencia ejercida hacia las mujeres, esto es, el abandono que sufren por parte de los hombres con quienes engendran a sus hijos, la marginación que sufren por su condición de mujeres, así como la maternidad forzada que les afecta, no sólo a ellas, sino a sus hijos, que crecen buscando esa figura paterna y anhelando conseguir aquello que jamás tuvieron mientras que se gesta una profunda soledad. 

Se tocan temas como el incesto, la sexualidad que no se puede vivir plenamente, el amor, el deseo erótico, la necesidad de huir del pasado, así como la locura, ese estado alterado que destruye todo lo que toca y arrasa con las personas y su entorno además de, obviamente, la furia, esa emoción que no sólo da nombre al texto, sino que aquí es explicada con detenimiento y experimentada por cada uno de los personajes a su manera, trayéndoles consecuencias irremediables que viven en carne propia.

Clyo Mendoza nos cuenta su historia utilizando un lenguaje casi poético ya que describe con mucha belleza las tragedias que se van generando conforme avanza la lectura, pero sin restarles importancia o seriedad. 

El ritmo juega un papel muy importante ya que jamás cae provocando así que el lector se enganche con la trama mientras que es testigo de un análisis bastante profundo sobre la condición humana y comprueba cómo es que los asuntos no resueltos, aún desde generaciones previas a la propia, tienen repercusiones en las situaciones actuales y se convierten en un destino del que es prácticamente imposible escapar.

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