Elegía a una Flor Amada

Por Varinia de la Cruz

Que no mueran las flores,
que no muera tu ternura,
que muera la tristeza de no volverte a ver,
que no muera tu voz de montaña y de llanura,
que es un canto dulce de ayer, de mañana,
de lluvia y de verde campo.

Hoy todo mi amor se va al cielo
porque allá viven las flores,
porque allá viven los que enfrentan fantasmas con poderosas alas,
porque allá viven los que trabajan incansablemente por hacer del vivir un poema.

Hoy tu imagen adorada vive en cada parpadeo;
hoy pronuncio tu nombre y escribo en un trozo de árbol
pensamientos para nunca olvidar tu imagen ni tu idea.

Hoy me sobran lágrimas que hacen un río
donde revuelca el sentimiento,
porque sé que me faltaron palabras,
y que nuestras sombras se abrazaran ayer que te fuiste,
Tía, amada mujer.

Dicen los viejos del pueblo mío que todos tenemos un destino,
un tiempo, un minuto para volver a ser viento, ser flor,
ser retoño de árbol.
Yo, para consolar mi alma,
les creo y me conformo
con el frío de ti, que dejas en mi espíritu, tía.

Anda, ponte tus alas, vuela, llega alto y dile a los vientos, a la estrella, al cielo azul, a la montaña, que los seres de esta tierra merecemos otra oportunidad; que vuelva la paz, la justicia, la igualdad; que el amor y las flores no mueran sin tiempo, nunca más.

Yo, acá en la tierra baja, escribiré en cada puerta, en cada sendero, tu sabio secreto:

“La unión de los hombres, de las familias, de cada pueblo, es el camino a la felicidad de nosotros los pobres, de nosotros los millones de hambrientos; protegernos y cuidarnos todos como un solo corazón nos hace renacer”, fueron tus palabras que aún suenan como un canto con tambores tiernos de alma tarahumara.

Fue un honor conocerte. Gracias por tu amor y tus consejos;
los guardo como tesoro eterno.
Que nuestros hijos no olviden tus anhelos, que son nuestros.

Tía, hermana mía, una cosa más te pido este día: 

¡No dejes de mirarnos desde allá
y decirnos con un rayito de sol: un te quiero!

Con amor eterno, el día que vuelas al cielo.

A mi tía.  Flor Yolanda Torres Varela.  

Related posts

Leave a Comment