Enrique González Rojo Arthur: una vida centrada en dos vocaciones

Por Redacción Reversos 

Para ser poeta hay que adivinar en el espacio indiferente, en los jeroglíficos del aire, en la pregunta arrodillada ante el enigma o en la flébil respiración del ave fénix, las vísperas de un portento […] Para ser poeta hay que asistir puntualmente al momento en que, sin el menor quejido, la flor comienza a marchitarse, a desdecir belleza, a encontrar en el suelo la forma polvorienta del descanso. 

Con este y otros versos se recordó el legado del poeta, filósofo, narrador y ensayista mexicano Enrique González Rojo Arthur (1928-2021), en un homenaje organizado por la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).  

Dicha distinción buscó celebrar la vida y honrar la memoria de un hombre “inteligente, sensible, talentoso y comprometido con las ideas, la subjetividad y la acción política”, quien también fuera profesor de la Casa abierta al tiempo.  

En la actividad transmitida por redes sociales se incluyeron fragmentos de la entrevista que le realizó el profesor Miguel Ángel Flores en el año 2012 y poemas como Oda a la goma de borrar, Tríptico del príncipe y En un hotel, de la voz del propio autor. 

También pudo apreciarse al ensayista perteneciente a una generación de tierra nueva interesada por leer, cifrar y encontrar los resortes unitivos de la producción poética, quien habló sobre La teoría poeticista, uno de sus primeros textos al que definió como inorgánico, juvenil y una especie de mamotreto que lo ayudó a soltarse en la escritura.  

Durante el homenaje dividido en dos segmentos y titulado In Memoriam. La finitud del infinito, la doctora María Beatriz García Castro, coordinadora general de Desarrollo Académico, lo recordó como un ser humano destacado por su amplia obra filosófica y poética y el inquebrantable ejercicio de constancia en los principios éticos de toda su vida.  

“Buscando palabras que puedan definirlo a él y a su obra de inmediato aparecen congruencia, generosidad, tenacidad y compromiso; nunca se acomodó, nunca se conformó y nunca se cansó de buscar, rebuscar, abrir puertas, diversificar, regresar a plantear y profundizar sus recorridos”.  

Como profesor universitario formó a muchas generaciones en la filosofía marxista y en la crítica de la historia en distintas casas de estudio, recordando sus palabras: “fui un apasionado de la cátedra y en este ámbito de la UAM me sentí realmente acogido, tanto por las autoridades como por los estudiantes”. 

El doctor Saúl Jerónimo Romero, jefe del Departamento de Humanidades de la Unidad Azcapotzalco, sostuvo que fue una de las figuras más completas de la intelectualidad mexicana, pues no sólo fue poeta sino un gran catedrático, militante político y fundador de esta institución, donde fue nombrado Doctor Honoris Causa.  

“Fue un personaje con una cantidad de facetas muy transcendental, además de ser un poeta también fue un militante político y una persona atenta y observadora de la realidad nacional, que durante toda su vida se ubicó hacia las causas populares y las grandes mayorías”.  

Su voz crítica y gran poder de observación fueron destacados, pues a través de su poesía, ensayos y observaciones decía muchas cosas: “trato de luchar contra el presidencialismo, las versiones más autoritarias de la época del priismo y participando en organizaciones de izquierda muy importantes en este país”.  

En el homenaje también estuvieron sus nietos Julián González Frank, Lúa González Frank y Cecilia de León, quienes hablaron de las enseñanzas de su abuelo y cómo los acompañó, motivó e inspiró, lo que pudo verse en un video con fotografías en las que estaba rodeado de su familia.  

Así fue recordado el escritor fallecido el 5 de marzo de 2021, quien tuvo “una vida centrada en dos vocaciones: entre pensamiento-razón y sentimiento-subjetividad”, lo que lo llevó a ser a la vez filósofo, poeta y amante de las letras. 

@REVERSOSREVERSO 

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