El lugar sin límites: donde no llega la redención

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

La Manuela y su hija ‘La Japonesita’ regentean un prostíbulo en Estación El Olivo, un pueblo sumido en la miseria que es casi propiedad de Alejandro Cruz, un hombre poderoso. 

Después de una larga ausencia, vuelve al pueblo Pancho Vega, ahijado del ricachón, trastocando las vidas de todos ellos enfrentándolos a sus realidades.

El lugar sin límites es un trabajo del escritor chileno José Donoso y está situado en su natal Chile, aunque en realidad podría estar hablando de cualquier lugar de Latinoamérica, ya que Estación El Olivo es uno de tantos lugares dejados de la mano de dios a donde nunca llegó el progreso y nadie se preocupó porque así fuera. 

Pero lo que sí existe es ese burdel que se ha convertido en el patio de juegos de la gente que aún reside ahí, y es el universo donde cohabitan La Manuela, un travesti que, junto con ‘La Japonesa Grande’, la dueña original, engendró a ‘La Japonesita’, una chica que no se dedica a la prostitución pero que nació y creció en ese mundo. 

Ambas han sido víctimas de la violencia ejercida a manos de Pancho, cuya historia con ‘La Manuela’ se va dando a conocer y sirve para tocar varios temas.

El texto habla de la soledad y la desesperación producto de vivir en un lugar donde se respira la pobreza y que va matando lentamente la esperanza de superarse, habla sobre aquella gente, como Don Alejo, que se sabe con poder y se sirve de todo y de todos para incrementar su fortuna y satisfacer sus deseos pero que no es capaz de retribuir una vez que ha logrado su cometido, pero aún así son revestidos de esta aura de ser todo poderoso casi venerado que controla los destinos de los demás. 

Y al presentar a un personaje como ‘La Manuela’, el autor nos habla sobre la transfobia (aún y cuando en los sesenta, cuando se escribió el libro, no existía el término como tal) y cómo el negar lo que uno es lleva a la proyección del odio interno en otro ser humano que ya se ha aceptado a sí mismo y que sólo busca amor y comprensión en medio de tanta desolación, aún y cuando las muestras de amor que recibe vengan acompañadas de comportamientos agresivos.

Asimismo, se nos habla de las demás prostitutas del burdel, quienes han vivido de dar placer a los hombres y ahora son testigos de la decadencia del pueblo que alguna vez fue un lugar lleno de vida.

El lugar sin límites da saltos del presente al pasado mientras cambia de narrador pasando de primera a tercera persona y es un texto corto, por no decir comprimido, pero intenso.

Y es en este caso que la duración juega un poco en su contra, ya que no permite que se desarrollen del todo los personajes, los cuales están muy bien delineados y vienen cargados de la intensidad necesaria, pero se siente que pudieron haber dado para más, pero que a la vez deriva en la creación de la atmósfera tan claustrofóbica (un tremendo acierto del autor) donde el miedo a las acciones y reacciones de ciertos personajes se puede hasta palpar.

Pero cuando todo se complica, no hay para dónde huir, lo cual convierte a Estación El Olivo en una sucursal del infierno, donde se satisfacen los deseos, pero nada bello puede existir, más que la tristeza y la derrota.

El lugar sin límites. José Donoso. 1966. Editorial Debolsillo.

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