“El caso Cassez-Vallarta” y la falta de ética periodística

Por Marco Jiménez

La labor del periodismo es interpretar la realidad. La labor del periodista es informar de manera ética la interpretación de dicha realidad; sin embargo, en nuestros días la noticia es lo que menos importa, ya que se ha convertido en una mercancía que es regida por leyes monetarias de mercado y no por el criterio periodístico de la misma.

Hace unos días se estrenó en la plataforma Netflix una serie llamada “El caso Cassez-Vallarta”, el cual recapitula el tema del montaje que se dio en la televisión en vivo, de una supuesta banda de secuestradores llamados los “Los Zodiaco”.

En esta increíble historia hay muchos puntos que tocar. Me enfocaré en la ética periodística.

El conductor del programa donde fue transmitido dicho montaje era Carlos Loret de Mola Álvarez, un joven de 29 años que venía en ascenso por conducir “Primero Noticias”, el noticiero matutino de Televisa.

Carlos Loret de Mola es un economista egresado del ITAM. Ha desempeñado la profesión de periodista desde los 16 años hasta la fecha; se ha visto envuelto en diferentes escándalos y ha sido vinculado con el todopoderoso Genero García Luna, con un departamento en Miami y en Latinus con los Panama Papers, vinculados a esta empresa.

En México al periodismo se le ve como un oficio que cualquier persona puede realizar, por el hecho de informar, sin estudios, sin una cédula profesional e incluso sin una preparación previa; puedes ser periodista por tener ganas de serlo y en otros casos por nepotismo.

Lamentable o afortunadamente este caso debe provocar que en México exista un cambio para evitar esa falta de profesionalismo de algunos que se hacen llamar “periodistas”, incluso el caso de Loret es uno que se hace notar, pero muchos conductores o “periodistas” no tienen una licenciatura, lo que es aún más grave, ya que en ellos está la tarea de informar a una población que lamentablemente tampoco exige calidad en los contenidos que consume.

En algunos países, como en Francia, expiden licencias y en algunos otros casos existe una comisión de editores y periodistas que revisan y aprueban si la persona es apta para dicha profesión y no oficio, como en México se define.

Ryszard Kapuiscinski es considerado el mejor reportero del siglo XX y comenta que el mayor problema de los periodistas es su ética, ya que no dimensionan su tarea, la cual debe practicarse siendo realistas, prudentes, independientes y con conciencia; en busca de valores para el ejercicio de las libertades, pluralidad, intercambio crítico, tolerancia y participación ciudadana en la democracia de cada país.

Otro caso que levantó polémica fue el acontecido por la conductora/historiadora Danielle Dithurbide en el sismo del 19 de septiembre de 2017, donde tenía la exclusiva de una supuesta niña llamada Frida Sofia, atrapada por un derrumbe en la escuela Enrique Rébsamen, la cual después de unos días fue desmentida por autoridades de la Marina y que ella asegura fueron ellos quienes les dieron dicha información.

Así hay muchos casos en la televisión, radio y prensa en México. Lamentablemente no hay un castigo. Los llamados periodistas no renuncian por dignidad a su oficio, continúan. 

Incluso Carlos Loret tiene el premio nacional de periodismo 2005 y 2007. En cualquier otro país hubiera sido procesado por el “montaje” que tuvo implicaciones diplomáticas entre México y Francia, sin embargo, eso no pasó, continúo ejerciendo el periodismo hasta la fecha, al igual que Dithurbide.

México requiere mano dura para que personas que no son periodistas dejen de ejercer dicha profesión o sean sometidas a consejos editoriales, éticos y periodísticos, cumpliendo con dichos requisitos ejerzan y si tienen la cédula profesional, mucho mejor.

El periodismo es una herramienta informativa para el fortalecimiento de la democracia, la participación ciudadana y en general el beneficio común, para que las personas ejerzan su derecho a la información y que dicha información sea expuesta al escrutinio público; esto fortalecerá el desarrollo de una sociedad participativa y dará integridad profesional al periodista.

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