Zona de clivaje: llegando al punto de quiebre

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

La estudiante de Física Irene Lausen ha tenido una relación con el profesor de Literatura, Alfredo Etchart, que comenzó al ser ella muy joven. Un evento ha venido a trastocar esa tranquilidad y llega el momento de cuestionar quién es ella y dónde está parada.

Zona de clivaje es un trabajo de la escritora argentina Liliana Heker y en él plasma dos relaciones básicas: la que tiene la protagonista consigo misma y la que sostiene con su profesor, un hombre mayor con mucha inteligencia y conocimiento de diversos temas y que además posee un carisma y encanto que lo hace ser atractivo a los ojos de sus alumnas y él no es indiferente a este hecho, sino todo lo contrario. 

Es por eso que gran parte de la novela se compone de conversaciones entre Irene y Alfredo, donde reflexionan sobre su historia personal, el entorno que los rodea y el concepto de relación en el que no suelen coincidir del todo abordando cada tópico desde un punto de vista racional, como si se quisiese hallar una explicación de ese tipo.

El lector puede conocer el mundo interior de Irene a través de la narración tan detallada y que imprime la emoción correspondiente y es en este punto donde se tocan temas como la evolución personal, la diferencia tan grande entre inteligencia intelectual e inteligencia emocional, los roles diversos de las mujeres en la sociedad, así como su imposición ya sea por cuenta propia o por el ambiente y muy en específico, el papel que tienen las mujeres en las relaciones de pareja. 

La protagonista se plantea el lugar que tiene en la vida de Alfredo y en la relación además de sentirse amenazada por el paso del tiempo y sentir la competencia muy cerca. Muchas lectoras empatizarán con ella y se verán reflejadas en más de una forma. 

El libro habla también sobre la seducción en todos sus niveles y lo que viene después de (muy al estilo de Pigmalión), el narcisismo, la manipulación y la lucha por la independencia como ser humano en el momento que la ilusión se rompe y hay que resurgir de entre las cenizas.

Zona de clivaje posee un buen ritmo lo que hace que el lector se involucre y le importe lo que sucede con los personajes. Las charlas que sostienen Irene y Alfredo van muy cargadas de referencias a diferentes materias, pero no son de todo incomprensibles, sino más bien vertiginosas. 

En cuanto al nombre del libro, hay una parte donde se explica que la zona de clivaje es aquella donde la unión de los átomos se muestra débil y donde, por lo tanto, el cristal se vulnera y se quiebra. Nada más exacto y a propósito que ese momento donde llega Irene y muchas otras personas más.

Zona de clivaje. Liliana Heker. 1987. Editorial Alfaguara.

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