Una pareja es un equipo

Por Astrid Perellón

Los que empezaron como dos tórtolos pueden quedar maltrechos por culpa de un solo hábito. Me refiero a que las relaciones deterioradas, juntas ya solo por inercia, no supieron cultivar la característica más importante para el amor: ocuparse de uno mismo. ¡Bam! Lo dije. Ya puedo escuchar a algunos viejos palomos revoloteando lejos de mi cable, pero sígueme la corriente para compartirte esto, que no es nuevo.

Las parejas que se sienten insatisfechas en su relación tienen un Discurso Exterior (no lavaste los platos / dije que lo haría pero ya lo hiciste / siempre pones excusas/ y tú siempre me regañas…) y un Discurso Interior (Me siento agobiada. Yo me siento presionado)

Al ocuparse de tales charlas aclaratorias enfocadas en el exterior y en involucrar al otro, no notan que, en realidad, ambos están sintiendo exactamente lo mismo no sobre determinada situación, sino en un estado de ánimo personal.

Por el contrario, ocuparse de sí mismo significa dialogar con uno (en privado) el tiempo que sea necesario para encontrar ese estado de ánimo no deseado y sustituirlo por el deseado. Sólo cuando uno recupera su propia claridad, alegría y tranquilidad puede tener conversaciones provechosas para aclarar o establecer acuerdos exteriores. Asegurándose que el otro también esté listo para ello.

Nuestro vano intento de hablar las cosas <<como son>> nos ciega a reconocer lo que realmente significan. Tampoco serviría que se desahogaran en sus sentimientos pues un roto no puede ayudar a otro roto. Pueden, en su lugar, indicarse con sencillez que no se sienten en ánimo de hablar. Luego se dan espacio real para ignorarse y ocuparse cada uno de estar en paz para recuperar el buen ánimo. Es hasta lograrlo que pueden aportar algo al equipo.

Una pareja no es un solo jugador sino dos elementos con sus propias personalidades, habilidades y objetivos pero dentro del mismo juego: ser feliz. Como aquella fábula del aquí y del ahora en el que el bateador corrió hacia la base y, en el camino, vio la bola que él mismo había bateado. La recogió con afán de demostrar el gran catcher que podía ser y quedó fuera. Simplemente, no se pueden jugar dos posiciones a la vez, ni tampoco aclarar un tema cuando se tiene el corazón nublado.

 

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