Somos una sociedad más frívola que abusa de los animales:  Daniel Rodríguez Barrón

 

 No tengas miedo – dice Nínive- , los estás liberando, ¡sus aullidos son de gratitud!,

gracias, dicen, gracias, ya no queríamos estar aquí.

(La soledad de los Animales, pag. 109)

 Por Karenina Díaz Menchaca

Primer acto: En las redes circulan una serie de videos en donde dos empleados de la tienda +Kota maltratan a un hámster y dos perros. Les dan su bienvenida, digamos, su novatada bastante brusca para nuestros tiernos y sensibles ojos feisbukeros.

Segundo acto:  La “Casa Hogar Nuevo Atardecer”  se incendia en Mexicali  ocasionando la muerte de 17 ancianitos,  un asilo que, al parecer, operaba ilegalmente. *Si no está en el Feis ni me entero.

Un día de diferencia de una noticia a otra, pero con un solo trending topic: #MaskotaMaltrataAnimales.  

  • ¿Cómo se llamó la obra?

Los cuatro videos que delataron a los empleados de la tienda +Kota son indignantes y sí provocan enojo, al grado de querer encontrar a los tipos y encajarles unas dentelladas convirtiéndonos en un doberman rabioso, más que eso, poseído, como el de la película La Profecía, pero algo no era normal, algo que días después también se manifestaría como “desconcertante”, algo que en las redes (nuestro buzón de quejas) comenzó a irritar a otros.

Una comparación social como esta tiene una semilla que ya se está volviendo una plaga. Efectivamente nos dejamos llevar cada vez más por el impulso de un “like”, de un “RT” y de “Compartir”. “Estamos deshumanizados y cansados de tantas masacres”, me dijo Daniel Rodríguez Barrón, a quien inmediatamente busqué para entrevistarlo a razón de este tema.

Daniel Rodríguez publicó el año pasado una novela, que aunque ficcionada, parece más real que el noticiero de CNN. Desde el título nos condiciona: La Soledad de los Animales (editorial La Cifra, que por cierto tiene como sello un gato negro). Daniel me afirma que los animales son los únicos seres que no nos han decepcionado, porque a ellos no les importan nuestros problemas, si no tenemos trabajo, si estamos o no estamos tristes, ellos nos mueven la cola y nos dan cariño.

También me cuenta  algo que me parece relevante: Después de la década de los ochenta y noventa la sociedad se ha vuelto cada vez más frívola, y como ya no sentimos la salvación ni en la religión, ni en los curas, ni siquiera en el medio ambiente, porque ya sabemos que se está deteriorando sin poder evitarlo, ¿qué hay más? ¿un animalito?

Los personajes de La Soledad de los Animales no son unos activistas con rollos progresivos, ni tampoco se quedarán en el activismo histriónico de Greenpeace,  son anarquistas de su causa e irán al extremo para demostrarlo;  y más que la fama perse, lo que buscará  Laura –su protagonista- es verdaderamente erradicar el maltrato animal a costa de su propia vida y la de otros, ¿Lo conseguirá?  Laura se valdrá de un periodista curioso, medio torpe quien  la pretende y quien apremia una buena historia para publicar; también de un amigo incondicional y hasta de su propia hija.  Narrada con fantástica ironía sin olvidar apuntar hacia la reflexión, Daniel Rodríguez Barrón nos pone en la mesa la decisión de elegir cómo ayudar a las causas, sobre todo para no caer en  “quiero hacer algo bueno y termino haciendo algo malo”.

De cualquier forma, en opinión de Daniel, seguimos abusando de los animales por mucho cariño que les tengamos, ¿acaso les preguntamos si quieren ser esterilizados, o si quieren que los rapemos, o si quieren que les pongamos una correa ó si quieren llevar un cascabel en su cuello? Para reflexionar ¿verdad? Sobre todo si andamos en el activismo feisbukero y tuitero que de ahí no pasa, porque tampoco somos capaces de más, claro, sin llegar a lo que hizo Laura en la novela La Soledad de los Animales (si quieren saber qué hizo, pues cómprenla, se las recomiendo ampliamente). Y si tu activismo está en ser vegano, pues todo indica que estarás encasillado en lo consecuente, pero entonces quiénes no lo son, ¿ya no pueden decirse amantes de los animales porque comen carne? Un misterio.

  • La gente mata a otras personas para robar su dinero, porque les han sido infieles o sencillamente porque ya no los quieren A los animales los matan por puro placer. A los perros les cortan las colas con machetes, a los gatos les arrancan las uñas con pinzas, y no te hablo de elefantes de lobos o de tigres. La gente domestica animales y los maltrata por diversión… (La Soledad de los Animales, pag.18)

Entre las profecías de Daniel sobre este tema es que las corridas de toros sí tienen gran probabilidad en que se erradiquen, y en diez años, a lo más, los zoológicos secundarán, sin prever qué harán con todas esas especies (ya lo vimos con los circos), a menos que hagamos algo en Twitter ó ya en serio impulsemos leyes, reformas al respecto y que por favor el Partido Verde nos deje ver el cine sin su propaganda chafa.

Pero, ¿Y los ancianitos muertos? No hubo trending topic, ni gritos a favor como los que se escucharon a fuera de la tienda +Kota de la sucursal de Pachuca, Hidalgo:  ¡Clausura, clausura!, ¡liberen a los animales!, ¡queremos a los animales!

¿Será entonces que nuestras causas son sólo desde el escritorio, como me cuenta Daniel?

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Daniel Rodríguez Barrón, cd de México, 1970. Estudió Letras Inglesas en la UNAM. En el 2008, recibió el Premio Nacional de Periodismo en la rama de divulgación cultural. En el 2007 se estrenó su obra de teatro La Luna vista por los Muertos; obra con la que ganó, en 2002, el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo. En noviembre de este año 2015 publicará un libro de cuentos: Los Mataderos de la Noche, ed. La Cifra.

 

 

 

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