Mi planta de naranja lima: los amigos crecen en macetas

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Zezé tiene cinco años y unas ganas inmensas de ser adulto. Es miembro de una familia numerosa en la que el dinero escasea, al igual que la atención que le prodigan. Sin embargo, este pequeñín tiene un amigo en el cual confiar.

   Mi planta de naranja lima es un trabajo del escritor brasileño José Mauro de Vasconcelos, quien sitúa este texto en Bangu, un barrio en Río de Janeiro, que es donde habita la familia del protagonista. 

   Al vivir en condiciones muy precarias, económicamente hablando, todos tienen que trabajar con excepción de Zezé y su hermano menor Totoca, a quien tiene que cuidar, al mismo tiempo que intenta vivir su infancia en medio de circunstancias por demás desfavorables. 

   Todo ello cambia con la aparición de un hombre apodado Portuga, de quien se hace amigo a pesar de la diferencia de edades, así como Minguito, una planta de naranja lima que se encuentra en su nueva casa.

   A través de la narración hecha por el mismo Zezé, en la cual nos cuenta sus vivencias, el autor explora las circunstancias a las que se enfrentan las familias en situación de pobreza y, más en específico, los más pequeños. 

   En este texto se muestra la negligencia en el cuidado de Zezé, puesto que la familia tiene que buscarse la vida y no hay quién vea por él y, derivado de ello, viene también el maltrato al que es sometido el niño, ya que su padre no sabe lidiar con su personalidad inquieta y traviesa, y es por ello que recurre a los golpes para tratar de educarlo, a veces apoyado por sus otros hijos o él solo. 

   Esto provoca un sentimiento de baja autoestima en nuestro protagonista, que es paliado por la presencia constante de Portuga, quien por momentos se convierte en una especie de figura paterna, así como la maestra Cecilia Paim, que también forma parte de este pequeño círculo que lo nutre de amor y cariño puro que le es tan necesario para poder soportar la cruda realidad en la que vive. 

   Se nos habla entre otros temas de la discriminación que sufre esta familia por ser de origen indígena, la cual es una de las adversidades más con las que tienen que vivir, además de la marginación propia de la situación económica en la que se encuentran. 

Y además de todo ello, nos encontramos con el tema de la pérdida que trae consigo dolor y tristeza y cómo es que puede determinar el rumbo de la vida de un ser a tan temprana edad.

   Mi planta de naranja lima es un texto ameno pero a la vez muy conmovedor que llevará al lector a la risa, que proviene de leer las aventuras de este pequeño, cuyos actos y pensamientos lo hacen que a veces parezca mayor, que es por demás encantador. 

   El lector será invitado a entrar a un mundo de fantasía, alimentado por la inocencia y candor de este chiquitín que sabe ganarse a la gente. 

   El valor de la amistad, los sueños, las ilusiones, las travesuras, el ingenio para salirse con la suya y la ternura se hacen presentes en medio de un mundo de violencia y pobreza del cual Zezé se abstrae para poder sobrevivir, tal como lo hacen millones de niños alrededor del mundo en este momento. 

   Es un texto entrañable y por momentos es duro de leer por la realidad que plasma, lo cual provocará a momentos risas y en otras ocasiones alguna que otra lágrima por un corazón partido, ya que es imposible no sentir empatía por una criatura que, en medio de su soledad y desdichas, es lo suficientemente afortunada de tener a un árbol como su mejor amigo. Eso no cualquiera.

Mi planta de naranja lima. José Mauro de Vasconcelos. 1968. Editorial Libros del Asteroide.

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