La Magia de la Radio

Al sur de la ciudad de México, existe un pequeño recinto que alberga una de las joyas históricas más valiosas y anónimas que se resiste al olvido: La Galería de la Radio Antigua y de Colección, un espacio de exhibición y conservación de lo más inimaginable del mundo de la radio.

Por Angélica Ruiz

Cuando la radio en México comenzó a popularizarse,  allá por la década de los 20 del siglo pasado, la gente  -fascinada- no entendía bien a bien de qué se trataba  semejante y maravilloso invento.

Mi madre contaba que su abuela, quien no podía ver, escuchaba muy atenta las voces que se repetían una y otra vez,  de quienes endulzaban su oído interpretando  los boleros o los tangos de la época, mientras peinaba sus largas trenzas o limpiaba los frijoles. Preocupada por el intenso esfuerzo de “esos pobres hombres”, le pedía a su hija (mi abuela Pachita) que les diera un taquito para comer, pues ya tenían mucho rato cantando y no paraban… “seguramente deben estar muy  cansados y con hambre”, decía mi mortificada bisabuela…

Estas pequeñas historias, hacen  referencia a una época llena de magia y a un tierno candor popular que sólo la radio ha sido capaz de lograr a través de la música, de sus radionovelas, de sus historias y de esas voces que quedaron por siempre en la memoria de muchísimas generaciones.

Pero no sólo eso; la magia de la Radio ha logrado trastocar a un sinfín de personas de distintas maneras. Una de ellas: Jesús Estrada, académico y periodista de profesión, pero más aún, uno de los amantes  de la radio más fieles que he conocido. Su amor por la historia y por el mundo de antaño, lo ha llevado a vivir y a revivir un pedazo de la historia que muchos no sólo han olvidado, sino que incluso ni siquiera han conocido.

Durante casi toda su vida, Jesús Estrada se ha dedicado a trabajar fuera y dentro del ámbito radiofónico como investigador, productor, conductor, guionista, profesor de Radio en distintas universidades… pero no sólo eso;  sin proponérselo, ha sido también uno de los coleccionistas más perseverantes y tenaces de todo lo que tenga que ver con este mundo. Tan es así, que hoy por hoy, es el dueño de la única Galería privada de la Radio Antigua que existe en nuestro país.

Este túnel del tiempo nos lleva por un recorrido histórico a través de los diversos inventos elaborados por el hombre para grabar, reproducir y difundir sonidos, la voz humana y la música; pero también se puede hacer un paseo a través de las diversas épocas, estilos, materiales, diseños, tamaños y marcas.

Estamos hablando de alrededor de 800 aparatos y cerca de 300 micrófonos que son exhibidos en siete salas que llevan los nombres de los hacedores de la Radio en México, tales como: José de la Herrán Pau, Emilio Azcárraga Milmo y Pedro de Lilie, entre otros.

En la Galería de la Radio Antigua y de Colección, se pueden observar fonógrafos mecánicos y eléctricos, gramófonos, radios de galeana  y demás instrumentos previos a la radio de bulbos; que sirvieron como antecedente de este medio de comunicación. Así también, se hace un homenaje a varios de los inventores, cuyo trabajo y entusiasmo dieron origen y desarrollo a la Radiodifusión.

Con el apoyo de otros coleccionistas mexicanos, la Galería de la Radio Antigua y de Colección, como se le ha bautizado a este recinto, es el primer sitio en México dedicado a mostrar en exhibición, aparatos de radio desde la década de los 20 hasta los 70, del siglo XX, con el único propósito de que no se pierda esta etapa de la historia que puede extinguirse en cualquier momento ante el avance de la tecnología moderna.

Pese a ser un espacio privado, la Galería de la Radio Antigua y de Colección busca la puerta para que el público la conozca y las nuevas generaciones tengan un antecedente contundente de la historia en las comunicaciones.

 

 

 

Breve historia de ¿Cómo nace la Radiodifusión?

David Sarnoff, fue un joven telegrafista de la Compañía estadounidense Marconi. Sarnoff fue uno de los pocos visionarios de su época que pudieron dilucidar el futuro. En 1916 este chico de tan sólo 25 años presentó una propuesta a la dirección de su Compañía:

“Tengo un plan de acción para introducir la radio en un gran número de hogares. La idea es llevarles música a través de la radio. El receptor podría tener la forma de una simple caja de música con varias longitudes de onda que se sintonizarán accionando un botón».

Algunos años más tarde, Sarnoff consiguió llevar a cabo su plan en la Corporación de Radio de América (RCA). Al poco tiempo, el nuevo aparato se vendió con gran éxito.

En México,  el año de 1919 queda marcado en el calendario de la radio como la fecha en que da inicio, de manera experimental, la emisión de señales de radio que comienzan a ocupar el espacio aéreo mexicano.

En ese año  el ingeniero Constantino de Tárnava en su natal Monterrey, Nuevo León, empezó transmisiones con una emisora de 50 watts con las siglas T-ND que representaban a la  Tárnava-Notre Dame.

Fue a partir de 1922 cuando la radiodifusión se convirtió en una actividad profesional, estructurada y con amplias posibilidades de desarrollo. Se forma el Club Central de Radio y el Centro de Ingenieros, y se fusionan en la Liga Central Mexicana de Radio.

Poco después, Raúl Azcárraga compra una planta de radio de 50 watts que transmite desde el Garage Alameda  de la ciudad de México, donde instala el primer comercio del ramo: La Casa del Radio.

Y es el 26 de abril de 1926, cuando el gobierno del general Plutarco Elías Calles definió las bases legales sobre las que en lo sucesivo operarían los sistemas telegráfico, radiotelegráfico y telefónico del país. En esa fecha expidió la Ley de Comunicaciones Eléctricas, ordenamiento legal mediante el cual la nación mexicana amplió a los aires los alcances del artículo 27 constitucional, donde la nación tiene dominio imprescriptible e inalienable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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