Cómo formar el gusto musical en los niños

Judith Garza Osti

 

Unos amigos míos, músicos, tienen un hijo. Recuerdo que cuando era pequeño (4 o 5 años) lo llevaban constantemente a conciertos, algunos muy largos, pero jamás daba lata.

 

Al siguiente evento que coincidí con ellos decidí observar cómo le hacían para que estuviera tranquilo. Simplemente se sentaban con él y le empezaban a hacer piojito. El niño a veces se quedaba dormido, a veces escuchaba toda la presentación. Pero los conciertos se convirtieron en una experiencia placentera para él. Actualmente es un adolescente que con mucha frecuencia asiste a conciertos de música seria por su propia voluntad (aunque ya no le hagan piojito).

 

¿Qué quiero decir con esto? Pues que, como todo en la vida, el que algo nos guste va a depender directamente de si nuestras experiencias previas han sido agradables o no. En gran medida eso es responsabilidad de los padres.

 

Cada niño es diferente; hay que buscarle el “modo”, como dicen por ahí. Hay algunos más tranquilos y otros más inquietos que no pueden estar sentados por mucho tiempo. Afortunadamente hoy en día existen conciertos de todo tipo. Hay eventos en patios de museos, o en kioscos, o en parques, en un ambiente mucho más informal o relajado,  que pueden proveer la oportunidad ideal para aquellos que de plano no se saben estar quietos.

En fechas como el día del niño o durante las vacaciones largas hay conciertos u óperas dedicados especialmente a los más pequeños. Estas también son buenas opciones. Aquí quisiera hacer un comentario: el que sean ambientes más propicios no significa que el niño se va a sentar y va a escuchar todo el concierto.

 

Quizá la primera vez sólo permanezca un ratito. O después de ese ratito salgan un poco y vuelvan a entrar otro ratito (sobre todo si el niño es muy pequeñito). Y poco a poco sus lapsos de atención y calma serán más largos hasta que un día permanezca en la sala todo el evento.

 

Sólo asegúrate de que el concierto al que asistas tenga la posibilidad de entrar y salir una vez iniciado (en algunos no se permite). No le obligues a permanecer en la sala más tiempo del que le es posible en este momento. Paciencia.

 

Una opción más, quizá adecuada para los mayores, son conciertos con orquesta sinfónica en que se toca la música de películas. Si tu joven padawan es fan de alguna, a lo mejor asiste contigo a una función de este tipo.

Y hay una cosa más que puedes hacer previa a la experiencia de conciertos y que puede incidir muy positivamente: escuchar música en casa. Funciona un poco como la comida. Si nunca en tu vida comes espinacas y un buen día se te ocurre zambutirles una olla gigantesca con dichas hojas verdes a tus hijos, probablemente te topes con un rotundo “no”.

Si en cambio les das  un alimento que consuman cada semana, quizá se lo coman sin chistar. Lo mismo sucede con la música. Si nunca en tu vida escuchas en casa música culta y un buen día les recetas dos horas de concierto a tus hijos… la probabilidad apunta hacia que eso no funcione. Si por lo menos una vez a la semana escuchas música seria en casa (aunque sea como música de fondo), no les será algo tan ajeno. Además, escuchar este tipo de música les ayudará muchísimo si algún día deciden tocar un instrumento.

 

Otra forma de acercarlos amablemente a la música es a través de videos (como por ejemplo Fantasía o Fantasía 2000) en el que se hacen caricaturas sobre piezas de música seria. Para los más chiquitos hay algunos videos cortos con fragmentos de obras más largas, ideales para sus periodos de atención que no superan los 10 minutos. Te dejo algunos videos aquí para darte ideas. Ojalá que te sirvan.

 

 

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