La inocente inconveniencia, una apuesta psicológica novedosa de teatro y la danza 

 

 “¿Qué nos hace ser una familia?…

una entidad monstruosa

que nos hace irremediablemente abandonarla

o trágicamente imitarla?”: 

Jennifer Moreno

 

Por Aida Maltrana

 

“La inocente incoveniencia”  de Jennifer Moreno, una propuesta teatral con la expresión corporal y la danza como lenguajes, cerró su ciclo de temporadas del 2016 el pasado fin de semana  en el memorable Teatro Sergio Magaña ubicado en  la tradicional colonia Santa María La Ribera.

La obra, bajo la dirección del Coreógrafo, Bailarín y Maestro de danza contemporánea, Viko Hernández e interpretada por  la Compañía KaizenDanza,  nos introduce a los espectadores a una catarsis de cuerpos en permanente tensión,  a “los inconvenientes” de vivir y ser parte de una familia.

En una atmósfera intimista, cuatro personajes de la vida común emergen de un estado simbiótico, en el que uno a uno se separan de la masa que pareciera envolverlos y dejarlos en un estado de confort e inmovilidad. El estado de goce aparente en el umbral se tensiona cuando uno a uno se descubren en la primera mirada.

Con pinceladas de luces en claroscuro que diseñan la escenografía imaginaria de esa gran matriz, y un diseño sonoro que oscila entre el silencio y sonidos estridentes que se matizan, alertan e intensifican en todo momento, los cuatro personajes se descubren en la diferencia y en la semejanza, caminan juntos, se siguen, se abrazan, y se violentan en cada intento de separación.

Como un sistema de complejidades humanas, los roles se mueven de lugar, a veces dirigidos por la figura del padre, la autoridad simbólica  que castiga y rige las normas del grupo. En otros instantes, hay vacío, no hay nadie a quien seguir. La transgresión subvierte la simbiosis originaria, y en ese estado los cuerpos disienten, se vuelven cómplices o regresan al origen con una coreografía finamente diseñada que avanza hacia el desencuentro, el deseo, las identificaciones, y la soledad que nos devuelve la mirada de ese espejo inevitable.

En palabras de su autora: “¿Qué nos hace ser una familia?… una entidad monstruosa que nos hace irremediablemente abandonarla o trágicamente imitarla?”

Habrá que seguir el trabajo que realiza este talentoso grupo de jóvenes que nos muestran otra manera de acercarnos al teatro y la danza, por siempre imbricados para representar la condición humana.

La Inocente inconveniencia es un obra de la compañía KaizenDanza apoyada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes  FONCA 2015-2016 y realizada en colaboración con La Paradoja del Gato.

 

 

 

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