La chica del tren: ver y no ver

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Rachel Watson toma todos los días el tren a las 8:04 am y otro a las 5:56 pm. Le gusta observar las casas y a las personas a través de la ventana al mismo tiempo que imagina cómo serán sus vidas. Todo cambia el día que ve algo que la saca de su fantasía y la obliga a encontrarse con la realidad, tanto propia como ajena.

La chica del tren es un trabajo de la escritora inglesa Paula Hawkins y es un ejercicio literario interesante ya que está contado por tres personajes: la protagonista Rachel, Anna, quien es la nueva esposa de su ex marido, y Megan, una mujer a la que Rachel contempla por la ventana del tren cada que pasa por su casa. 

La autora se centra en presentar a Rachel y hablar sobre lo que ha sido de su vida desde su divorcio hasta el momento presente y se vale de recursos como los saltos en el tiempo para ilustrar la época tan difícil por la que atraviesa y es por ello que se recrea fantaseando sobre vidas ajenas convirtiéndola así en un narrador muy poco confiable, puesto que su visión es muy pesimista además de ser incapaz, en algunos momentos, de recordar con claridad lo previamente sucedido.

Este texto aborda temas como el alcoholismo, que en este caso es una consecuencia de la manipulación ejercida dentro de las relaciones, las obsesiones, la incapacidad de continuar hacia adelante y el correspondiente viaje en una espiral descendente hasta tocar fondo además de plantear varias interrogantes: 

¿Qué tan real es la imagen que proyectamos a los demás? ¿Por qué tendemos a pensar que otras personas están mucho mejor que nosotros cuando lo más seguro es que no sea así? ¿Por qué queremos hacer creer que todo está bien aún y cuando no es así?, y ¿por qué nos aferramos a ilusiones para poder mantenernos en pie? 

La autora se esmera en detallar las situaciones y los lugares (tan es así que los capítulos se dividen en “Mañana” y “Tarde” para que el lector no pierda de vista los momentos en los cuales se suscita la acción) y dota a sus personajes, tanto masculinos como femeninos, de perfiles psicológicos muy complejos, todo esto para contarnos acerca de un crimen en el cual las tres mujeres narradoras están involucradas en diferentes roles.

La chica del tren posee un ritmo lento al principio debido a detalles que podrían considerarse como innecesarios o de relleno, pero en su segunda parte despega como un thriller psicológico cargado de tensión e intriga con un lenguaje ágil y claro en el que el lector se involucrará tratando de descifrar los enigmas y de descubrir quién está detrás del crimen que ocupa el conflicto central, y así es como llegará a la conclusión que nada, absolutamente nada, es lo que parece, ni siquiera lo que observa diario.

La chica del tren. Paula Hawkins. 2015. Editorial Planeta.

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