Gabo a tres voces. Cuando era feliz e indocumentado

Por Eridani Palestino

 

Si bien, cuando escuché por vez primera este título pensé inmediatamente en la palabra migrante. Mi imaginación voló y dije: quizá se trate de la crisis migratoria en los países latinoamericanos y centroamericanos que sufrían (y sufren) las duras políticas de los regímenes totalitarios. No fue así.

 

Esta obra es publicada en 1973, año en el que el Gobierno del chileno Salvador Allende fue derrocado tras el golpe militar que el dictador Augusto Pinochet propicio. Debido a esto García Márquez había anunciado que dejaría de escribir hasta que Pinochet dejara el poder. Una promesa que rompió más tarde.

 

Cuando era feliz e indocumentado recoge artículos, crónicas y reportajes periodísticos escritos del puño y letra del propio Márquez. Estas experiencias datan entre 1957 y 1959. Eran los años de la Guerra Fría y de cambios en toda América Latina, principalmente en Cuba, donde las agresiones a la Revolución comenzaron por parte de Estados Unidos, su principal enemigo. 53 años después, ambos países volvieron a establecer relaciones diplomáticas.

 

El escritor colombiano narra por capítulo distintos eventos nacionales e internacionales que fueron polémicos para el mundo, desde la dimisión del poder por el entonces Primer Ministro Británico por estar en desacuerdo con la forma de llevar a cabo la construcción del Canal de Suez hasta la tragedia de la capital venezolana que permaneció sin agua durante varios días.

 

El libro nos enseña la investigación periodística de García Márquez, nos permite entender cómo era su contacto con la gente de su alrededor. Los sucesos locales que maneja como la desgracia de un niño de 18 meses que es mordido por un perro con rabia y la solidaridad del pueblo para hacer lo posible por encontrar las vacunas fuera del país.

 

No podía faltar su natal Colombia con la crónica de las mujeres asistiendo a las urnas votando por primera vez el primero de diciembre de 1957.

 

“La presencia de las mujeres fue la nota novedosa de la jornada. En su primer año de gobierno, con una intención demagógica que resultó ser totalmente académica, Rojas Pinilla concedió el voto a la mujer. Pero no les concedió la oportunidad de ejercerlo. Ahora por primera vez, las mujeres fueron a las urnas, y lo hicieron con un entusiasmo, una voracidad y una impaciencia que tenía mucho que ver con la curiosidad femenina”.

 

García Márquez, el periodista, el escritor, novelista, cuentista falleció el 17 de abril de 2014 en la Ciudad de México. El maestro del realismo mágico y Nobel de Literatura de 1982 dejó un vacío en todos y a la vez un legado al cual recurrir.

 

Como periodista nos enseñó que nuestro oficio es “el mejor del mundo” y como ser humano, en cada una de sus obras, nos enseñó la esencia del ser latinoamericano, nos mostró la injusticia y la desigualdad social de un continente.

 

Leerlo es una obligación y para nosotros como cronistas de la vida más. Sigo pensando en el título de esta obra y reflexiono por un momento que los periodistas siempre seremos nómadas de los hechos, nómadas de la vida. Hasta siempre Gabo.

 

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Por Carlos Arturo Alarcón Moncada

 

Cuando era feliz e indocumentado, de Gabriel García Márquez, es una antología que reúne las crónicas que escribió el autor entre 1957 y 1959. Cabe resaltar que todas son escritas de una manera que no podría entrar a los diarios que hoy conocemos, puesto que son textos largos, narrados, y que usan sin ninguna pena o empacho diversos recursos literarios.

 

Es importante mencionar que en todas hay siempre un trasfondo político, del que el mismo Márquez nunca pudo separarse, por lo que, aunque sean narraciones de todo lo sucedido en un año, o la crónica de cómo una ciudad se queda sin agua, hay siempre un tono de denuncia o exigencia política que busca justicia para quienes no la tienen.

 

Márquez durante esos años había trabajado con Álvaro Mutis en El Informador, ahí dio rienda suelta a su talento periodístico – literario y pudo plasmar de manera excepcional todos los hechos políticos o sociales que merecían ser contados.

 

Hace un tiempo leí en una biografía de Márquez escrita por Gerald Martin que desde 1956  Márquez ya tenía la capacidad de codearse con el “jet set”, con los personajes políticos más importantes de Colombia y del mundo. Y que pese a que siempre era invitado a viajar en los vuelos presidenciales, él muchas veces prefería no hacerlo. “Todos ellos (los demás reporteros) sacaban brillo a su imagen, como si de estrellas de cine se tratara (…) esa no es la clase de periodismo que García Márquez prefiere”. (Gabriel García Márquez, una vida. Gerald, Martin. Ed. Debate, 2009. P. 219)

 

Creo que esa frase resume de manera perfecta el espíritu o ánimo con que escribía Márquez, puesto que pese a que rechazó siempre a las grandes figuras, a los grandes políticos, a los dictadores y a las estrellas. Terminó siendo el reportero estrella y escritor favorito de América Latina.

 

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Por Tania Juárez Mora Tania

 

“Cuando era feliz e indocumentado”, no es un cuento, ni una novela, como se espera al ver un libro de la autoría de Gabriel García Márquez. El título hace pensar en migración pero también refleja el verdadero sentido de la obra publicada en 1973.

 

Una serie de anécdotas contadas a través de los géneros periodísticos más libres y completos como lo son la crónica, artículo y el género rey, el reportaje. Muchos han olvidado que Márquez fallecido en 2014 también fue periodista, Márquez al que sus colegas citan con recurrencia por el trabajo que ejercen, “el periodismo es el oficio más bonito del mundo”.

 

Y quizás sólo es bonito cuando se hace con pasión y se cuentan historias reales en lugar de copiar y parafrasear boletines y comunicados de empresas que dominan la vida del país.

 

Ante el acontecer, hay que explicar, narrar, entretener y denunciar eso es lo que hace el premio nobel en esta recopilación, quien se da el lujo de formar parte de sus crónicas para adentrarse a contar la realidad sobre lo que ocurre a diario.

 

Aparecer como protagonista y cambiarse la identidad para no perder la credibilidad. Pese al papel del periodista como observador y el que da pie y voz a las personas, no deja de ser humano quien también se ve afectado por la violencia, sequías, golpes de estado y demás situaciones que menciona “Gabo” en su texto.

 

Las historias ocurrieron en la época de los cincuenta, entre 1957 y 1959, fecha en que desempañaba su labor como periodista en Caracas, su lugar de origen, aunque eso no le impidió escribir sobre los sucesos nacionales como internacionales.

 

Un texto difícil de encontrar, y opacado por lo publicado en su etapa como escritor, los hechos de una década contados a través de la pluma de Gabriel García Márquez, que con su ingenio y sensibilidad, hacen de este texto una joya que vale la pena revisar en cualquier momento de la vida, sobre todo cuando uno se encuentra feliz e indocumentado.

 

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