Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell
Kerry, Irlanda. 1825. Nora Leahy ha perdido en un corto periodo de tiempo a su esposo Martin y a su hija Johanna debido a un ataque fulminante y una enfermedad extraña, respectivamente, y se queda sola con su nieto Michéal, quien a sus cuatro años no habla ni camina.
Como el niño requiere atención especial, Nora emplea a Mary Clifford, una chica de 14 años que, junto con una anciana llamada Nance Roche, le ayudarán a descubrir qué es lo que en realidad sucede con Michéal.
Los buenos es un trabajo de la autora australiana Hannah Kent quien, inspirada en un caso real, nos trae este texto en el que nos cuenta la historia de Nora, quien debe enfrentar su viudez y hacerse cargo de su nieto, el cual nació sano pero, al pasar de los años, su desarrollo se detuvo y empezó a retroceder hasta quedar completamente discapacitado.
Aunado a eso, desde su aparición en la aldea, han empezado a darse sucesos extraños, lo cual hace que Nora recurra a la joven Mary para el cuidado del niño, pero también busca soluciones a este problema, y ahí es cuando hace su aparición la curandera Nance, quien le hace saber que Michéal es un niño postizo, esto es, que Los Buenos, un grupo de entidades compuesto por duendes y hadas, se lo llevaron y dejaron a otro ser, así que hay que traerlo de vuelta.
La historia se sitúa en la región campestre de Irlanda, donde las condiciones de vida son de pobreza y la gente lidia con un clima adverso.
Es este lugar, con esta población, el caldo de cultivo para un ambiente en el cual la religiosidad y las supersticiones conviven hasta llegar al sincretismo, ya que, cuando la espiritualidad no es suficiente y no se encuentran las respuestas tan fácilmente, recurren al conocimiento pagano para así hallar las explicaciones a los fenómenos que no la tienen.
Se nos habla sobre la fe en lo divino, lo sobrenatural, y en las personas y las consecuencias que vienen de creer de manera ciega en algo o alguien, así como su opuesto, que es el miedo y lo que éste provoca en quien lo padece, en este caso, las acciones que derivan de ese sentimiento tan poderoso.

También se muestra el peso de las tradiciones, como lo son tanto la religión, que es heredada y no por convicción propia, y las creencias en los seres de la naturaleza, que forman parte del folklore.
La autora muestra, sin juzgar, cómo la ignorancia es capaz de llevar a las personas a cometer actos que, aunque van con las mejores intenciones de frente, rebasan toda lógica. Es el caso de Nora, Mary y Nance, cuyos destinos se entrelazan y unen esfuerzos para ayudar a Michéal, convirtiéndose en un claro ejemplo de personas que se sienten a merced de fuerzas que no pueden controlar.
Los buenos es un libro extenso, cuyos capítulos son nombrados a partir de plantas, apelando al costumbrismo del uso de lo natural para sanar.
A través de sus descripciones, la autora logra situarnos en este lugar de paisajes nublados y ambiente frío, donde reina el aislamiento y la marginación.
Un narrador omnisciente es quien nos dará un recorrido por esta aldea y nos dirá qué habita en las mentes y corazones de los habitantes, llevándonos a un ritmo constante, pero que jamás decae por lo que la lectura es por demás fluida.
Es este texto un recordatorio de lo que sucede cuando la luz se ve sobrepasada por la oscuridad.
Los buenos. Hannah Kent. 2016. Editorial Alba.