3 Días en Mayo, una obra necesaria para los políticos de hoy

La puesta en escena revive tres días claves en la vida política de Winston Churchill, cuando sus decisiones son cruciales para la participación de su país y el destino de miles de personas en la Segunda Guerra Mundial.

La obra se presentará hasta el próximo sábado 29 de abril en el Teatro Xola.

 

Por Karenina Díaz Menchaca

 

No hay duda del entusiasmo y compromiso tanto del actor Sergio Zurita (Winston Churchill) y de José Carlos Rodríguez (como Lord Halifax) por sus papeles en la obra «3 Días en Mayo”, figuras cruciales en esta puesta en escena.

“3 Días en Mayo”, fue escrita por el dramaturgo inglés Ben Brown, quien la estrenó en 2011 en los estudios Trafalgar de Londres. En México la podremos ver en el Teatro Xola hasta el 29 de Abril.

“3 Días en Mayo”  trata sobre los cruciales debates en el Gabinete de Guerra entre el 26 y el 28 de mayo de 1940, en los que el secretario de relaciones exteriores, Lord Halifax, recomendó que se siguiera una propuesta francesa de que Italia (con Mussolini de por medio) debía actuar como un poder mediador para asegurar la paz con Hitler. En ese momento, no parecía tan mala idea, al ser invadida Francia, a través de las Ardenas, tropas británicas y francesas tuvieron que huir atravesando el Canal de la Mancha, desde Dunquerque hasta Inglaterra. Por su parte, Estados Unidos aún no mostraba ninguna señal de unirse a la guerra.

Winston Churchill, dieciséis días después de convertirse en primer ministro, tuvo que lidiar con un gabinete de guerra dividido, en el que Halifax y Neville Chamberlain (ex-primer ministro de Gran Bretaña y líder del Partido Conservador) parecían favorecer esa paz negociada, propuesta por el gobierno francés y sólo Clement Attlee y Arthur Greenwood – ambos miembros del Partido Laborista- estaban decididos con la idea contraria, de que Gran Bretaña no firmara pactos, ya que éste incluía ceder territorios a la Alemania nazi.

La Segunda Guerra Mundial ya había comenzado un año antes, justo cuando Gran Bretaña le declaró la guerra a Alemania ante la insistencia de Hitler de invadir Austria y Checoslovaquia y más tarde, Polonia. Europa occidental ya estaba viviendo los estragos de una guerra devastadora y algunos países quisieron pactar con Hitler  para ganar la paz o tiempo, en el mejor de los casos.

Recordemos que en  1940, las tropas británicas e italianas mantuvieron fuertes combates por la supremacía del Mediterráneo. Los británicos atacaban desde distintas bases en Gibraltar, Malta y Alejandría, por eso Churchill por nada del mundo quería negociar nada con Mussolini, ni con Hitler, a quien consideraba un traidor.

El dramaturgo Ben Brown seguramente se basó en textos de los discursos de Churchill. Pero, por supuesto, también ha utilizado su imaginación para llenar las lagunas y especular sobre la naturaleza de las conversaciones entre los principales protagonistas, principalmente Churchill, Chamberlain y Halifax con papeles secundarios de Attlee y Greenwood. Yo rescataría como primordial para esta obra, los diarios del personaje Jock Colville (protagonizado por el actor Jorge Bonilla), quien fuera el secretario particular de Churchill, quien al mismo tiempo es como un ente narrativo para ponernos al día en el contexto histórico.

Sin embargo, me parece que el personaje de Chamberlain estuvo demasiado ligero, entendiendo que se quería resaltar más la figura de Churchill, pero era difícil reconciliar esta representación de un hombre agradable y razonable y esencialmente ordinario con el político de extrema dureza que dominó la política británica a finales de los años treinta y que seguía siendo una poderosa fuerza y ​​líder del Partido Conservador.

A pesar de todo, «3 Días en Mayo” tiene grandes momentos y diálogos, además que captura la claustrofobia en el Whitehall (salón de gabinete de guerra de Churchill, que por cierto hoy es un museo) y la sensación de desastre inminente, mientras Bélgica cae y Francia se tambalea al borde.  Finalmente ¿Churchill pactó con Francia la paz o decidió pelear hasta el fin?

“Generaciones futuras pueden considerarlo digno de mención. Ante la pregunta suprema de por qué debimos luchar solos nunca encontramos un lugar en la agenda del gabinete de Guerra …estábamos muy ocupados como para perder el tiempo en problemas académicos”, palabras de Churchill, quien en la realidad no hizo más mención de aquella decisión.

Winston Leonard Spencer Churchill (1874-1965) es considerado uno de los más grandes estadistas y políticos, no sólo en Reino Unido, sino admirado en todo el mundo. Escritor, periodista y un gran orador, le valió el Premio Nobel de Literatura en 1953, siendo así el primer ministro en recibir este galardón, por sus escritos autobiográficos que hoy en día siguen siendo memorables.

Hoy día se cree que Churchill hubiera apoyado sin miramientos el Brexit, ya que era un gran defensor de su herencia inglesa. Nunca dudó de la fuerza económica y política de Gran Bretaña en Europa, sin embargo tampoco fue partidario de las masas inmigrantes, de hecho estuvo en contra de las primeras oleadas de inmigrantes indios a su país. Siempre defendió a una Inglaterra blanca, pero ya no tuvo tiempo de ocuparse en este tema, otras peleas lo ocuparon más.

 

 

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