Por Isabel Uribe
Fotos: Eladio Ortiz
La reconfiguración política y económica del siglo XXI ha comenzado. El atentado a las Torres Gemelas en 2001 fue apenas una pincelada de lo que ocurriría en años subsecuentes.
La nueva centuria comenzó en aquel septiembre, pero los cimientos se levantan poco a poco. En los últimos meses se han establecido nuevos paradigmas que determinarán el verdadero rumbo de las naciones.
Hace casi un siglo, en febrero de 1917, Rusia protagonizaba la gesta revolucionaria que ponía fin a una monarquía, para instaurar un sistema socialista. El mundo no fue el mismo desde entonces. Hoy, un siglo después, abrimos los ojos y la realidad nos deslumbra con la claridad de la incertidumbre.

Los acontecimientos se salen del guión y todo parece ajeno. El presidente chino Xi Jinping en la inauguración del Foro Económico de Davós, Suiza, defiende el libre comercio y critica el proteccionismo. Un presidente pendenciero –como llama Raúl Trejo Delarbre a Donal Trump– llega a liderar un país que tiembla por el futuro del libre mercado, el respeto a los derechos humanos y la estadía de Estados Unidos en organismos internacionales.
La primer ministra en Inglaterra, Theresa May, hace frente, mal y sin dignidad, a la decisión de un pueblo marchito por la desigualdad, el nacionalismo exacerbado, el miedo y la falta de información. Brexit, lo han llamado. Asegura que una vez que Reino Unido abandone la Unión Europea, promoverá un tratado de libre comercio con la región. Al mismo tiempo que Escocia anuncia un referéndum para permanecer en la Unión Europa.

Siria es un lote baldío, un desastre que tiene rostro de un pequeño calcinado, la muerte vestida de infante. Miles de familias rotas, periodistas muertos y finalmente el éxodo. Lo que comenzó en febrero de 2011 como una revuelta contra el régimen de Bashar Al Assad, se ha convertido en el conflicto más complejo de la década, donde grupos extremistas e intereses rusos y de Occidente, han transformado la región en un Estado fallido.
El conservadurismo a la vuelta de la esquina. Marine Le Pen, la real, no el personaje de Houllebecq, se prepara para una campaña en la que, por primera vez, tiene posibilidades de salir victoriosa. Las elecciones en Alemania se aproximan y nadie sabe si la ciudadanía castigará las medidas permisivas de Angela Merkel con los refugiados de Medio Oriente.
Vladimir Putin mueve las piezas a favor de Rusia, coquetea con Estados Unidos y continúa en alianza con China, sin dejar de entrometerse en el territorio sirio; ya se anexó Crimea y nadie pudo hacer nada. El odio entre musulmanes, cristianos y ateos se ha instaurado, como en los viejos tiempos.
Samuel Huntington no se equivocó al afirmar que la modernización económica y social no estaba produciendo una civilización universal en sentido significativo.
Y aquí estamos, en un mundo donde el sistema de partidos atraviesa por una severa crisis. Ciudadanos arriban a los Parlamentos, nuevos colores se vislumbran en el horizonte. Barack Obama se ha ido y nuevos paradigmas crecen ante nuestros ojos. 2017, marca el calendario.