Club Pachuca: Un proyecto histórico

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

El Club de Fútbol Pachuca debe ser visto como un equipo de gran tradición en la industria y la cultura del futbol mexicano desde su historia. Es un club que se adapta perfectamente al tipo de ciudad que se reivindica por el simbolismo, los colores y la aceptación del pueblo hidalguense para con el equipo.

La ciudad de Pachuca tiene en el equipo un cabal representante de la identidad de aquella ciudad mexicana que, dicho sea de paso, es una de las más importantes de nuestro país por tener en su dinámica económica una de las actividades más importantes: la minería.

Si bien la historia de éxitos del Pachuca empezaría en el torneo de Invierno 99 con aquel agónico título en la cancha del Estadio Azul frente al Cruz Azul, en la Ciudad de México, de la mano de la dirección técnica de Javier Aguirre, el Pachuca arrastraba un bagaje significativo de historia, trascendencia e incidencia en el futbol nacional.

A partir de ese primer título la historia del club se tornó exitosa. Con un buen manejo de directiva desde Grupo Pachuca; con la visión moderna del manejo y asesoría en lo deportivo, de Andrés Fassi (fiel discípulo de los factores y elementos de éxito deportivo emanados desde la escuela argentina en términos de fútbol); el Estadio Hidalgo, la casa del Pachuca, una maravilla moderna, cómoda y, sobre todo, con una de las mejores canchas de futbol que hay en el mundo.

Pachuca empezó a escribir historias de gloria con la consecución permanente de títulos para la década del 2000-2010, la pelea en finales del torneo local, la participación en torneos internacionales de manera recurrente y la obtención de títulos en certámenes internacionales, como la Concacaf Champions League o la Copa Sudamericana.

Además, la consagración de jugadores de gran categoría como el arquero Miguel Calero (quizás el jugador más importante de la historia del equipo), el mediocampista Gabriel Caballero, los defensores Manuel Vidrio, Octavio Valdez y Francisco Gabriel de Anda, jugadores como Alfonso Sosa y Andrés Chitiva. Tiempo después la presencia, otra vez de Calero y Caballero, pero con la consagración de jugadores como Aquivaldo Mosquera, Cristian “El Chaco” Giménez, Damián Álvarez y Juan Carlos Cacho.

Otro elemento de éxito en la historia reciente de ese club son sus directores técnicos, como Enrique Meza, José Luis Trejo, Alfredo Tena y Víctor Manuel Vucetich, por cierto, mexicanos todos.

Pero a partir de los años 2010-2011 la historia de éxitos que acompañó al Pachuca se frenó de tajo. Se cometen errores como la contratación de Hugo Sánchez como entrenador del equipo, así como de Nery Castillo como estrella en cancha. Se pasa por torneos de poca productividad ofensiva. Se acaban las rachas goleadores de la década pasada.

El estilo de juego en Pachuca se esfumó y los problemas porcentuales se avecinaron también. Vienen colusiones financieras para el equipo con el empresario Carlos Slim y su Grupo Carso, así como una reorientación en el esquema de negocios del equipo. Nuevas empresas de telecomunicaciones toman las riendas de las transmisiones del club. Se vinieron cambios importantes.

Sin embargo, existía un factor que desde su génesis había sido permanente, creciente y bastante digno: el cabal trabajo de las fuerzas básicas del Pachuca.

El equipo nunca había bajado los brazos en el trabajo de su cantera. De manera creciente empezó a probar en el primer equipo jugadores muy jóvenes pero con altas expectativas de funcionamiento y, sobre todo, con gran dinamismo, velocidad, capacidad física, fuerza, potencia y trabajo de mente (jugadores muy formados bajo los conceptos europeos y argentinos de la cabal formación integral del futbolista).

En poco tiempo gente como Rodolfo Pizarro, Hirving Lozano, Erick Gutiérrez, además de los jugadores que Pachuca ha cedido recientemente en calidad de préstamo o traspaso como Miguel Herrera Equihua, Jurgen Damm, Marco Bueno, y un poco antes Luis “El Chapo” Montes, Carlos “Gullit” Peña, Edwin “El Aris” Hernández , Paul Aguilar o los arqueros Rodolfo Cota y William Yarbrough, han venido reivindicando al Pachuca como una cantera muy productiva en términos de calidad, servicio a Selección Nacional, servicio a otros equipos del torneo mexicano y disciplina de juego de sus elementos forjados. Son jugadores de mucha proyección, que además son mexicanos con procesos de consagración importantes en un torneo muy extranjerizado.

Este punto anteriormente mencionado ha hecho de Pachuca un proyecto que tiene expectativas que, junto con la contratación y consagración de más jugadores de experiencia, puede resultar exitoso para retomar el camino que hasta hace 6 años tenía muy buenos andares.

Pachuca tiene en las manos dos caminos bastante pertinentes. Por un lado tomar la estafeta, junto al Guadalajara (que sigue siendo la cantera más importante del futbol mexicano), como semilleros del balompié nacional, ya que en los últimos años este privilegio lo perdieron Atlas y Pumas.

Por el otro lado, pelear por títulos y éxitos en el torneo local, la Copa y volver a mirar una futura participación en certámenes internacionales. Pachuca tiene muchos elementos favorables, debe saber exprimirlos más. Sigue siendo un club importante en México.

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