Por Alberto Erazo Castro El mundo atraviesa actualmente una transición tectónica en la distribución global del poder, un proceso mediante el cual el eje histórico atlántico, centrado durante décadas en Washington, Bruselas y Londres, comienza a mostrar señales evidentes de desgaste, mientras emergen nuevas potencias continentales y civilizacionales dispuestas a disputar la arquitectura del orden internacional. Rusia, China, India e incluso actores regionales como Irán adquieren un peso creciente dentro de un sistema internacional cada vez más multipolar, al tiempo que Estados Unidos deja progresivamente de ocupar la posición incontestable…