La Navidad de la Abuela

Por Irma Yolanda Ramírez Orozco Señorita no puedo comer, lo que pasa es que no tengo dientes. Sí, ya sé que en el cajón del buró está mi dentadura, pero no la voy a sacar y ahorita le voy a decir por qué. Antes, no sea malita, sáqueme de una duda. Me dijeron que usted viene como voluntaria. ¡Ah! Está bien. Ojalá no le guste el chisme, porque de cualquier manera no espere que hable mal de mi vecina, sus razones tuvo para dejarme aquí. En esta casa me tratan…

Fosas

Leo Mendoza – Fosas Leo Mendoza -Contigo siempre es lo mismo –dijo la mujer; quien, de sus años juveniles conservaba un rostro agradable, aniñado, y los ojos claros e intensos. El hombre, vestido con una sudadera gris, astrosa, unos vaqueros deslavados y rotos, polvorientos, solo asintió. Sobre el rostro le corrían diminutos surcos de mugre y llevaba, como una escarapela prendida a la mejilla izquierda, una costra sanguinolenta. -Me dijiste que querías verme y mira cómo andas. Pareces pordiosero, Claro, te pasaste la noche en la borrachera y para rematar…