Morena llega a comicios en estados del norte desdibujado y en severa crisis interna (Segunda y última parte)

Por Rivelino Rueda 

Foto: Edgar López (q.e.p.d.) 

La llamada “marea guinda” que arrasó en todos los estados del norte del país en los comicios presidenciales de 2018, con la figura de Andrés Manuel López Obrador como estandarte, el próximo 6 de junio tendrá su primera “prueba de fuego” en las urnas, pero en esta ocasión ya con un profundo desgaste, como partido en el poder, en los tres primeros años de gobierno federal. 

Ya sin las figuras que le abrieron el camino al hoy presidente de la República para las holgadas victorias electorales en los estados norteños –otrora con votaciones marginales a los partidos de izquierda (Morena no lo es, pero muchos lo ubican en ese espectro)–, como lo fueron hace tres años los coordinadores regionales de campaña de AMLO, Marcelo Ebrard Casaubón y Ricardo Monreal Ávila, así como la coordinadora nacional de campaña del tabasqueño, la regiomontana-sinaloense Tatiana Clouthier, y el enlace con empresarios, Alfonso Romo Garza, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) llega huérfano de liderazgos a estos comicios en esas plazas del país. 

La enorme confianza que se fue moldeando en el último trienio en esas entidades –sobre todo con la idea de que la simple figura de López Obrador en el poder resolvería todo, incluso los comicios a favor de Morena para los próximos años–, tienen al partido del primer mandatario al borde de perder los comicios para la renovación de gubernaturas en Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa, San Luis Potosí, y Querétaro, en donde hace tres años AMLO obtuvo votaciones de entre el 40 y 50 por ciento a su favor. 

En el caso de Baja California Sur, Nayarit y Baja California, el Movimiento Regeneración Nacional tiene más posibilidades de triunfo en las próximas elecciones, de acuerdo a los últimos sondeos de opinión. Además, en las dos primeras entidades el partido del jefe del Ejecutivo federal va con dos viejos conocidos del electorado local: Víctor Manuel Castro Cosío, senador con licencia, exdelegado federal y quien compite por tercera ocasión por el gobierno de Baja California Sur. 

En el caso de Nayarit, el abanderado de Morena es el senador con licencia Miguel Ángel Navarro Quintero, quien estará compitiendo por cuarta ocasión por el gobierno del estado, mientras que en el caso de Baja California, el actual gobernador morenista, Jaime Bonilla Valdez, hace apenas dos años ganó el gobierno de la entidad con el 50.3 por ciento de los sufragios, aunque en la entidad existe una fuerte militancia del PAN –partido que gobernó el estado durante 30 años–, que puede inclinar la balanza en cualquier momento. 

La apuesta en Sonora es con el colosista, incondicional de Andrés Manuel López Obrador, y exsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño.  

Hace tres años, en la elección presidencial, AMLO obtuvo el 59.70 por ciento de los votos (651 mil 806 votos), aunque en esta ocasión el abanderado de Morena llega a los comicios del 6 de junio sin el manto protector del presidente de la República, con severos cuestionamientos sobre su paso por la dependencia encargada de la seguridad pública en el país y con diversos traspiés en su precampaña y campaña, incluidas las denuncias al interior de Morena sobre la supuesta “imposición” de su candidatura. 

Chihuahua, estado gobernado por el panista Javier Corral Jurado, también se encuentra en duda para una posible victoria de Morena en los comicios de junio, en donde hace tres años López Obrador obtuvo el 43.06 por ciento de los votos (643 mil 652 sufragios).  

En esa entidad y a falta de cuadros, el partido del presidente le apostó por el diputado federal con licencia, Juan Carlos Loera de la Rosa, quien se mantiene en las encuestas en “empate técnico” o de dos a tres puntos por debajo de la abanderada del PAN-PRD, María Eugenia Campos, quien está recibiendo todo el espaldarazo de uno de los mandatarios estatales más críticos de AMLO, pero además el gobernador que comanda la llamada Alianza Federalista, un grupo de diez gobernadores del PAN, PRI, PRD y sin partido que han plantado cara al jefe del Ejecutivo federal en materia de la repartición presupuestal a los estados. 

Para el caso de Nuevo León las cosas no pintan distinto para Morena. Clara Luz Flores, su candidata a la gubernatura, se ha visto envuelta en distintos escándalos –entre ellos mentir sobre si conocía al líder de la secta NXIVM, Keith Raniere, condenado en Estados Unidos a más de 120 años de prisión por tráfico sexual y posesión de pornografía infantil–, lo cual la bajó del primero al tercer puesto en las preferencias electorales en la entidad. 

Con ello, parece que se fue por la borda la sólida base electoral que construyeron hace tres años el empresario Alfonso Romo Garza, extitular de la Oficina de la Presidencia de la República y hoy asesor de AMLO en cuestiones económicas, así como la excoordinadora nacional de campaña en 2018, diputada federal con licencia y actual secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, quienes hace tres años lograron un histórico triunfo en ese estado, al conseguir el 34.33 por ciento de los votos para López Obrador (748 mil 104 sufragios). 

En Sinaloa –plaza donde López Obrador obtuvo el 64.43 por ciento de la votación en las elecciones presidenciales de 2018 (834 mil 001 sufragios–, el Movimiento Regeneración Nacional hoy mantiene un “empate técnico” con la coalición entre el PRI, PAN y PRD, aunque en la entidad (con sólo una alternancia en 2010, a manos de un expriista, Mario López Valdez, quien abanderó a una alianza entre el PAN, PRD y Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano) las estructuras electorales y la operación del voto son eminentemente del Partido Revolucionario Institucional (PRI). 

San Luis Potosí también es una plaza en donde el partido del presidente de la República tiene un panorama complejo. Hace tres años, en los comicios presidenciales de 2018, el tabasqueño alcanzó el 41.91 por ciento de los sufragios, es decir, 527 mil 546 votos. 

Pero hoy Morena busca evitar el desplome de su candidata, Mónica Rangel, quien en las encuestas se ubica por debajo del candidato de la alianza PRI, PAN, PRD, Octavio Pedroza Gaytán, así como evitar más fracturas al interior del partido en esa entidad, luego de que grupos denunciaron “dedazo” e “imposición” de la abanderada morenista. 

Querétaro prácticamente está descartado para un posible triunfo de Morena. En tres años, ese instituto político dilapidó el capital electoral que obtuvo en las elecciones presidenciales de 2018, donde incluso AMLO triunfó con ocho puntos de ventaja (41.36 por ciento contra 33.90 por ciento) sobre el candidato de la alianza PAN-PRD-MC, Ricardo Anaya Cortés, quien es originario de ese estado. 

Y es que se ve cuesta arriba que la abanderada de Morena, Celia Maya García, remonte una desventaja de más de 20 puntos que tiene del candidato puntero de cara a esos comicios, Mauricio Kuri, del PAN, de acuerdo con los más recientes sondeos de opinión. 

Sin Andrés Manuel López Obrador haciendo campaña en las plazas, a ras de tierra, el Movimiento Regeneración Nacional llega desdibujado y en medio de una profunda crisis interna a los comicios en estos estados en el norte del país, en donde si bien los morenistas estarán lejos de las votaciones marginales de otras décadas –antes como el Partido de la Revolución Democrática (PRD), antes con el Partido Mexicano Socialista (PMS), antes con el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), antes con el Partido Comunista Mexicano (PCM)–, también se confirmará que en esas plazas el fenómeno electoral de hace tres años se dio alrededor de un personaje, no de unas siglas partidistas.    

@RivelinoRueda 

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