Las consecuencias de ser un país “no alineado”

Por Marco Jiménez

La alianza anglosajona de Estados Unidos e Inglaterra es de las uniones más importantes económicamente hablando de los últimos dos siglos y, también, ha hecho notar su hegemonía política, económica, social y militar en el mundo. Por un lado, protegen a sus aliados y, por otro, castigan a los que se revelen.

El que un país no esté “alineado” a sus intereses puede traer diferentes consecuencias, como una invasión en nombre de la “libertad”, que sea sancionado o, incluso, un golpe de estado, como se ha hecho en diferentes ocasiones.

Tenemos ejemplos como el de Chile, invasiones a Cuba, Afganistán, Irak; por otro lado, las sanciones a Rusia, Venezuela y Corea del Norte, sólo por nombrar algunos.

¿Por qué son “países hostiles” o “no alineados”?

Lo que tienen en común estos países es desafiar o no estar alineados a los intereses anglosajones, seguir sus órdenes. De esta manera, lo que hace Estados Unidos es presionarlos con sanciones, bloquear su economía y, por último, “confiscar” sus reservas, por decirlo de manera suave, ya que prácticamente están robando sus reservas en dólares y oro.

Un caso fue el de Venezuela, que en 2018 reclamó el oro que tiene en el Banco Central de Inglaterra: 31 toneladas de oro, con valor de US$1000 millones. No fue devuelto al país, lo cual entró en una disputa.

La disputa fue que no sabía de quién era el legítimo dueño, ya que en 2018 Venezuela había tenido elecciones y Juan Guaidó se proclamó presidente interino el 23 de enero de 2019, argumentando que las pasadas elecciones habían sido un fraude; esta jugada fue posible gracias a que 50 países habían reconocido a Guaidó como presidente legítimo de Venezuela.

Existen naciones que quieren tomar el riesgo de comercializar su petróleo con otras monedas, como es el caso de Irán, Siria y Venezuela, pero el que tuvo peores consecuencias fue Irak, ya que Saddam Hussein, en el año 2000, intentó hacer un cambio de divisa en las exportaciones de petróleo, cambiar el dólar por el euro, lo que le costó la invasión de su país, su vida y la de muchos iraquíes y el saqueo de sus reservas nacionales e internacionales, además de perder parte de su petróleo.

Hoy Rusia está pagando las consecuencias de no permitir que la OTAN se acerque a fronteras. 

Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Europea sancionan fuertemente al país euroasiático, sanciones que –en palabras del presidente Joe Biden– son “catastróficas”.

Dichas sanciones ascienden a más de US$650 000 millones de dólares, una jugada muy arriesgada, ya que en comparación con los países antes mencionados, Rusia es una potencia militar, por lo que Estados Unidos pensaría muy bien el atacar directamente a Rusia.

Si lo hace, no quedaría nada de la humanidad. No habría un ganador.

En una entrevista para la revista The Cradle, Sergey Glazyev, ministro a cargo de Integración y Macroeconomía de la Unión Económica de Eurasia, comentó que el sistema financiero manejado por el dólar será reemplazado por uno basado en un consenso de los países que integrarán el nuevo orden económico mundial.

Esto, en la primera fase, hará que los países recurran a su monedas nacionales como mecanismos de compensación, respaldados por swaps bilaterales de divisas, evitar la acumulación de reservas en dólares, lo cual demuestra que Estados Unidos y sus aliados lo pueden “confiscar” al no estar alineado. Otro paso importante es generar sus propias reservas en oro y monedas nacionales.

La segunda fase consta en la fijación de precios en sus monedas y no en el dólar, euro, libra o yen, y sí el uso del oro como referencia de fijación de precio.

La tercera y última fase es la creación de una moneda digital, emitida en conjunto de reservas de divisas de los países BRICS. El peso de cada moneda podría ser proporcional al PIB de cada país, su participación en el comercio internacional, población y tamaño.

Para proporcionar respaldo y equilibrio a esta moneda, se contempla que podría contener el índice de precios de los principales productos básicos cotizados en bolsa, como son el oro, metales preciosos, recursos naturales entre otros.

La multipolaridad mundial está tomando acción para que el dólar y su hegemonía vayan en descenso. 

No se dará de la noche a la mañana y tal vez comience esta caída en poco más de un año, como lo pronosticó el Deutsche Bank en una eventual recesión de Estados Unidos para 2023.

Los países latinoamericanos tienen que estar preparados para aumentar sus reservas en oro, que es algo que durante siglos se ha mantenido estable, pero deben cuidar en donde depositaran estas reservas, ya que, como hemos visto, en la historia cualquier desafío o no alineación con Estados Unidos tiene consecuencias graves.

México, por su lado, no tiene opción: está con Estados Unidos, aunque algunos piensen que está con Rusia.

Eso es imposible. Nuestras economías están unidas. México depende del dólar, de lo militar y del T-MEC, sin embargo, México tiene opciones para incrementar sus reservas con el petróleo, el litio y la plata, sin olvidar que parte del oro está en el Banco Central de Inglaterra y en dólares.

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