Higiene mental, ¿problema sistémico?

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

La vorágine con la cual se desenvuelve la vida humana en tiempos modernos se da en función de la alta cooptación que el teléfono ejerce sobre la vida ordinaria, la narrativa de sufrimiento y de dolor que los medios de comunicación transmiten, considerando la alta velocidad con la que se transmite todo hoy en día.

Esta situación traspasa cotas elementales, hasta de respeto, con tal de vender una nota, el circo encumbrado de la política burguesa mundial y todo ese mareo retórico a partir de los mismos discursos de siempre y toda la enajenación que el consumo capitalista trae consigo para la sociedad.

Y es que todos estos elementos se desenvuelven dentro de un colorido de estímulos que contribuyen al estrés en general del ser humano promedio.

Usted observe cómo al despertar ya es proclive a una cantidad ilimitada de información, a través de las redes sociales o las plataformas que usted revisa, incluso estando en el baño o sin permitirse desayunar a placer o mirar a los suyos con absoluta atención.

Y, al salir de casa, al paralelo de las presiones que usted ya tiene por sobrevivir con respecto a su familia o su empleo, usted ya es proclive también un sinfín de enganches de mercadotecnia e información y mecanismos de cooptación mental, que le generan estragos internos muy fuerte y ambiciones que lo sacan de todo estado de paz que usted pueda proveerse.

Haga conciencia de cómo la mayoría de toda esa información no le sirve ni la necesita.

Está claro que todo el contexto descrito en palabras anteriores responde a una nueva progresión del sistema económico capitalista que domina a la humanidad entera.

Algunos hablan de la era de la información para legitimar el progreso de un sistema económico que ensangrienta multifacéticamente a la humanidad.

Entonces, citando este contexto, ¿hasta dónde se vuelve indispensable dotarse de elementos que le ayuden a recuperar un poco la paz mental y el alivio estresante de la vida moderna?

¿Acaso usted no es consciente que su mente discierne un exceso de información permanentemente? ¿Qué tanto el mundo moderno es el responsable de que en el plano de las ideas y el desarrollo artístico y de sensibilidad, las concreciones de rigor y los discursos del alto calado sean cosa del pasado?

¿Qué tanto, ese bullicio mental, destruye las capacidades de concentración y de armonía internas necesarias para desenvolver con rigor ciertas actividades en la actualidad?

China, como economía dominante, ya no solo plantea los problemas emocionales como un asunto de salud pública, sino como un tema de prioridad geopolítica y sistémica.

Estados Unidos está igualando los estándares de China para analizar todo el trasfondo multifacético de esta realidad que incide en la armonía humana y que tiene severas repercusiones en el mercado mundial.

Si ya la disfuncionalidad y la ausencia de gobernanza emocional y mental fue advertido con claridad suprema desde los tiempos milenarios del yoga y del budismo, a partir del vaivén mental que a diario nos hace pensar entre 60 y 70,000 pensamientos a los seres humanos, ahora imaginemos la disfuncionalidad que un sistema de mercado basado en el exceso de información y de estímulos causa.

¿A cuánta gente usted conoce que permanentemente tienen un sentimiento de llenura mental y de saturación? Lo anterior, con una sensación como de torpeza y de falta de claridad para andar en la vida en el día a día y en el momento a momento.

Y ahora vinculemos lo escrito en el párrafo anterior con todo este contexto de la famosa era de la información y sus consecuentes sobre estímulos y sobre información y saturación.

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