Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell
La familia Torrance, compuesta por Jack, Wendy y el pequeño Danny, llegan al Hotel Overlook, pero no precisamente como huéspedes, pues Jack ha sido contratado para cuidar este hotel que cerró por una temporada. Esta experiencia es nueva y se ve fuera de lo común. Y justo así será.
El resplandor es uno de los trabajos más reconocidos del célebre escritor estadounidense Stephen King, siendo adaptado para el cine y la televisión de manera exitosa, además de tener muchos seguidores desde su lanzamiento.
Este texto nos presenta a una familia cuyos miembros tienen diversos motivos para viajar a este hotel: Jack se quedó sin empleo y se aferra a este trabajo temporal como medio de sobrevivencia; Wendy tiene esperanza de recomponer su matrimonio y piensa que este tiempo a solas les vendrá bien.
Mientras que Danny, quien a su corta edad tiene un entendimiento muy profundo de lo que le está tocando vivir, se conecta consigo mismo y con un conjunto de dones que nadie sabe que posee, hasta que lo comparte con Dick Hallorann, el cocinero del hotel, con quien establecerá una conexión que le ayudará a comprender sus habilidades y el uso que puede darles.
Conforme avanza la trama, el autor nos presentará a sus personajes de cuerpo entero ya que, a través de ellos, hace un análisis a fondo de la psique humana, además de que está contado por cuatro voces distintas (la familia y el cocinero).
Nos encontraremos con que Jack es un alcohólico que ha sido despedido de su trabajo como profesor y este hotel se convierte, no sólo en su fuente de ingresos, sino en su refugio donde intentará ponerse en contacto con su faceta de escritor.

Sin embargo, él y su familia descubrirán que este hotel tiene su propia historia y es por demás terrorífica, ya que en sus instalaciones se lleva a cabo actividad paranormal que amenaza las vidas de quienes pongan un pie ahí.
Y es así como la lucha entre el bien y el mal comienza, pues Wendy y Danny descubren que están a merced no sólo de las entidades que habitan el hotel, sino de Jack, quien es poseído por esos fantasmas. Y justo los fantasmas, o más bien, los demonios internos, son un tema recurrente en el texto, ya que son quienes atormentan a los Torrance igual o peor que los seres del Hotel Overlook.
Se nos muestra cómo el alcoholismo, la violencia, el fracaso, la incapacidad de proveer, llevan a Jack al borde de la locura, mientras que Wendy busca mantener en pie a su familia a pesar de su carácter sumiso y dejado, a la vez que Danny, por muy inteligente que sea, no deja de ser un niño que requiere ser cuidado y protegido por su padre, quien no está en condiciones de hacerlo.
Es así como todos ellos, al no ser tan fuertes en lo individual y en lo colectivo, se convierten en carne de cañón una vez que son expuestos a la maldad.
El triunfo de El resplandor reside en la habilidad del autor para crear esta atmósfera opresiva, ya que la nieve hace que no puedan salir del hotel, por lo que la claustrofobia, aunada a la angustia, será transmitida al lector con singular maestría.
Al comienzo de la novela el ritmo se siente lento y por momentos aburre pero, una vez que arranca la acción, el lector ya se adentró de fondo en la lectura y vivirá subidas y bajadas emocionales y experimentará el verdadero terror debido a lo alucinante que puede ser el pelear contra un ser casi todopoderoso que se divierte jugando al gato y al ratón con esta familia, a quienes quiere destruir, si es que entre ellos no se destruyen primero.
El resplandor. Stephen King. 1977. Editorial Debolsillo.