El lector: secretos que marcan

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Alemania. 1958. Michael Berg es un adolescente común y corriente que un día, al tener un malestar físico en la calle, conoce a Hanna Schmitz, con quien inicia un idilio a pesar de ser 21 años menor que ella. A partir de ahí, su vida cambiará irremediablemente.

El lector es una obra del autor alemán Bernhard Schlink y tiene la distinción de ser la primera novela alemana en llegar a la lista de los más vendidos del New York Times

Esta historia está narrada por el protagonista y se cuenta en tres partes: su adolescencia, sus años de universitario y la edad adulta. En cada una de esas etapas está presente Hanna, ya sea de forma física o como recuerdo casi fantasmal ya que es un enigma que Michael no logra descifrar más que con el paso del tiempo. En pocas palabras, no sabe de quién se enamoró.

El pasado juega un papel importante en esta historia, puesto que Hanna tiene mucho que ocultar y Michael es el encargado de contarle al lector quién es esta mujer extraña que un día lo abandona, sin más ni más y se queda con la tarea de comprender el por qué y hacer las paces con esa etapa de su vida. 

De su mano iremos descubriendo su rol en uno de los hechos más sobresalientes del siglo XX: el Holocausto. Así es como la novela aborda temas como el despertar sexual, la complejidad de los seres humanos, el perdón, los dilemas morales, el sentimiento de culpa, la piedad, la justicia, el amor y el por qué la gente actúa como lo hace.

El título de este texto hace referencia a la actividad favorita de Hanna y Michael, esto es, que él le lee textos de diversos autores a ella mientras están en la etapa de su relación y nos da una idea de sus personalidades y la tónica de su relación. 

Ambos personajes, que forman parte de una historia por demás sencilla, están bien construidos y contribuyen a hacer ágil, dinámica y ligera la lectura de este libro, que consta de pocas páginas y lleva un ritmo constante con giros sorprendentes que sostienen la historia hasta el final que resulta ser contundente.

Situada en la posguerra en un inicio, El lector no es una típica novela de ésas que aborda el Holocausto, sólo lo convierte en un escenario en el cual se suscita aquello que separa al protagonista de su amor de juventud, la dueña de su corazón y del departamento aquel donde su alma se quedó para siempre. 

En el caso de Michael Berg aplica aquella frase de “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió” porque el elemento de la memoria está presente en cada parte de este texto, como suele estarlo en la vida misma de forma cotidiana.

El lector. Bernhard Schlink. 1995. Editorial Anagrama.

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