El estándar comercial estadounidense

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

En la era moderna la economía capitalista más importante del mundo es Estados Unidos, porque este país desde su antecedente fundacional logró consagrar un proyecto de nación con una vinculación directa al crecimiento del mercado y con un reconocimiento de la envergadura económica como el elemento motor de la razón de ser de los Estados Unidos.

De ahí derivamos que cuando un producto o un estándar de consumo o una moda o una tendencia se estrena y tiene éxito comercial en este país las posibilidades de triunfo en otras partes del mundo son tendientemente favorables.

La inmensa mayoría de productos y reorientaciones del consumo en el mundo capitalista que han sido aprobadas y valoradas comercialmente de forma previa en Estados Unidos adquieren una posibilidad mayor de consagrarse en otras partes del mundo, incluidas las economías de China y Rusia y, por supuesto, la Unión Europea como los mercados más importantes del mundo, más allá de la Unión Americana.

Está claro pues que el derrotero comercial de cualquier producto o servicio en Estados Unidos optimiza sus posibilidades de alta realización global en función de la vitalidad económica y de la cultura consumista y altamente capitalista que prevalece en esta nación, y, por ende, gracias al nivel de valoración y arraigo comercial que puede darse dentro de este lugar.

Todos los productores e industriales, comerciales y financieros, y hasta los mercados ilícitos del mundo, saben que el mercado es estadounidense es quizás el mercado más importante donde cualquier mercancía gusta de realizarse, en función de que la economía norteamericana tiene ventajas de variabilidad y de crecimiento exponencial que otras economías capitalistas, sobre todo del subdesarrollo asiático, africano o de América Latina no puede ofrecer.

La forma de rendirle culto a nivel de consumo y a nivel de enajenación en la economía capitalista estadounidense destaca de otros lugares del mundo por esa cooptación ideológica, que la ciudadanía promedio, que vista desde el mercado se vuelve consumidor, enaltece de este hábito de consumir y comprar y utilizar muy en la lógica funcional del sistema económico capitalista.

Los fundamentos culturales y sociales más importantes de Estados Unidos están subordinados de manera directa y meticulosa al mercado, por eso el pragmatismo social y cultural y político que existe en Estados Unidos de siempre ponderar utilidades por encima de cualquier circunstancia.

Y es que este derrotero traducido en una visión de Educación y de filosofía es lo que permite, al margen de los vaivenes cíclicos producto de las contradicciones capitalistas, que el mercado estadounidense mantenga un vigor funcional bastante atractivo y, en ese sentido, vender algo en los Estados Unidos sea muy redituable.

Related posts