Culpas acumuladas. Muere mujer en Reforma

Crónicas urbana

Por Iván Alberto Rivas Peralta

 

Mañana morirá una mujer atropellada en la Ciudad de México. Como antes y como siempre. Dejará dos hijas en manos de su abuela, dos señoritas. No hay padre, más bien, no tienen padre porque las abandonó cuando nació su primera hija. No tuvo culpa, amaba a su esposa pero él no quería ser padre. Pensaba que sería fácil y que el amor lo puede todo, pero después de un año descubrió que no podría darle su vida a nadie más si antes no se la regalaba a sí mismo. Dos años después regreso para encontrarse con una niña y sus primeras palabras. Lo intentaron de nuevo en nombre del amor, fue cuando nació la segunda niña. Aquí nadie se despidió, el silencio dejó su marca.

El día que la madre morirá, sus pasos recorrerán Reforma, entre paisajes poligonales y la Feria de las Culturas. Será un Taxi rosado como cualquier otro quien lanzará el cuerpo hasta impactarse con un poste que ubicado justo en ese lugar por falta de tiempo o de planeación. Morirá desnucada y sin atención médica.

La ambulancia no podrá llegar. Carros que no respetaron los semáforos, tianguis ambulantes, vialidades cerradas y motociclistas entre carriles, convirtieron un viaje de diez minutos es más de media hora. Sí, será demasiado tarde.

El abogado que defenderá al conductor sólo tendrá un argumento: “venía estresado”. Esa mañana el taxista tendrá que detenerse detrás de un autobús en cada semáforo durante los últimos diez kilómetros. Así que en el último semáforo, rebasará a máxima velocidad para impactarse con la señora. Lo primero que verán su ojos, será la mancha roja que cubre el cristal roto.

El chofer del autobús sólo querrá cubrir su cuota. Tiene familia que mantener y después de abandonar la universidad sólo pude dedicarse a la manejada. Por eso, las paradas continuas en cada esquina, los enfrenones y las larga esperas sin hacer caso a la luz verde del semáforo o a las reglas de tránsito. Los peatones no acostumbran caminar hasta la esquina y si él no se detiene perderá el pasaje.

Mientras tanto el policía de tránsito revisará su celular por algún meme viral que le enviarán. Ya estaba acostumbrado a la falta de orden. Al final del día como cualquier otro, sólo pasará por su soborno por hacerse el disimulado, para compensar su mediocre salario.

Un año después la Sociedad de Madres solteras querrá utilizar la imagen de la madre atropellada como símbolo de lucha social. “La culpa es del gobierno opresor” dirán sus consignas. Gracias a eso recibirán apoyos económicos que les permitirá cambiar de carro pero no otorgar apoyos a las madres verdaderamente afectadas. Al fin de cuentas, sólo el lector sabe que las culpas acumuladas fueron de todos.

Abril 2018

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