Consumismo nacionalista por darle en la torre a Trump… ¿De veras?

Por Astrid Perellón

 

El panorama pinta negro no tricolor cuando tratamos de combatir la discriminación con discriminación. Me refiero a que, mientras más se promueve que consumamos lo mexicano, más imitamos al supuesto enemigo que pretende aislarse.

Notemos que la división por naciones surgió por conveniencia no porque podamos ser independientes de otras civilizaciones. ¡Es más! El planeta nos demuestra que estamos conectados; los organismos somos interdependientes.

No hay modo real en que consumamos solo lo mexicano porque la humanidad es un rico tapiz entretejido a través de la historia y aún así, habrá quien diga que sólo castiguemos empresas que le producen a Trump, otros lo extienden a todo lo estadounidense y muchos más se centran en apoyar exclusivamente a México, lo que implica dejar de consumir lo que no provenga de otros lados. ¿Estamos haciendo huelga de globalización?

¿Qué pasaría si mejor tomamos nuestras decisiones de consumo una por una, en base a calidad, precio y demás factores que nos parezcan mejor individualmente, no por el grito de guerra al que damos Like?

La otra opción parece extrema e irracional. ¿Acaso nos alejaremos de las Sagradas Escrituras arameas, hebreas y griegas; oraremos a Tonatzin y no más Guadalupe? ¿Regresaremos a los dialectos indígenas y olvidaremos de una vez por todas los anglicismos y las escuelas bilingües? ¿En serio prometes investigar el lugar de nacimiento de los inversionistas de tus proveedores de café, vestido, libros, papel moneda; dar trabajo a los desempleados que renuncien a las empresas trasnacionales, deshacerte de ropa, tablets, celulares, cine hollywoodense, automóviles y todo aquello que no haya sido producido por manos mexicanas? ¿Qué me dices de las filosofías extranjeras? ¿Dejarás de pensar y, por consiguiente, existir; saber que no sabes nada; recibir ayuda del buen samaritano…? ¡Aguarda! Esto se torna imposible pues no puedo teclear una letra más sin usar un teclado inventado en E.U.A., o una letra del alfabeto romano.

Es como aquella fábula del aquí y el ahora donde el monje se aisló para no necesitar nada de nadie pero jamás pudo renunciar al hecho de haber necesitado de una madre que lo pariera.

 

Related posts