Nadie le regala
al mundo hijos
para que sean soldados,
o asesinos…
y mira cuántos hay
Por Angélica Ruiz
El Checkpoint es un punto de revisión erguido en medio de las ciudades palestino-israelí, el cual se vuelve la metáfora del limbo, que no es otra cosa que la línea fronteriza de donde nada es de nadie. Checkpoint es un punto de quiebre; un lugar de tensión y odio concentrado donde los que transitan dejan de ser humanos para volverse cifras, y el que vigila, se convierte en un mero mecanismo de control.

Es la historia de dos mujeres, dos madres, una palestina y otra judía; una que espera y otra que no deja de soñar. Las dos esperando a los hijos ausentes, las dos moviéndose entre dos fronteras: una, la de la realidad y el sueño, otra que, de manera infamante, divide la ciudad que habitan y que está dividida en dos mundos irreconciliables en su odio mutuo. Un hombre buscando a un soldado que quizás sea él mismo…
La obra se enmarca en un suceso sangriento ocurrido hace años, el cual ha marcado desde entonces a los personajes que, como testigos o víctimas, intentan saltar ese momento y olvidarlo para salir de la inmovilidad y el sufrimiento. Pero la única manera de olvidar y perdonar, es hacer memoria, algo que parece estar negado a todos los personajes.

En un espacio que se confunde, que es incierto, tendrán que confrontarse unos con otros, madres e hijos, enemigos y víctimas, pero además tendrán que decidirse por caminar o quedarse en su propio infierno para seguir odiando…
El tema es conocido por todos: la violencia y el dolor provocados por la deshumanización de la que hoy formamos parte. Sin embargo, la apuesta en el argumento es abrirse a otra alternativa: en vez de huir o enfrentar desde la agresión, se propone hacer frente desde el amor y el perdón
Por lo mismo, Checkpoint es también un homenaje a la vida, pero también a la muerte. A la esperanza y al complejo acto de perdonar. Es una obra magistral escrita por la dramaturga Verónica Maldonado, quien a lo largo de su trayectoria se ha destacado por la confrontación de las emociones desde una mirada sensible e inteligente.

El trabajo actoral de Mercedes Olea, Leticia Garza y Roldán Ramírez es desgarrador, junto con la musicalización de la extraordinaria e inolvidable Betsy Pecanins. Todos ellos dirigidos por la batuta de Rocío Carrillo, quien durante 70 minutos se da vuelo en la exaltación de todas estas emociones que llegan al extremo y que son conducidas con gran tenacidad.
No dude ni tantito en presenciar esta obra de arte llevada a los escenarios del Foro Polivalente “Antonieta Rivas Mercado” de la majestuosa Biblioteca de México. La puesta está dirigida a mayores de 18 años y se presenta sábados y domingos a las 13 horas hasta el 30 de julio de este 2017.
Créditos:
Amina – Mujer del Checkpoint Mercedes Olea
Hannat – Zulema Leticia Garza
Muthana – Aarón Roldán Ramírez
Escenografía y producción Erika Gómez
Musicalización Betsy Pecanins
Dirección e iluminación Rocío Carrillo