Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell
Holcomb, Kansas. 15 de noviembre de 1959. Herbert, Bonnie, Nancy y Kenyon, todos ellos familia, son asesinados en las primeras horas del día. El motivo es un robo a la granja Clutter. Cinco años después, los ladrones y asesinos son ejecutados en la horca. Alguien decidió llevar un registro de todo ello.
A sangre fría es un trabajo del reconocido escritor estadounidense Truman Capote, quien con este libro creó un nuevo género llamado Nuevo periodismo, el cual consiste, básicamente, en realizar una investigación periodística y contarla como si fuese una historia utilizando un tono literario.
Es así como, en un lapso de siete años, Truman Capote se dedicó a recolectar información tanto de la familia Clutter y de los presuntos asesinos, Dick Hickock y Perry Smith y, para ello, emprendió un viaje con su amiga de la infancia, la escritora Harper Lee (Cómo matar a un ruiseñor), a este pequeño pueblo en el corazón del medio oeste de la Unión Americana, donde además de documentarse realizó varias entrevistas con Hickock y Smith en prisión, ya con sus respectivas condenas y esperando el cumplimiento de ellas.
Además, su investigación se nutrió de todo aquello que la gente del pueblo le confió, por lo que pudo armar un retrato por demás completo de todos los protagonistas del hecho y así dar un panorama total del entorno.
La estructura de este texto va desde, en un principio, el presentarnos a los Clutter: se nos describe su vida diaria, los negocios a los que se dedica Herbert, conocemos a las dos hijas mayores, que no estaban presentes al momento del crimen, así como aquellos secretos que todas las familias suelen tener, aunque a todas luces parecieran una familia normal.
Asimismo, las semblanzas de Dick y Perry se entrelazan con las del clan Clutter. El autor nos cuenta la historia de ambos desde su nacimiento hasta el momento en que cometieron tan tremendo delito.
Se nos describe detalladamente cómo, previo a ese momento, fue que se encontraron en la cárcel y ahí planearon el robo junto con su correspondiente huída.

La segunda parte consiste en el hecho central, que es la invasión a la granja y el posterior descubrimiento de lo sucedido por parte de los vecinos, así como la correspondiente investigación por parte de la policía. La tercera parte relata los resultados de las averiguaciones y los errores en los que incurren Dick y Perry, los cuales llevan a la policía a capturarlos.
Y, por último, tenemos las confesiones del par y las reconstrucciones de los hechos, llevando esto al juicio con la culminación de las respectivas condenas para ambos, todo ello acompañado del proceso mediático.
El autor es el narrador omnisciente, que nos tomará de la mano y que provocará que su libro no nos suelte, ya que nos llevará a este pueblo conservador en el que se ha cometido un hecho sangriento y, en ese trayecto, responderá a las preguntas ¿qué?, ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿dónde?, a las que agregará los perfiles de los involucrados.
Truman Capote jamás juzga, sino que nos retrata a seres humanos con sus claroscuros y con sus motivos, que son los que los llevan al punto sin retorno.
Y a pesar de que el lector sabe de antemano el desenlace, seguirá en este viaje de pensamientos y sentimientos de quienes perdieron la vida en ese trágico día, así como aquellos que se las arrebataron por unos cuantos dólares.
A sangre fría es, pues, un excelente ejercicio periodístico y una idea literaria tremendamente ejecutada.A sangre fría. Truman Capote. 1965. Editorial Debolsillo.