Por Roque Juan Carrasco Aquino
“La descodificación es análisis y consecuente reconstitución de la situación vivida: reflejo, reflexión y apertura de posibilidades concretas de pasar más allá. La inmediatez de la experiencia, mediada por la objetivación se hace lúcida, interiormente, en reflexión a sí misma y crítica anunciadora de nuevos proyectos existenciales. Lo que antes era enclaustrado, poco a poco se va abriendo; “la conciencia pasa a escuchar los llamados que la convocan siempre más allá de sus límites: se hace critica” (Freire, Paulo; 1969: 8).
En el marco de la Red de Investigación y Posgrado del Instituto Politécnico Nacional (IPN) 2024, celebrado del 9 al 11 del presente mes y año, evento anual para definir y estructurar proyectos, se expusieron avances de estudios realizados entre convenios nacionales e internacionales, tendencia impulsada para concatenar ideas de la actual administración del Instituto.
También, de los objetivos dictados por el Politécnico; es decir, impulsar e integrar el propósito de la internacionalización del IPN, deseo aún en proceso y en aras de vincular áreas, temáticas, consorcios e intención de incidir para “resolver” problemas nacionales.
Metas para alcanzar en lapsos cortos y otras en marcha sobre contextos diferentes y con un peso específico en las áreas de las llamadas “ciencias duras” o exactas. Hoy, el desafío para la comunidad politécnica es, sobre todo, ¿cómo insertar a las Ciencias Sociales en los análisis concretos y las propuestas de las Humanidades, incluidas y defendidas en el Conahcyt por la doctora María Elena Álvarez-Buylla (Conahcyt; 2029).
En consecuencia, esta apreciación deviene justamente por la ponencia importante que se planteó como una sugerencia y examen de conciencia. En el presente, implícito para la administración encargada de velar por las demandas del pueblo mexicano, compromiso por retomar como ética y responsabilidad de los investigadores.
Empero, existe un sesgo en la balanza de los planes y programas de estudios e investigación del IPN. En tanto la priorización del presupuesto destinado hacia las áreas de las ingenierías, limita una comprensión epistémica de la totalidad de los fenómenos en cuestión, sin lugar a duda, en detrimento de las Ciencias Sociales.
Quizá un abandono o un reproche por ser la Ciencia flexible, comprensiva, tolerante, incluyente, en algunos casos de estudios con intenciones de mantener posiciones críticas, rescatando los principios de estas y del vínculo abierto con el pensamiento crítico de la Escuela de Frankfurt o “teoría crítica” (Rubio; s/f: 5).
No obstante, es la tendencia de las ciencias sociales comprometidas con las necesidades de la sociedad del presente y relacionar las otras Áreas como de las ciencias naturales, física, matemáticas, biología y los instrumentos o herramientas para la valoración, análisis, comprensión y, por qué no, la transformación de nuestras realidades.
En la conferencia magistral de la doctora Arianna Becerril García, directora de la Red de revistas científicas de Acceso Abierto (Redalyc), con el tema “Ciencia abierta en la Era Digital: Liderando la inclusión y el acceso al conocimiento”, fue patente las tendencias críticas en la búsqueda de la información, más que del propio conocimiento que transforme realidades.
En esa misma tesitura, hemos expresado críticamente, en otros espacios, sobre la dirección que persiste en los claustros de las academias; por supuesto, herencia de las políticas neoliberales y trabajos locales como talacheros de la información.
Incluso, se crean indagaciones finales enriquecidas como materia prima demandada en el mercado especulativo del conocimiento. Es la sucesión de las políticas entreguistas de aquellos gobiernos sexenales. Es decir, se crea una ciencia especulativa para obtener “impactos” cuantitativos de “cuartiles” exigidos por las editoriales extranjeras.
Asimismo, publicar en las Revistas de “prestigio” con inserción internacional y disfrutar de acceso a difundir resultados de investigaciones, pagando hasta “11 mil dólares” (Arianna; ibidem) que etiquete a investigadores de “frontera”.
Claro, de no difundir en estos medios corporativos e ideológicos del establishment mercantilista no eres “científico”. Entonces, no se llevan la dote de los saberes cosificados; al tiempo, cabe mencionar que la investigación cuantitativa se convierte, parafraseando a Gerardo Avalos, con la tendencia de la “la cosificación, la enajenación y el fetichismo” (Avalos, 2012: 5); obvio, en cuanto a resultados de los estudios técnicos y pragmáticos.
De manera que, los otros conocimientos, hoy están subsumiendo el “valor de uso” (Marx , Carlos; 1989: 23) del conocimiento. En este sentido, se alinean para el valor de cambio, en tanto, cual mercancía valorizada en información demandadas por los depredadores de las investigaciones de nuestras universidades, institutos y centros de investigación nacionales. Entonces, explicados como mercancías y fetiches de investigación para enajenar a las generaciones en la incertidumbre.
De tal manera que, la doctora Arianna emitió unas preguntas de inicio, a nuestro juicio, imprescindibles para los ahí atentos a debatir: ¿para quién hacemos ciencia? ¿Quiénes son los privilegiados, los incluidos y excluidos?
En este sentido, pues, mencionó que la ciencia debe ser inclusiva; sobre una ciencia con publicaciones abiertas: artículos, libros, revistas, cursos educativos, programas, sistemas de códigos abiertos, infraestructura de la ciencia abierta, diálogo abierto con otros sistemas de conocimiento, con laboratorios virtuales y físicos que se pueda utilizar de manera colectiva, participación de los agentes sociales que han sido excluidos, conocimiento científico abierto, diálogo con pueblos indígenas marginados, etc.
Se trata de incluir desde nuestras prácticas académicas, donde el fin último de la ciencia es compartirla para resolver nuestros problemas. De estas ideas, cabe mencionar en lo estereotipado que va a contracorriente. En tanto, los investigadores conscientes rechacen colectivamente a no convertirse en instrumentos numéricos y singulares utilitarios.
Por supuesto, simplificados en acumuladores de puntos y no esencias de conocimientos para resolver verdaderamente nuestros problemas nacionales. De no discutir lo sustancial de cada fenómeno, la especulación rentista prevalecerá en detrimento de la soberanía del conocimiento nacional. He ahí la necesidad de estudiar y proponer alternativas viables comprometiéndose con las causas justas y demandas sociales.
De esta manera, se planteó que debe cambiarse el paradigma del que usualmente los “científicos” esgrimen, en el sentido acostumbrados a producir información para empresas mercantiles, cazando exponentes intelectuales talentosos, objetivo contrario a lo que el cardenismo propuso en su momento; ejemplificado, hacia un dominio de saberes del bien público.
Para nosotros, una investigación contestataria, crítica, revolucionaria y radical (nos referimos desde las raíces mismas de los fenómenos provocados por el actual modelo de desarrollo y de producción destinados a la acumulación de capital, para darle un revés al sistema capitalista que afecta a millones de seres).
Obligadamente desearíamos resultados objetivos y materialistas para socializar y transformar realidades. No obstante, sobre la base de planes y programas democráticos con un sentido crítico y “liberador” a la Paulo Freire (Freire; 1969: 6) del pensamiento conservador y mercantil.
De tal manera que, para el sistema capitalista y su modo de reproducción desde su ideología, su statu quo, su pensamiento excluyente, su hegemonía en los sesgos de resultados para no profundizar en la veracidad esencial de los causantes de cada problema.
Asimismo, en la imposición de conceptos, categorías y variables para defender el modelo de reproducción de saberes sin resolver realmente las causas de cada problema expresado en nuestros contextos. A la sazón, es necesario controlar las editoriales y no sobre los “índices de citas se utilizan para definir el mainstream” (Arianna: Encuentro de Redes de Investigación; 11-9-2024) o corriente principal, desde luego de la ideología dominante.
Mientras que, las editoriales con cuotas altas e intercambiadores de mercancías, producto de las investigaciones públicas o privadas, desorientan a los estudiantes e investigadores de las universidades e instituciones educativas. Engullen en fantasías de artilugios, desalineando en ideas: “…este negocio editorial se sustenta en una gran paradoja: los científicos deben pagar por publicar artículos basados en investigaciones que consumen enormes recursos económicos financiados por las universidades y centros de investigación donde trabajan o por las agencias públicas de financiación” (The conversation; 2022).
Esa es la forma sutil donde caen investigadores de las distintas universidades. El pretexto es porque son editoriales ascendentes y, por tanto, deben difundir sus resultados sin importar si tienen o no implicaciones trascendentes para nuestras comunidades.
O, en su caso, qué inserción a retomarse como respuesta a las demandas más sentidas del pueblo. Obviamente que no. En el ámbito de nuestras instituciones prevalece la idea que los científicos de la pureza tienen la última palabra en sus esferas de dominio, y nadie más. Por supuesto, recrudeciéndose al cientificismo per se para etiquetar a investigadores utilitarios y subirse al pedestal de los sabiondos en sus áreas.
Claro, sin resolver en ningún momento las grandes contradicciones y firmas subjetivas. Transformar, por más simples que sean los fenómenos, deben recibir respuestas; sobre todo, demandas de la sociedad. Esa es la paradoja de las publicaciones: a) por un lado, difunden resultados bajo el enfoque hegemónico de las editoriales a chantajes de no divulgar en sus espacios monopolizados por la corriente absoluta al estilo gringo; ausentes los compromisos sociales y; b) se publica para dar a conocer lo que solamente el investigador especializado se limita; en este escenario, él se considera “imparcial”, indiferente y escéptico de su contexto y de su realidad.
En la actualidad, se caracteriza un grupo de “científicos” prorrateando espacios en los artículos, capítulos de libros y en ponencias nacionales e internacionales, para distribuir mecánicamente los puntos en el arribismo de divulgación. Se identifican los cientificistas en sus áreas que conocen, limitándose a temas desvinculados e incoherentes de los problemas vulnerables de la sociedad.
Ahí pues, enmarcan los sueños de la investigación-acción (en las anotaciones de salón; no obstante, alejados de los hechos), pero sin reivindicaciones sociales y nada sucede, al fin es solamente es un simple sueño de sus indagaciones. Claro, en este sentido, no se relacionan en absoluto con quienes financian directa o indirectamente los estudios de caso, excluyendo a la sociedad para reducirse a instrumentos cosificados, priorizando más a las editoriales, o directamente el mercado de las mercancías.
Además, reduciéndose a resultados de productos demandados por las trasnacionales o por encargos de “el que paga manda”: sector privado, gobiernos compradores o clientes efectivos. También, facilitadores de la materia prima en información confidencial. Las instituciones educativas jugaron un papel de facilitadores en la controversial del aeropuerto de Texcoco. Algunos centros de investigación públicos, se prestaron a esos servicios, por cierto, bien pagados con tal de certificar a la corrupción.
Sin embargo, en contraposición y de manera un tanto tibia, llama la atención la propuesta de Budapest. “La Iniciativa de Acceso Abierto de Budapest surgió de una pequeña pero animada reunión convocada en Budapest por el Open Society Institute (ahora Open Society Foundations [OSF]) el 1 y 2 de diciembre de 2001”.
Es decir: “El propósito de la reunión fue acelerar el progreso en el esfuerzo internacional para hacer que los artículos de investigación en todos los campos académicos estén disponibles gratuitamente en Internet” (BOAI; 2002).
La lista de editoriales mercantilistas puede ser ésta. Es tan amplia, pero sólo mencionaremos, para saber a quiénes nos dirigimos, obtenida del Blog del sistema bibliotecario de la UNAM: “…Cambridge University Press, Company of Biologist, De Gruyter, International Water Association, Microbiology Society, John Wiley & Sons, Association for Computing Machinery, AIP Publishing, PLOS, Mathematical Sciences Publishers, IOP Publishing, Springer Nature y Rockefeller University Press.
Estos acuerdos incluyen dos conceptos en el pago de una misma anualidad: el pago para el acceso a los artículos (Read), publicados en las revistas de estas editoriales, y el pago por publicar artículos en acceso abierto en estas revistas (Publish)”.
En consecuencia, en nuestras manos y decisiones está en romper con la continuidad de la imposición deliberada del continuismo en las investigaciones, haciendo el juego a las simulaciones de los estudios a los supuestos problemas nacionales.
Empero, sin verdaderos impactos de transformación, no del puntaje para valor a las editoriales, sino ¿cómo interrelacionarnos con las regiones vulnerables y disminuir, dentro de las posibilidades, las contradicciones del modelo de producción y consumo capitalista en la desigualdad?
Reivindicar las propuestas o sugerencias de las comunidades, combatir las desigualdades sociales y retribuir con estudios críticos, comprometidos y con el deseo de superar el mercantilismo reduccionista de vendedores quiméricos de los saberes.
Referencias
-Ávalos, Tenorio Gerardo (2012): Actualidad de Marx. Cosificación, fetichismo y enajenación. Reencuentro, núm. 64, agosto, 2012, pp. 12-20. Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco. Distrito Federal, México En línea. Página web: https://www.redalyc.org/pdf/340/34023236002.pdf.
-Blog del sistema Bibliotecario de la UNAM (s/f): Consulta las nuevas revistas para publicar artículos académicos en acceso abierto sin pagar el APC, para las y los autores de la UNAM. En línea. Página web: https://conecta-sibi.dgb.unam.mx/index.php/avisos-recientes/consulta-las-nuevas-revistas-para-publicar-articulos-academicos-en-acceso-abierto-sin-pagar-el-apc-para-las-y-los-autores-de-la-am#:~:text=A%20partir%20de%202023,%20la%20Direcci%C3%B3n%20General%20de%20Bibliotecas%20y.
-BOAI (2002): Iniciativa de Acceso Abierto de Budapest. En línea. Página web: https://www.budapestopenaccessinitiative.org/.
-Conahcyt (2019): Las ciencias, las humanidades y las tecnologías serán punta de lanza y motor de la Cuarta Transformación: Dra. María Elena Álvarez-Buylla Roces. En línea. Página web: https://conahcyt.mx/las-ciencias-las-humanidades-y-las-tecnologias-seran-punta-de-lanza-y-motor-de-la-cuarta-transformacion-dra-maria-elena-alvarez-buylla-roces/.
-Encuentro de Redes de Investigación (2024): Ciencia abierta en la Era Digital: Liderando la inclusión y el acceso al conocimiento. En línea. Página web: https://youtu.be/Q3KPjgID16M.
Freire, Paulo (1969): Pedagogía del Oprimido. En línea. Página wen: https://drive.google.com/file/d/1MZibvcVCmKjBk4kuCoTPNhSSw5whzkac/view.
-Marx, Carlos (1989): Contribución a la crítica de la economía política. El capital en general. Capítulo Primero. La mercancía. En línea. Página web: https://pensaryhacer.wordpress.com/wp-content/uploads/2008/06/contribucion_a_la_critica_de_la_economia_politica.pdf.
-Muñoz, Blanca (s/f): Escuela de Frankfurt. Universidad Carlos III, Madrid. En línea. Página web: https://www.um.es/tic/LIBROS%20FCI-I/ESCUELA%20DE%20FRANKFURT.pdf.
-The conversation (2022): Pagar por publicar en revistas de acceso abierto: ¿es oro todo lo que reluce? En línea. Página web: https://theconversation.com/pagar-por-publicar-en-revistas-de-acceso-abierto-es-oro-todo-lo-que-reluce-184950#:~:text=En%202021%20m%C3%A1s%20de%2054%20000%20art%C3%ADculos%20en%20acceso%20abierto.