2024: Estados Unidos es la llave de la nueva industrialización

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Estados Unidos, en su desarrollo histórico como economía dominante en occidente y en el planeta, se ha caracterizado por imponer a través del arraigo de su dinamismo productivo en función de la condición dominante de sus políticas económicas, a pesar de las crisis sistémicas, las normas, las conductas, las reglamentaciones y las formas del ritmo industrial que el capitalismo internacional de los últimos años demanda, en función de la búsqueda de utilidades de las empresas más importantes de este país dentro de sus fronteras y en el mundo.

Los últimos 40 años, no obstante, el repliegue de la dinámica industrial de los estadounidenses producto de la prevalencia de los criterios financieros como ciclo capitalista determinante y la mudanza de muchas industrias norteamericanas a China y a los cordones industriales del sur de Asia y a México, Estados Unidos, siguió siendo un colocador de mercancías de indistinta utilidad en los mercados más importantes del mundo, y por ende, juez dominante de la dinámica de producción del mundo.

Desde la reflexión académica e intelectual se ha llegado a la conclusión que los excesos macroeconómicos de la prevalencia financiera en Estados Unidos de los últimos 40 años tuvo como detonante la crisis devastadora del año 2008 y el rescate que emprendió el presidente Obama en aquel entonces, y eso causó el enojo de muchos capitalistas estadounidenses abocados a las dinámicas industriales de indistinto orden, que quedaron endeudados y con posibilidades de crecimiento de mercado interrumpidas a lo largo de los recientes años, se reitera, y de ahí salió el origen del fenómeno político y mediático de Trump o lo que se conoce como trumpismo.

Y es que, en términos económicos, el llamado trumpismo se entiende como la tendencia a industrializar otra vez el espacio económico y productivo con alto volumen de comercio y de generación de valor agregado dentro de los Estados Unidos, con influencia en las economías occidentales capitalistas, con un sentido regulador e intervencionista del ritmo económico y productivo, con una intención tendiente al Estado de bienestar, a la generación de buenos salarios competitivos, y al cumplimiento de un estándar productivo y beneficioso del ciclo económico, esto dentro de la retórica de las economías capitalistas en su desenvolvimiento teórico.

Es por eso que para este 2024, año de elecciones en Estados Unidos, y ante una época de crisis de los fundamentos teóricos, culturales, políticos y económicos de la época global lista de alta prevalencia financiera y neoliberal, dicho desde categorías teóricas burguesas, Estados Unidos puede convertirse en una correa de transmisión de los valores industriales que han definido la historia del capitalismo internacional en su convicción por la generación de valor agregado, asumiendo sus crisis y sus contradicciones propias de un sistema económico decadente como es el capitalismo.

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