Por Roque Juan Carrasco Aquino
“La educación en la actualidad es una herramienta necesaria de emancipación, en su praxis es revolucionaria construyendo saberes; siempre y cuando, los planes y programas académicos se interrelacionen con las preocupaciones populares y necesidades de nuestro país; también a no priorizar exigencias empresariales de trasnacionales. He ahí el error de prevalecer cuadros profesionales para huir del país o entregarse a las pretensiones del mercado especulativo de saberes”.
En estos tiempos hablar de saberes y convertir la teoría en la práctica sin convertir en praxis revolucionaria o transformadora, es aceptar que la Inteligencia Artificial (IA) bien a superar los escollos e ignorancia de quienes no conocen la IA, su origen, sus dueños y sus tendencias a sustituir los conocimientos creativos, críticos y propositivos de consenso.
La realidad se comporta más necia que las falsedades en torno a que las Universidades crean y desarrollan saberes.
Así transcurren los días y la era de la evolución de las herramientas tecnificadas se impone. En el presente es un tanto fastidioso recurrir a nuestros métodos de análisis basados en la teoría metodológica para crear, construir, reconstruir, formar recursos humanos, practicar ensayos, difundir la cultura y volver a negar las otras disciplinas.
De modo que, es aceptar la mediocridad y el autoritarismo del cientifismo impuesto por el imperialismo gringo quiérase o no es lo evidente en los círculos de investigadores del presente. Sus voceros en las instituciones de educación superior, centros de investigación y los niveles básicos y de media superior, están repitiendo una enseñanza que ya no comprende las realidades.
Por cierto, removidas por el actual modelo educativo como de investigación y de transferencia de saberes a las nuevas generaciones.
Muestras el tiempo se reduce a espacios confinados por un horario que, carcome la libertad de asistir a congresos, seminarios o foros de discusión; se nos niega de manera directa o indirecta para enclaustrarnos en aulas con alumnos escépticos, acríticos, ausentes de su realidad sin preocuparse de la incertidumbre actual de los fenómenos que atravesamos en estos días.
Es un tanto grave estar encerrados en tapias que no existe relación con lo de dentro y fuera de la realidad. Devienen, estos modelos de reclusión, de las imposiciones y gracias a los empresarios neoliberales han impuesto para no investigar; caer en el pragmatismo per se de la docencia y desaparecer la difusión de la cultura.
De esta manera, se convierte en ideas fragmentadas, segregadas y limitadas a cuestiones superfluas, reduccionistas; incluso en la actualidad a “copiar y pegar” ideas cayendo en el plagio sin rechazar esta práctica.
En la actualidad, sobre todo en las aulas cautivos sin cuestionar cómo, dónde, cuándo y por qué no desdoblar conceptos, categorías y variables para comprender hacia dónde se dirigen los conocimientos y en manos de quiénes están.
Esto implicaría constatar la verdadera razón de ser; los elementos de la idea transformadora de la sociedad, por supuesto, de la realidad en cada región y analizar esos conocimientos importados sin saber que sustancialmente tienen.
Por ejemplo, su ideología, intereses y por qué preservan el statu quo de la formación académica; al tiempo a no repetir información sin crear o innovar otros saberes que transformen y dignifiquen a los estudiantes, junto a sus profesores.
El tiempo llegó frente a las universidades e instituciones de formación y creación de conocimientos; se han convertido en meros espacios de repeticiones de las herramientas metodológicas sin metodologías propias, reduciéndose a autofelicitarse por aparecer en las revistas o libros que el capital especulativo del conocimiento acepta, reduciendo hechos históricos complejos y contradictorios en simples compendios cuantitativos, medibles, neutrales y sin incluir a los verdaderos creadores o las verdaderas preocupaciones y necesidades para resolver, sí resolver las argumentaciones de las autoridades tecnócratas; aceptando las actuales relaciones sociales dominantes que minimizan a los sujetos pensantes en factores numéricos y desvalorizados en su esencia.
Es decir, los docentes e investigadores sí a los seres pensantes a lado de los alumnos. No obstante, en la actualidad se han convertido en cifras que atraviesan las universidades para adoptar perfiles de planes y programas de acuerdo con la demanda empresarial, tecnificados a obedecer y acomodarse a las demandas de los dueños de los medios de producción.
En este sentido, la verdadera formación de un sujeto pensante e integrarse a sus comunidades, se valora más por ser dócil, obediente, escéptico, apolítico, acrítico y a subsumir sus deseos de liberación negando sus comunidades o su entorno familiar.
La educación y formación de seres libres, transformadores, cuestionadores, críticos y propositivos que beneficien a sus colectividades o a su país, están condenados a repetir modelos matemáticos desfasados, a parcializar los fenómenos de su contexto histórico olvidándose de la totalidad de cada fenómeno.
Además, los alumnos aprenden a citar la nomenclatura imperialista de los gringos, sin debatir la otra realidad propia de su entorno; es más sumiso a la metodología dominante en aras de defender y continuar con la ideología de saber lo pragmático y a no aprender a transformar.
Simplifica a enumerar segmentos de hechos dispersos a no concatenar los elementos explicables sin profundizar las causas, sus contradicciones, grados de dificultades en la complejidad.
Esas formas de cuestionar e identificar la enseñanza impuesta de organismos internacionales como la OCDE, la citación APA en número de versiones y aceptar a no reconstruir formas propias estará fuera del marco cientificista de las publicaciones identificadas como las verdaderas instancias de referencias científicas de frontera.
Por supuesto, todos estamos normados desfavorablemente bajo el sesgo cientificista, de lo contrario las becas y apoyos cuando te las entregan se reducen a qué revistas JCR has publicado; o qué libros de editoriales de prestigio se publican; qué pares ciegos te evaluaron o de lo contrario no eres investigador ni tienes la capacidad de difundir tus ideas.
Si contradices a la nomenclatura del autoritarismo cientificista de las universidades reflejadas en el espejismo del colonialismo voraz y cosificador, entonces puedes convertirte a lado de los estudiantes en investigador talachero del mercado especulativo del conocimiento.
La pobreza intelectual de los estudiantes no se les puede culpar o reprocharles que no tienen responsabilidades en este proceso; sin visión crítica ni preocupados por su ambiente; en parte es posible que la tengan, pero, los responsables directos son entre otras causas son los planes y programas descontinuados de la coyuntura, ya no comparten las necesidades del propio país.
En tanto, se comparan desigualmente con universidades de otros países industrializados con un contexto diferente y con necesidades adversas a las nuestras.
Mientras las universidades extranjeras con otras condiciones materiales e infraestructuras de producción de conocimientos y las atenciones superiores de remuneración económica a docentes e investigadores no son equiparables.
He ahí las contradicciones de nuestros estudios inigualables, por supuesto, existen casos fortuitos, pero eso no justifica que persista el abandono de las Instituciones educativas y de formación de recursos humanos.