“Ya hasta estoy pensando comprarme una pistola” (Crónica de un asalto)

Por Carlos Arturo Alarcón Moncada

–Llegó primero uno, me preguntó la hora y se puso a hacerme plática. Me dijo que andaba buscando a un tal “Pollo”, que lo quería madrear porque le debía unas cosas. Ahí empecé a ponerme nervioso, el güey éste se acercaba cada vez más a mí. Luego me di cuenta que atrás estaba el otro. Los dos me dijeron “Tú te ves bien tranquilo, no queremos bronca. Danos tu hora y ahí queda”, pero yo no entendí, pensé que de verdad querían la hora. Sólo después del primer golpe supe que se referían a mi celular.

–¿Y te golpearon mucho?

–No, nomás era como para sacarme un susto, ni me pegaban fuerte. Pero yo andaba todo paniqueado, aunque sabía que me estaban robando como que no lo procesaba. Nomás me les quedaba viendo, eso los emputaba más.

–¿Y qué hiciste?

–Nada, me quedé parado, como en shock. Entonces fue que sacaron la navaja y me la pusieron en la panza. Ahí sí reaccioné, se me subió la adrenalina y en chinga les di mis cosas. Los cabrones también andaban nerviosos, se les notaba.

–¿No te lastimaron?

–No, en cuanto saqué mis cosas las guardaron y se fueron, caminando bien lento pero volteando para todos lados. Yo no sé por qué me puse a seguirlos, como que en el momento no pensaba. Vi que se subieron a un camión y desde ahí me mentaron la madre.

–¿Y qué hiciste después, denunciaste?

–Yo andaba bien encabronado, primero me fui a casa de mi novia y le conté. Ella me dijo que fuera a Telcel, para que bloquearan el teléfono. Comimos y fuimos luego luego para allá, pero me dijeron que para bloquearlo necesitaban un acta del Ministerio Público, que nunca nadie había bloqueado un equipo, en casos de robo bloqueaban sólo el chip. Pero decidí que sí iba a ir al MP, nada más para que esos culeros no pudieran usar el equipo.

–¿Y en el MP cómo te fue?

–Pues mal güey, qué pregunta. ¿Seguro que eres reportero? Estás bien chavo, se nota que no sabes cómo es esto. Pero te cuento, yo fui nomás para no perderle. Pero ni había nadie, nomás una secretaria que me dijo que me esperara a que el juez o alguien encargado regresara de comer. Me fui a tumbar un rato a la recepción, hasta fui a la máquina de dulces, pero esa chingadera ni servía. Total, llegaron como hora y media después, tomaron mi declaración y todo. Cuando les conté de la navaja nomás se burlaron de mí, pinches ojetes. Pero bueno, yo nada más quería mi acta para llevarla a Telcel. Cuando terminaron me dieron el folio y ahí quedó, me dijeron que regresara tres días después. Pero al otro día me contó mi carnal que a su compa lo apañaron igualito. ¿Ya ves? Aunque denuncies esos cabrones no hacen nada.

 

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De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, en especial la Dirección General de Política y Estadística Criminal, en el primer semestre de 2015 hubo un promedio diario de 512 averiguaciones previas por delitos del fuero común. De estas 512 averiguaciones diarias, 132 son por robo a mano armada. (http://www.pgjdf.gob.mx/temas/6-1-1/fuentes/estadistica/acumulado2015.pdf)

Para Abraham (quien me contó su caso) la justicia en México no existe. Tiene 24 años, alterna trabajos, algunos días es mesero en una fonda de Avenida Universidad, y en otros ayuda en un autolavado de la delegación Iztacalco. Dice que quiere acabar la prepa porque para conseguir chamba está cada vez más difícil.

Respecto a los asaltos, me cuenta: “No, pues no es la primera vez, ya van varias. Me bajan el celular, la cartera, los audífonos. Si pueden hasta los zapatos, me cae.”, pero pese a eso me afirma, insistentemente, que él no podría dedicarse a eso.

“Claro que lo he pensado, un chingo de veces. Ver cómo esos culeros en cinco minutos se ganan una lana, pues sí me la pienso. Imagínate en un día entero cuánto sacan, o en una semana. Pero no está bien, por culeros les va a ir mal, estoy seguro”, me dice.

fa-yahasta

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El Informe estadístico delictivo en el Distrito Federal da a conocer que las delegaciones que más padecen la inseguridad son, Izatalapa en primer lugar, Cuauhtémoc en segundo, y Gustavo A. Madero, en tercero.

–¿A ti dónde te han asaltado, Abraham?

–En todos lados carnal. Ja, no, no es cierto. Pues todas las veces han sido por acá, una por el Parque Hundido y la última en la Alameda del Sur. Fíjate que por mi casa como ya me topan pues no me hacen nada.

–¿Y todas las veces has denunciado?

–No, nomás la última con el celular, y sólo para que lo bloquearan. Pero uno cómo sabe si sí deja de funcionar o es puro choro. En una de esas hasta me lo encuentro en Eje Central, ¿no?

–¿Crees que el Gobierno del DF o la Jefatura Delegacional está haciendo algo para acabar con la delincuencia?

–Jajaja, qué van a hacer esos güeyes, si de ahí sacan su moche para sus lujos. ¿Tú crees que ellos no saben cómo está el pedo? Cuando me dieron baje en la Alameda los policías estaban ahí cerca, nomás se hacían bien pendejos.

 

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En la Delegación Coyoacán la seguridad está a cargo de Antonio Jaime García, Jefe de Unidad Departamental de Operaciones y Combate al Delito, de la Dirección Ejecutiva de Seguridad Pública. Su experiencia laboral ha sido en la Contraloría Interna de la Delegación, siempre recomendado por sus superiores, Mario Carrillo Urtususástegui y Carlos Saldívar Salazar, quienes han laborado dentro de la delegación y en la Tesorería General de la ALDF.

Cabe mencionar que se les ha vinculado con Mauricio Toledo, anterior Jefe Delegacional, conocido por las diversas acusaciones de corrupción que hubo en su contra. Así como con Raúl Flores (presidente del PRD en la Ciudad de México) y Valentín Maldonado, actual delegado.

 

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La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) afirma que durante el cuarto semestre de 2015 la delincuencia disminuyó en 14 de las 16 delegaciones de la Ciudad de México, con la excepción de Iztapalapa, que mantuvo su tasa delincuencial, y Milpa Alta, cuya tasa aumentó. (Según datos del Sistema de Averiguaciones Previas (SAP – SUI – INCOL), con población proyectada de 2000-2030 del Consejo Nacional de Población). Para Abraham las cosas son diferentes.

–Carnal, no es que la delincuencia baje, es que ya nadie denuncia porque sabe que esos güeyes no hacen ni madres. ¿Tú crees que una persona trabajadora, que le chingó por meses para comprarse algo, va a perder un día entero nomás para contarle a esos cuates cómo lo apañaron?

–¿Entonces cómo crees que pueda acabar esto?

–Pues ya ni sé, yo decía que con educación y eso. ¿Pero mientras? Los ratas van a seguir aplicando su ley, y esos güeyes no se tocan el corazón, le dan baje a todos, ricos y pobres. Ya lo único que nos queda es defendernos, ya ves que por eso últimamente han linchado tanto. Sólo así entienden que la gente está harta. La neta ya hasta estoy pensando en comprarme una pistola.

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