Por Juan Luis Altamirano Uruñuela
Majestuoso. Histórico. Imponente. Grande. Intimidante. Estos son algunas de las palabras que expresa la gente que observa el gran recinto ubicado en la calle de Tacuba.
Construido entre 1797 y 1813, el Palacio de Minería fue construido por el escultor y arquitecto español Manuel Tolsá y es considerada como una de las obras maestras de la arquitectura neoclásica en América.
Pero más allá de conocerse por ser un recinto importante para eventos de convocatoria, guarda ciertos detalles interesantes.
El Palacio de Minería fue uno de los primeros edificios utilizados directamente para la enseñanza de la ingeniería y la metalurgia, esto antes del movimiento independentista, que resulta trascendental por ser la actividad económica principal de la Nueva España.
Incluso, antes de que Maximiliano de Habsburgo se decantara por el Castillo de Chapultepec como su residencia oficial, el Palacio de Minería estuvo entre los candidatos para ocupar dicho puesto.
Ubicado en la zona centro de la Ciudad de México, está frente a la Plaza Manuel Tolsá, nombre homónimo del arquitecto creador de esta edificación y que fue inaugurado en 1979, cuando se colocó la escultura famosa de “El Caballito”.
El Palacio de Minería se encuentra en un lugar envidiable. A unos pasos, está el Palacio de Bellas Artes, el Museo Interactivo de Economía, el MUNAL, la sede del Banco de México, la Alameda Central y el bar La Ópera, famoso por tener un balazo de Pancho Villa en su techo.
En el interior del Palacio se pueden encontrar la Antigua Capilla, el Salón de Actos, el Salón del Rector, el Salón del Director, la Galería de Rectores y la Biblioteca, además del museo en homenaje a Tolsá.
“Pues desde aquí afuera se ve bastante grande, he entrado un par de veces y me gusta mucho, la verdad parece un palacio de esos que se ven en las películas, en los que viven las princesas.” comenta Martha, una transeúnte que se encontraba cerca del recinto.
El Palacio de Minería fue pensado y planeado para convertirse en la casa más importante de los estudios de minería de Nueva España y, tiempo después, se convirtió en la primera Escuela Nacional de Ingenieros de Latinoamérica en 1867. Esto resulta curioso porque la actividad de mayor convocatoria de este lugar es la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, temas que llegan a contraponerse en muchas ocasiones.
“Es un lugar fantástico, es fascinante. Me llena de orgullo saber que en México tenemos un lugar así de bonito. No tiene nada que pedirle a los europeos.”, declara Jorge Antonio, trabajador del Palacio desde hace 15 años.
Pero este importante recinto no se ha limitado exclusivamente a ser sede para la arquitectura o de una de las ferias de libros más importantes a nivel mundial.
En septiembre de 1847, cuando la Ciudad de México fue tomada por el ejército estadounidense, el Palacio de Minería fue ocupado como cuartel durante algunos meses y, a pesar de las circunstancias, siguió con sus actividades normales.
“Es una realidad. El Palacio de Minería funcionó como cuartel de guerra en la invasión estadounidense, incluso los invasores desaparecieron documentos importantes, algunos los destruyeron y otros se los quedaron”, testificó la historiadora Silvia Pineda Luna.
Dentro del Palacio de Minería se encuentra la biblioteca Ingeniero Antonio M. Anza, que según datos tiene cerca de 183 mil 806 volúmenes, sin duda una de las más vastas de nuestro país.
Está más que claro que a pesar de sus tonalidades grises y su fachada antigua revelan que es un lugar que va más allá de este tiempo, pero su historia, actividades y acontecimientos, nos indican que es un lugar que nos llevará a muchas otras narrativas y más actividades que contar para el futuro.