#SiMeMatan es porque mi cuerpo piensa y tiene nombre

Por Aida Maltrana

Lesvy Berlin Osorio Martínez, esta vez, una y otra vez su nombre, no es sólo un cuerpo encontrado en el campus de la Universidad Autónoma de México la madrugada del pasado 3 de mayo, no es una mujer más asesinada y estigmatizada por medios, sociedad en general y autoridades  antes de conocer las causas, de reconocer con toda evidencia que se trataba de un feminicidio.

Lesvy no es “la novia de” un joven que presuntamente es alcohólico, no es la “ex estudiante” que “abandonara” los estudios; no era quien vivía en “concubinato” contra las reglas que se dictan para entrar en la categoría del “buen comportamiento femenino”.  Lesvy “no es de”, no es “la chica que departía en la oscuridad con amigos consumiendo drogas”. Adjetivaciones que tampoco justificarían el acto violento.

Lesvy ha detonado el hartazgo de la impunidad y de un sistema fracturado, es la historia que se ha virado a través de millones de voces indignadas a través del hashtag  #SiMeMatan  en las redes sociales y usado indistintamente por hombres y mujeres.

Lesvy es una mujer con decisiones propias  y una historia que su madre ha compartido con la dignidad de reconocer su autonomía, ante muchas jóvenes que seguramente esperan recibir el apoyo de padres, madres, maestros, maestras y compañeros, en su hacer cotidiano con los miedos y preocupaciones de lo que hoy sucede  a lo largo del país.

 

¡No fue suicidio, fue feminicidio!

A las 14 horas del viernes 5 de mayo inició una gran concentración en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, convocada por colectivas universitarias a raíz del asesinato de Lesvy, a quien se le encontró asesinada dentro del campus.

Con un sólido llamado por parte de jóvenes estudiantes de las diferentes facultades de la Universidad,  asistimos no sólo distintos medios de comunicación públicos, privados, impresos, internacionales, sino familias, comunidad académica y artística, estudiantes tanto hombres, como mujeres. Con discursos bien estructurados y posturas claras ante las autoridades y la sociedad en general, gritaron una y otra vez: #NiUnaMenos.

¿Quiénes movilizaron la indignación? Un gran colectivo universitario diverso, bien organizado e informado, acompañándose y protegiéndose para exigir por encima de cualquier otra cosa, que se aclaren los hechos. Conforme llegaban mujeres solas o en colectivo, pintaban, trazaban con plumones sus consignas. Compañeros maestros y estudiantes las hicieron suyas: “¡Que te dije que No! ¿Por qué? Porque este cuerpo es sólo mío, sólo mío!”

Dispuestas a colaborar se coordinaron brigadas de seguridad para mantenerse unidas: “de aquí pa’ el real nos necesitamos”. Mientras tanto, compañeros solidarios asistían en las labores de audio y cableado, y emprendieron así,  la marcha a su lado  con  pancartas.

Denunciaron que este feminicidio es un espejo de lo que sucede en el país y en las vidas de las mujeres. Además de que se expresen verdades de lo sucedido a Lesvy, han exigido la atención urgente a la seguridad en el campus donde existen espacios no vigilados, al mismo tiempo que viven acoso por parte de algunos maestros y compañeros a quienes no se les sanciona a pesar de las denuncias.

De inmediato quienes llegamos de fuera, entendimos que su lucha también debía ser nuestra. Que no sólo asistíamos como observadores, sino como un apoyo imprescindible para exigir como sociedad, acciones urgentes contra la violencia hacia las mujeres en el país, y una transformación educativa en todos los niveles.  Lesvy no es un caso exclusivo ni de la Universidad, ni de la Ciudad de México. Las cifras de desapariciones y feminicidios se han incrementado en el territorio.

 

 

#NoEstamosSolas

Desde el momento que se dio a conocer la noticia, no se expresó contundentemente que se trataba de feminicidio por parte de algunos medios y autoridades, por la falta de conocimiento, o de la misoginia que categoriza y “justifica” la violencia.

Durante la marcha que iniciara después de las 14 horas con rumbo a la Rectoría, se hizo una parada en el lugar donde Lesvy fue encontrada.  Fotógrafos y camarógrafos en busca de “la foto” invadieron por momentos el espacio del que se apropiaban miles de estudiantes, por lo que, en un acto simbólico muchas de las jóvenes acompañadas con sus tambores para gritar sus consignas, abrieron espacio entre los periodistas con la fuerza de sus cuerpos ante la necedad de su negación por apartarse. No hubo agresiones, como se ha comentado en otros espacios,  las universitarias ganaban en cambio por derecho, la expresión de su activismo en el campus de libre pensamiento.

 

#SiSePuede

El homenaje solemne consistió en poesía y momentos de silencio. Araceli Osorio, su madre quien acompañó en todo momento la movilización, agradecía a la comunidad su lucha contra la violencia hacia las mujeres, ahora, acompañando a Lesvy, para que su caso no quede impune. Se escuchó enérgicamente: “Somos tu voz, te han tratado muy mal en las redes sociales[…] Lesvy, al menos  no fuiste despojada de tu nombre […] Aquí estamos”concluían el acto-.

Una gran parte de la población universitaria se adhirió a los contingentes que arribaron alrededor de las 17:30 hrs. a  Rectoría, después de sus recorridos por todas las facultades. Ya en la explanada, una de las colectivas de estudiantes recordó que la violencia hacia las mujeres no sólo se ejerce físicamente, también a través del uso del lenguaje se expresa poder y se “normaliza” o se “justifica” el abuso sexual y psicológico.

A manera de performance una a una caía al suelo con un palo entre las piernas, y se escuchaba el audio detrás de Marcelino Perelló, quien ha renunciado a la Universidad. Semanas antes fueron repudiadas por la sociedad en general, sus expresiones de evidente misoginia y violencia en el programa que tenía bajo su cargo en Radio UNAM. Postura que rotundamente rechazó la máxima casa de estudios.

 

¡No sólo en la Universidad, sino en las calles y otros lugares!

Se escuchó como otra de las consignas que se mostraron en la marcha de la tarde del viernes 5 de mayo. El caso de Lesvy está abierto, la indignación necesaria se potenció porque aún hay otras mujeres a quienes se les ha enterrado o desaparecido sin nombre en muchas partes del país.  Con alertas de género en les estados, prevalece la corrupción, la negación y la impunidad.  El hartazgo queda manifiesto: #SiMeMatan.

 

Notas de Femicidio/Feminicidio

En 1992 Diana Russell y Jill Radford aportan al concepto de femicidio contenido jurídico y social en The Politics of Women Killing y en el que lo definían como el asesinato de mujeres cometido por hombres, por el hecho de ser mujeres, y que detrás de ello, existen intentos de los hombres por controlar sus vidas, sus cuerpos y/o su sexualidad, al punto de castigar con la muerte a quienes no aceptan tal sometimiento. Marcela Lagarde, teórica feminista mexicana, amplia esta noción de femicide  y la desarrolla como feminicidio en nuestro país, sin dejar de  ver la realidad de la región latinoamericana:

“Identifico un asunto más para que crímenes de este tipo se extiendan en el tiempo: es la inexistencia o debilidad del estado de derecho, en la cual se reproducen la violencia sin límite y los asesinatos sin castigo. […] preferí la voz feminicidio y así denominar el conjunto de delitos de lesa humanidad que contienen los crímenes, los secuestros y las desapariciones de niñas y mujeres en un cuadro de colapso institucional. Se trata de una fractura del estado de derecho que favorece la impunidad. […] el feminicidio es un crimen de Estado. Es preciso aclarar que hay feminicidio en condiciones de guerra y de paz.” (1)

 

De 2007 a la fecha el feminicidio se considera como un delito penal en América Latina  “su tipificación busca contribuir a una política criminal con perspectiva de género, que fortalezca las estrategias de persecución y sanción de los responsables de los hechos de violencia contra las mujeres y garantice la reparación y compensación de las víctima.” (2)

En el Código Penal Mexicano, en su Capítulo V. Feminicidio. Artículo 325 se establece que comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género, cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

  1. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo;
  2. A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia;
  • Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima;
  1. Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza;
  2. Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima;
  3. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida;
  • El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.

 

Citas y referencias en la web de los protocolos:

Protocolo Latinoamericano de Investigación

 

 

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