Manitas de pobreza en México

Por Luz María Aguilar Vallejo

 

Cada día, miles de manitas se despiertan en México con la dolencia de ser pobres, con  los bolsillos rotos y ese constante vacío en el estómago,  asechados por una incertidumbre latente todos los días de su vida, sobreviviendo comida tras comida.  Ignorados y marginados por sus propios congéneres.

 

La pobreza es un malestar que ha estado presente en México desde tiempos  inmemorables, tanto es así que aprendimos a mirar lo anormal con normalidad.

 

Así como lo hicimos con el agua puerca del lago de Xochimilco, convertimos a los pobres en parte del paisaje cotidiano mexicano. Sabemos que hay algo malo pero nos acoplamos a ello. ¿Simplificamos la situación o simplemente no la queremos ver?

 

La pobreza se mastica en cada rincón, se respira en cada manita en busca de alguna dádiva, en cada mujer que vende dulces en el metro para mantener a su familia, en cada vendedor de gardenias, en cada anciana con frío en el Metro, en cada indígena vendiendo alegrías por la ciudad, debajo del sol.

 

Vivimos en un país en donde hay 53 millones 418 mil 151 de pobres, de los cuales 9 millones 375 mil 581 se encuentran en pobreza extrema, según datos del CONEVAL, lo cual equivale al 43.6 por cuento de la población.

 

Estas cifras nos llevan a la conclusión de que México no será un país mayoritariamente pobre, pero que sí tiene bastantes, siendo esta situación una de las principales causas por las cuales el país no puede desarrollarse como debería porque ¿cómo puede anhelar un país a la grandeza teniendo a casi la mitad de su población empobrecida?

 

Y es que este malestar no sólo se trata de cifras o personas rezagadas, sino de carencias perennes en educación, salud, empleo, vivienda.

 

No hay bienestar social, lo cual implica que no tienen oportunidades para desarrollarse plenamente y, al no poder hacer eso, son bienvenidos a la marginación social.

 

Al paisaje anormal paupérrimo de México, donde el 56.4 por ciento de la población se conforma en apoyarlos con unos cuántos pesos, a darle unas palmaditas en la espalda al pobre, o simplemente a no verlo más que como a un bulto estorboso. Este tipo de actitudes han permitido que la pobreza persista, que sea casi imposible acotar la situación del pobre.

 

Las cifras son lastimosas, la actitud de las autoridades ante esta realidad es deplorable, pero aún lo es más la de los ciudadanos que permiten la permanencia miserable del otro. Me niego a seguir masticando pobreza, me niego a que sigan multiplicándose las manitas.

 

La pobreza es responsabilidad de todos y sólo lograremos darle un alto si el resto de los mexicanos no-pobres nos permitimos hacer algo por aquellos que lo necesitan.

 

Pero lo primero que debemos hacer es quitarnos esa  insensibilidad ante la realidad, esa venda de  “normalidad” que nos cubre los ojos y comenzar a vernos los unos a los otros, preguntarnos cada día : ¿cómo puedo ayudar a esas manitas de pobreza que veo cada vez que camino por la calle? ¿Qué puedo hacer yo como mexicana o mexicano para desestancar al país? ¿Se puede hacer grande México si nos apoyamos entre nosotros?

 

Creo fielmente que sí y todo se basa en las propuestas, acción y persistencia de un conjunto, no solo de hacer donaciones monetarias, que son importantes pero hay que buscar trascender más allá.

 

Tal vez no tengas suficiente dinero para dar, pero sí podemos educar a los demás, enseñar a leer a los niños de escasos recursos, a forjarles un mejor futuro para ellos y las generaciones que vienen por medio de la educación y, quién sabe, tal vez alguno de esos niños sea quien encuentre la cura contra el cáncer y, si somos más atrevidos, el mejor presidente de que México haya tenido.

 

La pobreza está latente, la gente que vive en ella es presente al igual que nosotros y nuestro futuro, como país que no se divorcia, que va de la mano. Dicho futuro depende nosotros, por lo que no podemos dejar a nadie atrás. Un mejor mañana es al que debemos anhelar y eso nos incluye a todos. A cada manita pobre, a cada manita mexicana.

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One Thought to “Manitas de pobreza en México”

  1. Rafael Cazarez

    Lamentablemente la pobreza es el capital político de los gobernantes y, por lo mismo, no se preocupan no se preocupan por mejorar las condiciones de quienes la padecen; son como los malos doctores

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