La democracia sucia se lava en casa

Por Juan Alberto Alva Álvarez

Foto: Edgar López (Archivo)

Estamos a días de escuchar en todos los medios de comunicación, así como en redes sociales, promesas que tendrán por objeto recuperar la democracia que se halla perdida en nuestro país, así como la estabilidad económica y social. A muy pocos días veremos hasta en la sopa personajes que nos querrán convencer que ellos son la mejor opción para componer esta descomposición social que se vive hoy en día.

Sin embargo, las acciones de los de los actores políticos que tienen un interés político para el próximo año electoral, deben ser tomadas en consideración desde este momento preelectoral. Así, entre alianzas, candidatos eternos, dedazos e independientes, ha comenzado la contienda por el poder en nuestro país.

En primer lugar, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) aún no cuenta con un candidato “destapado”. A pesar de ello, el primer priista de este país ya decidió que fuera su Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, la mejor opción para encubrir este sexenio lleno de sangre, inestabilidad económica, desempleo, desapariciones forzadas y escándalos de corrupción.

Sin duda, Meade Kuribreña sugiere ser para el Presidente y su partido, la opción más viable para seguir en la misma línea de este gobierno. Mención en particular merece el hecho de que su candidatura sería una decisión unilateral del presidente de este país, al viejo estilo del “dedazo” priista.

Por otro lado, tenemos al Frente Ciudadano, integrado por el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), quienes se han empeñado en hacer creer a la sociedad que unirse sería la única forma en que podrían derrotar al candidato que designe el PRI y al eterno candidato de MORENA.

Bajo esa consideración, desde la salida de Margarita Zavala del PAN quedó claro que el Frente Ciudadano no tenía una propuesta “democrática” de elegir al candidato que encabezaría esta coalición. Lo que sí quedó claro en ese momento, fue que el presidente Nacional del PAN no quería a Zavala como su contrincante en la elección interna de ese partido.

Lo lamentable de esto es que tanto la dirigente nacional del PRD, como el dirigente de MC, están aceptando ser parte de esta disputa interna de Acción Nacional. Sólo esperamos que, de igual forma, no se queden como espectadores cuando Ricardo Anaya se proponga como candidato de esa coalición, sin un mínimo de democracia.

Del lado de las izquierdas tenemos MORENA con su candidato supremo auto elegido y sin contrincante alguno. ¿Acaso estamos frente a una democracia? Por supuesto que no, ya que para ese partido sólo la voz de uno vale, sólo la voz de uno es ley, y esa voz es la de López Obrador, el candidato eterno, con las mismas propuestas populistas, los mismos ataques y con las mismas paranoias de que todo está en su contra.

Incluso, él ya tomó la decisión con quién hará coalición, al decir que defendería a los dirigentes del Partido del Trabajo (PT) frente a cualquier acusación que le haga “la mafia del poder”, sin que nadie pueda objetar sus decisiones, si no quiere ser tachado como traidor por el “dios morenista”.

Por último, nuestros queridos independientes que no pueden despuntar con sus intenciones, ya que entre las fallas de la aplicación del Instituto Nacional Electoral (INE) para recolectar firmas y la baja popularidad de algunos de ellos, se les ve un panorama difícil para que puedan aparecer en las boletas electorales del próximo año.

Debe tomarse en cuenta que las acciones previas de cada partido y candidato debe empezar desde casa, y antes de hablar de componer al país, de luchar por una democracia y de estabilizar a México, deben componer la vida interna de sus instituciones políticas, crear una democracia interna y estabilizarse ellos mismos para poder transmitir buenas propuestas y convencer a una sociedad que está harta de políticos sin rumbo y llenos de poder por el poder.

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