Los santos inocentes: aquí se respira miseria

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Extremadura, España. 1962. Paco el Bajo y Régula son trabajadores de un cortijo en donde viven junto a sus cuatro hijos y son sometidos a un trato tiránico por parte del señorito Iván, el dueño de la propiedad. Para complicar más las cosas, llega a vivir con ellos Azarías, el hermano de Régula, quien es un discapacitado intelectual. 

Las situaciones que se dan a partir de ese momento cambian el curso de las vidas de la familia de los amos, así como de los empleados.

Los santos inocentes es un trabajo del escritor español Miguel Delibes, quien buscó retratar lo que se vivía en la España del franquismo, en la que los propietarios de grandes extensiones de tierra se convertían en señores feudales que disponían de su servidumbre como si fuesen objetos, mientras que éstos tenían que soportar los maltratos con tal de sobrevivir. 

Paco el Bajo y Régula son padres de Rogelio, Nieves, Quirce y Charito, a quien llaman la Niña Chica y que padece una discapacidad física que la obliga a permanecer recostada, por lo que sus tres hermanos mayores se convierten en la esperanza de una vida mejor, tanto para ellos como para sus padres, quienes los instan a estudiar para que no terminen como ellos, pero aun así tampoco se salvan de trabajar para los señores de la casa grande, que son la Marquesa, el señorito Iván y la señorita Miriam. 

A la familia de campesinos se le suma Azarías, quien ya ha trabajado en otra finca de la que ha sido despedido y es auxiliado por su hermana. Todo esto es contado en seis capítulos (denominados libros), llamados como cada uno de los personajes en la voz de un narrador omnisciente que habla con un lenguaje por demás coloquial y que abusa de los regionalismos, como si fuera un personaje más de los que habita en esa finca.

El autor hace un retrato muy completo sobre la desigualdad entre ambos bandos: opresores y oprimidos conviven en el mismo ambiente, pero sus realidades son diametralmente opuestas, lo cual hace que esta historia se sienta tremendamente actual. 

El lector no podrá evitar sentir compasión por estos personajes, que son abusados un día sí y al otro también, y cuya actitud ante ello es de una total sumisión y resignación, pues ya han aceptado su condición de servidumbre y se permiten ser humillados. 

Así también se pone de manifiesto la vulnerabilidad de las personas con discapacidad, como lo son Azarías y La niña chica, puesto que su condición los hace más sujetos a maltratos, que vienen acompañados de burla. 

Y es justamente Azarías uno de los personajes clave en este texto, ya que se podría decir que es el más complejo y más rico en matices: un ser inocente, con comportamientos que podrían disgustar a los demás, incomprendido, silvestre pero con una capacidad de amar, tanto a su sobrina como a los pájaros, lo cual lo lleva a cometer un acto inesperado que cambia la dinámica de la finca. 

Tanto él como Paco el Bajo son los personajes más importantes del texto, ya que son el claro ejemplo de lo que las injusticias, el sometimiento y la resignación como respuesta a ello le hacen a largo plazo a la psique y a la moral del ser humano. Podría decirse que ellos son los verdaderos santos inocentes. 

Los santos inocentes es un texto difícil de leer debido a su estructura: carece de puntos y sólo recurre a las comas como para intentar darle un respiro al lector, pero en realidad tiene prisa por comunicarnos qué sucede, lo cual hará que el lector se sumerja completamente en la trama, aun y cuando el estilo narrativo pueda agobiarlo. 

Es pues éste un libro que enoja pero a la vez conmueve y no deja indiferente a quien lo lee, que pensará en cuántos seres como la familia de sirvientes estarán pasando por lo mismo en estos tiempos.


Los santos inocentes. Miguel Delibes. 1981. Editorial Planeta.

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