Las dos caras internacionalistas (diametralmente opuestas) de AMLO

Por Víctor Del Real Muñoz

Este sábado 18 de septiembre de 2021 se celebró la cumbre CELAC en Palacio Nacional, de la Ciudad de México, que, entre otras cosas, reivindica un esfuerzo regional, supuestamente soberano y continental, de los pueblos de América Latina y el Caribe para debatir, entre jefes de Estado, sobre las problemáticas que esta zona del mundo ostenta e influye entre sus miembros constituyentes.

Y en ese sentido, en cuanto a la participación de México, y particularmente de su canciller Márcelo Ebrard y su jefe de Estado Andrés Manuel López Obrador, es de llamar la atención por un lado que el mandatario mexicano, desde el plano del romanticismo ideológico y algunas citas culturales y teóricas, ya muy sonada por la falsa izquierda de “intelectuales e ideológicos” afines a la 4T, repita mensajes que asistan a condenar el “supuesto bloqueo” que existe de Cuba a Estados Unidos.

Que además insista en que América Latina debe tener un camino propio y soberano en cuanto a su toma de decisiones política y geopolítica internacional, y reivindique románticamente ciertos recursos ideológicos del pensamiento latinoamericanista, supuestamente de izquierda libertaria.

Pero, por otro lado, y ya, en el plano de la política pública internacional, y los acuerdos comerciales, y los hechos concretos, lo que verdaderamente importan en política, AMLO insiste, ante los jefes de Estado de América Latina y el Caribe, en la importancia de hacer un frente continental que acompañe a Estados Unidos en la recomposición de su fuerza comercial, hegemónica global y de competencia internacional frente a China. 

AMLO asume, con cifras trascendentales, que es importante que desde América exista un contrapeso contundente a China.

En los hechos, AMLO se ha vuelto un vocero de lo que alguna vez George Bush intentó en 2004, en la cumbre de Mar del Plata, Argentina, con Vicente Fox, y en donde ambos salieron derrotados, geopolíticamente vencidos, tanto México como Estados Unidos, por el frente Chavista y de Néstor Kirschner, que apostaban más hacia una “integración latinoamericana” con preferencias por China y Rusia, disfrazada esta última claro está de soberanista y de izquierda.

AMLO, para Estados Unidos, se ha vuelto una correa de transmisión muy importante en su liderazgo oculto dentro de América Latina, para que de forma tramposa, desde el plano ideológico y cultural, los “ideólogos e intelectuales” de izquierda se distraigan enalteciendo citas románticas, pero en los hechos concretos, exista un hecho de facto, trascendental geopolíticamente, contundente internacionalmente, y este es el de ir en un bloque de resistencia y de contrapeso global a China, liderado por Estados Unidos, que frene el inevitable crecimiento de este país, y contemple a todo el continente americano.

Es por eso que AMLO, visiblemente, opera con dos caras internacionales paralelas que juegan al mismo tiempo en su andar estratégico.

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