Aviso de incendio… Walter Benjamin un homme de lettres

Por: Armando Leal

@armandoleal71

Hay que ser un hombre

dispuesto a arrojar una bomba

y responsabilizarse por ello;

tener la libertad de dar tumbos y

encontrarnos a nosotros mismos,

contemplando nuestra decadencia.

A.I.

81 años han pasado de la muerte del pensador alemán Walter Benjamin, un homme de lettres difícil de clasificar sin traicionarlo. El pensamiento benjaminiano se mueve por los bordes, se niega sistemáticamente a ser clasificado, encasillarlo es cometer alevosía.

Benjamin se extravía por los distintos senderos de los saberes y del pensamiento, se niega a arraigarse en el recóndito espacio de las crudas fronteras académicas; antes bien, es ejemplo –vanguardista para su tiempo- invocando una multiplicidad de saberes.

Catalogarlo como judío sui generis, erudito, crítico, filólogo, profundo conocedor de la teología, traductor, crítico literario, historiador, cuentista, poeta, filósofo, alemán, vagabundo, comunista, marxista, amante, alguien perseguido por el jorobadito ‒esa “su mala suerte” a decir de Hannah Arendt‒ es extremadamente problemático.

Walter Benjamin fue, es un creador de pensamiento trascendental, es todo ello y a la vez, no lo es; encerrarlo en una esfera del conocimiento y de la condición humana es perjurar, remitirlo a lo que él siempre recusó: …no quiero ser reconocido; yo mismo quiero ser confundido con otro

Ser confundido por otro, premisa óntica, casi aforística, se convierte a la postre en un síndrome. La recepción de la obra benjaminiana ha sido sinuosa, en principio por el carácter independiente de su creador; Benjamin se negó a ser parte de una escuela de pensamiento.

Muchos lectores benjaminianos asumen su pertenencia a la Escuela de Frankfurt, enmarcan sus reflexiones en la llamada Teoría Crítica; sin embargo, ello es un enorme equívoco, un error interpretativo de su propuesta epistemológica; o bien, un ejercicio de ignorancia pusilánime.

Otro enorme malentendido entorno a la recepción de la obra de Walter Benjamin lo construyó la pensadora judío-alemana Hannah Arendt, quien en 1955 publica “Men in Dark Times”, el texto reúne ocho ensayos entorno a pensadores fundamentales del siglo XX, como: Rosa LuxemburgoBertolt Brecht y Hermann Broch.

Mentes en tiempos de oscuridad da cuenta de forma breve de esos justos instantes en que las papas están por quemarse. Es la visión particular de Arendt sobre esas mentes, una perspectiva inmersa en sus contradicciones, donde la persecución nazi, la búsqueda de un hogar y la figura Mago de Messkirch juegan un papel central, en esos tiempos de oscuridad.

En la historia de la redacción y publicación del texto “Walter Benjamin 1892-1940” se concentran las contradicciones de Arendt en torno a Walter Benjamin; si bien una primera versión del libro “Hombres en tiempos de oscuridad” fue publicada en inglés en 1955, las posteriores versiones varían hasta su versión final.

En 1967, Arendt dicta una conferencia en la Universidad de Friburgo, en la audiencia se encontraba su antiguo maestro y amante Martin Heidegger; la plática gira en torno a la figura de Walter Benjamin, a la postre es la primera versión del ensayo que tiempo después formó parte de “Men in Dark Times”, la versión “definitiva” del texto fue publicada un año después en The New Yorker, donde Arendt colaboraba.

Walter Benjamin 1892-1940” hace eco de una de las principales preocupaciones de Arendt en torno a la obra de su querido amigo, pero también asume una de las principales obsesiones de Benjamin que sus textos eran lo más importante”. La autora de “Los orígenes del totalitarismo” sentía un compromiso ético con el rescate de la obra benjaminiana, su publicación y recepción.

Prueba de ello es la historia de la publicación del texto “Sobre el concepto de historia” (el mal llamado “Tesis de filosofía de la historia”), una copia del original fue entregado a Arendt por su autor en su último encuentro en Marsella donde comieron, jugaron ajedrez, tomaron café y conversaron, meses antes de que el Berlinés se quitara la vida, para que Theodor Wiesengrund Adorno lo publicara en Estados Unidos.

Un año después, una vez que Arendt llegara a los Estados Unidos entregó el original a Adorno; sin embargo, éste retrasó su publicación. Arendt amenazó a los miembros del Instituto de Investigaciones SocialesAdorno y Horkheimer con informar del retraso y en los hechos negativa de publicar el último texto benjaminiano a Bertolt Brech, el ultimato tuvo el efecto deseado y una pequeña edición del texto vio la luz.

Pero también, “Walter Benjamin 1892-1940” crea un malentendido en torno a la recepción e interpretación de la obra benjaminiana y fundamentalmente sobre la figura de Walter Benjamin; donde en su caso, obra y biografía están estrechamente vinculadas.

Si para la Teoría Crítica había una disociación entre teoría y práctica: “conservadores en la práctica, radicales en la teoría, para Benjamin la praxis era esencial, se trata de una ética que lo sindica a aquella figura fundamental, que a finales del siglo XIX entra en desuso en el espacio de la creación: el homme de lettres

Para Benjamin la independencia era fundamental, fue por ello que se negó a afiliarse al Partido Comunista, por ello no puede ser inscrito en la Escuela de Frankfurt, esa fue la razón por la que no aprendió hebreo y migró a Israel. Por ello no creía del todo que su espacio fuera la docencia.

La actitud rebelde del Homme de Lettres no sólo rechaza la integración sino revela, al impugnar el orden, la situación existente en el mundo, de este modo contribuye a su transformación. El Homme de lettres no sólo es el intelectual-conciencia de la sociedad, sino también acción transformadora, por medio de su actuar cotidiano y de su vida misma.

El ensayo: “Walter Benjamin 1892-1940” reduce al autor de “El Origen del Drama Barroco Alemán” a un ser poseído por la mala suerte; a través de aquella figura, leyenda infantil, el JOROBADITOArendt edifica la idea de un pensador miedoso, débil, incapaz de hacerse cargo de su destino. El tropo interpretativo reduce a Benjamin al azar, a una existencia que pendía más de las circunstancias que del ejercicio de su voluntad.

El supuesto homenaje, ayuda póstuma, que la amiga de Benjamin le brinda, se vuelve una sombra que alarga la oscuridad, lo empequeñece y ridiculiza. Para ArendtBenjamin fue incapaz de cambiar sus condiciones de vida, cuando estaban a punto de aplastarlo.

Una explicación que subyace de la redacción del ensayo: “Walter Benjamin 1892-1940”, es un cierto guiño, que la enamorada quiere hacerle al profesor, la sombra del Mago de Messkirch.

En 1933, Martin Heidegger acepta el nombramiento por parte de Hitler, para ser rector de la universidad de Friburgo, sobre ello se ha interpretado que el acto del filósofo tuvo que ver más con la ingenuidad, que con una “militancia” al partido Nacional Socialista; sin embargo, la sombra colaboracionista marca el devenir de la obra heideggeriana.

Benjamin fue un atento lector, interlocutor de la derecha alemana leyó cada uno de sus textos y planteamientos, desde la izquierda debatió con cada uno de ello, en sus textos están encriptadas las agudas críticas a las tres figuras intelectuales del nazismo: Carl Schmitt, Ernst Jünger y del rector de la Friburgo nazi, Heidegger.

El Jetzt sein heideggeriano, transmuta bajo la mirada benjaminiana en la imagen de la ruptura de la temporalidad, en aquel justo instante en que los relojes se detienen y dan espacio a la Revolución.

El guiño amoroso de Hannah Arendt puede reducir a Walter Benjamin a un ser incapaz de cambiar sus condiciones de vida, pero no modifica la complicidad y militancia del rector de la Friburgo nazi, el Mago de Messkirch.

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