Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell
Alexandra Sinclair, mejor conocida como Lexie, abandona su pueblo con la esperanza de forjarse una carrera en la gran ciudad. Elina Vilkuna es una mujer finlandesa que se desempeña profesionalmente en Londres, alternando esto con su vida personal.
Son dos mujeres como cualquiera y sin nada en común, aparentemente…
La primera mano que sostuvo la mía es un trabajo de la escritora irlandesa Maggie O´Farrell, quien ha ganado reconocimiento tanto del público como de la crítica en los últimos años y este texto es una muestra de ello.
Para empezar, tiene una estructura un tanto cuanto particular, pues un narrador omnisciente nos cuenta dos historias distintas alternadas en capítulos, además de que pertenecen a dos épocas distintas, por lo que se juega con la temporalidad y a esto se le añade remembranzas de los personajes, haciendo más interesante la narración, pero no por ello más compleja, sino todo lo contrario.
Es así que nos lleva a los años cincuenta, donde conoceremos a Lexie, una joven que, al llegar a la ciudad, se reencuentra con Innes Kent, un editor de arte quien tuvo mucho que ver con su decisión de dejar su lugar de origen y que le presentará el ambiente bohemio, al mismo tiempo que se involucran sentimentalmente, derivando ello en la llegada de un bebé.
Mientras tanto, en esta época actual, Elina, quien es una artista, acaba de ser madre por vez primera, trayéndole este suceso una gran cantidad de retos que enfrenta acompañada de su esposo, Ted. En algún punto de este texto, estas dos historias se terminan relacionando.
La autora nos presenta a dos mujeres que, aunque son diferentes entre sí y que pertenecen a épocas distintas, viven su maternidad de formas similares y comunes.
Encontraremos que, como muchas otras mujeres, su vida sufre una completa transformación al momento de convertirse en madres y enfrentan desafíos a la hora de priorizar a sus hijos por sobre su desarrollo profesional, por lo que combinar ambas tareas se dificulta, además de las diferencias entre ser madre soltera a serlo en pareja.
Asimismo, se nos habla de la depresión postparto y sus consecuencias tanto para la mujer como su entorno, en este caso, su relación de pareja.

Y es justo a través de Ted que la autora aborda la temática de los secretos y los recuerdos de infancia, además de mostrarnos cómo los hombres afrontan el reto de la paternidad y qué tanto representan un apoyo para sus mujeres, sobre todo en casos como el de Elina, quien experimenta estos tremendos cambios físicos que le dificultan la tarea de maternar.
Se nos habla también de los miedos, la soledad y la incertidumbre que invade a las madres primerizas, como lo son Lexie y Elina.
La primera mano que sostuvo la mía no es propiamente un texto acerca de la maternidad, aunque la trama gire en torno a ello.Y mucho menos intenta romantizarla, sino todo lo contrario.
Nos dice que, aunque no es cosa fácil y requiere demasiado, mientras haya amor se puede llevar a cabo y lo cuenta con un lenguaje claro y sencillo, puesto que es parte de lo cotidiano.
El ritmo no es lento pero tampoco rápido, por lo que se nos irá llevando poco a poco hasta encontrar esa conexión entre ambas mujeres, así que el toque de misterio estará presente durante la lectura.
El lector quedará atrapado y permanecerá hasta el final, pues tocará una fibra sensible, en especial a aquellas mujeres que son madres y podrán identificarse ya sea con Lexie o con Elina, quienes sólo quieren vivir ese momento y amar plenamente a ese pequeño ser que se gestó en su vientre.
La primera mano que sostuvo la mía. Maggie O´Farrell. 2010. Editorial Libros del Asteroide.