Por Víctor Manuel Del Real Muñoz
Existen retóricas políticas que, aun proviniendo del marxismo, se atreven a suscribir que hay diferencias de fondo muy marcadas entre las tendencias políticas progresistas y socialdemócratas con respecto a las tendencias políticas que están más vinculadas hacia la derecha y el pensamiento neoliberal en términos económicos.
Sin embargo, más allá de la retórica de indistinta envergadura, está claro que desde un punto de vista antisistémico y anticapitalista ambas corrientes son contemplativas y permisivas con el funcionamiento del modo de producción capitalista, el orden y el funcionamiento del status quo dominante.
Cuando en la política no se aspira a derrocar a un sistema de explotación de clase como el que domina el mundo entero, no sirve absolutamente de nada.
Esto, lo suscrito en el párrafo anterior y ante anterior, también queda claro en las nuevas perspectivas en que se desenvuelven las nuevas presentaciones de forma, pero no de fondo, de las tradicionales rivalidades ideológicas que tienen que ver, o con la defensa de los enfoques globalizadores, o bien, con el posicionamiento a favor de los enfoques tradicionalistas de raigambre nacionalista, con ciertas vertientes fascistas y de derecha.
Hoy, por ejemplo la red social X, a nivel de la confrontación de puntos de vista, es una arena de intercambio muy caliente, con mucha rivalidad visceral y con mucho veneno; con mucha mentira retórica y con el posteo de fotos y videos truqueados con Inteligencia Artificial en defensa de uno u otro bando.
Por ejemplo, los conflictos de Palestina, Israel e Irán recientemente, volviendo víctimas del contenido y del posteo fake, reitero, con mucha ira y bilis derramada a muchos intelectuales y pensadores serios de todos los bandos, pero todo esto irrelevante e intrascendente en la política que aspire a cambiar la realidad.
Todas las narrativas, reitero, incluida la progresista socialdemócrata que es la más mentirosa de todas, son contemplativas con el funcionamiento capitalista, y todas sin excepción, intentan a través de la receta de las reformas y de las políticas y de los acuerdos y de las narrativas y de las estrategias de siempre, hacer latente el esquema de explotación de la sociedad y mantener la dominación de los espacios de acumulación de capital, ofreciéndole a las masas obreras pequeñas soluciones que no cortan los problemas reales de raíz.
En ese sentido, todo el veneno polarizado que se emite a través de las redes sociales, y que como nunca en la historia de la humanidad, ni siquiera en la historia del capitalismo, se había dado tanto en términos del volumen interminable de confrontación, como lo que permite ver el escenario de las redes sociales, es algo inédito, inaudito, pero intrascendente a la vez.
Casi todo el veneno retórico, narrativo, supuestamente reflexivo y estructurado parte de posicionarse en alguno de los polos de la política convencional del capital, pero nunca sobre el hecho de reflexionar sobre lo que acontece en nuestro mundo de raíz, que son causas del capital.
Algunos honran lo progre, otros lo de derecha, algunos veneran la presencia y las acciones militares de las potencias occidentales como Estados Unidos y otros veneran la presencia y las acciones militares de los países no occidentales como China o Irán, pero en el fondo es lo mismo, es la expresión del capitalismo salvaje, con sus excesos, haciendo paganos de sus contradicciones, a través de la guerra y la explotación y el derramamiento de sangre, a las masas obreras del mundo, y dejando ver que no hay nada más importante que los intereses económicos.
¿Defender a Estados Unidos? ¿A China? ¿A Rusia? Es exactamente lo mismo porque es hablar del mismo sistema económico, que impone los mismos castigos a las masas obreras y que utiliza las mismas leyes económicas de la acumulación de capital. No importan ni los apellidos ni las categorías ni los matices, porque todo converge en un mismo sistema económico, sin excepción, en donde la prioridad es la acumulación del capital, la reproducción misma de este mismo capital y la expansión del mercado, trayendo como consecuencia la permanente agresión al medio ambiente y la constante dinámica de explotación y afectación a la dignidad y a la integridad vital del ser humano, que en cualquier parte de este planeta, entendiendo que en cualquier parte de este mundo existe el capitalismo como modo de producción, es un factor económico más.