La noche en que casi me transformo en la #LadyMetrobús

Por Adriana Marisela Juárez Miranda

Foto: Eréndira Negrete

Eran las nueve de la noche con dos minutos. Al fin mi jornada laboral había terminado.

Recogí mis cosas, apagué la computadora y empecé a despedirme de mis amiguitos de servicio social y compañeros de trabajo.

Estaba un poco triste por problemas familiares. Eso me desanimaba y absorbía aún más mis energías. Caminé hacía el elevador y oprimí el botón para bajar del cuarto piso. En ese momento empezaron los malos sucesos de mi camino a casa.

Justo después de escuchar el timbre del elevador se abrieron las puertas y vi a Renato, el coordinador de Cultura de Notimex. Me saludó y preguntó cómo estaba, a lo que me limité a responderle que “bien”.

– Éste sube –me dijo. Cuando salí me di cuenta de que el elevador que había pedido para ir a la planta baja se había seguido a los siguientes pisos. Otra vez a esperar, pensé.

Finalmente en la recepción me despedí del policía y caminé hacía el Metrobús Chilpancingo. Pasé la tarjeta para entrar y abordé el primero que llegó, pues bajaba a la siguiente estación, Nuevo León.

Esa parada de transbordo con la Línea 2 es de las más tardadas que existen. Pasaban y pasaban camiones dirección Indios Verdes y Buenavista, pero a Tepalcates no. Ni siquiera aparecía en la pantalla de viajes próximos.

En ese momento apareció una señora de aproximadamente 56 años, cabello rubio y canoso, además de vestir un suéter anaranjado que resaltaba su tremenda voluptuosidad con la que me empujó para meterse en la “fila” de espera. Se colocó justo en frente de mí.

En ese momento experimentaba enojo, frustración y cansancio, entonces no pude evitar imaginar una escena en donde la empujaba y caía al carril confinado de esta red de transporte.

Me reí en voz baja pensando qué hubiese hecho la señora ahí, tirada en el piso. Quizás iniciaría una pelea de mujeres neuróticas y me volvería famosa en las redes sociales. #LadyMetrobús, sería el siguiente Trending Topic en Twitter y Facebook.

Por suerte llegó el camión que va hacía Tepalcates y nada extraordinario pasó. Me subí detrás de la cincuentona con mal gusto para vestir y opté por recorrerme al pasillo.

Mis ojitos se iluminaron al ver dos lugares vacíos a esa hora, pero uno tenía un líquido pegajoso de color azul y el otro tenía abundante vómito en el piso.

Hedía esa guacareada rosada en toda la unidad, pero al parecer yo era la única que lo percibía.

Le pedí a la señora sentada a lado de la viscosidad azul que abriera la ventana, que apestaba a vómito, y me contestó que como estaba resfriada no olía nada, aun así las abrió.

No sé si fue mi deseo de llegar rápido, pero empecé a sudar frío y las piernas me temblaban. No haber pasado al baño antes de salir del trabajo fue un pequeño error.

Cuando menos me di cuenta ya estaba llegando a Doctor Vértiz. Me acerqué a la puerta y una chica con audífonos me impedía el paso, por suerte bajó en la misma estación y ya no tuve que usar la célebre frase del trasporte público, “¿bajas a la siguiente?”

Mientras ella bailaba al ritmo de su música, sintiendo cada nota en su corazón, yo saltaba por la desesperación de ya orinar.

Pensé que ya nada podía ser peor hasta que vi a lo lejos a un niño pequeño, como de siete años de edad, cruzando el Eje Central de la mano de su madre.

El pobre niño tropezó con la carpeta asfáltica mal hecha de la avenida, su cara se estrelló completamente contra el suelo. En sí, cayó como Pacquiao cuando fue noqueado por Juan Manuel Márquez en el MGM Grand Arena de Las Vegas. Sin embargo, no lloró.

Rápidamente su mamá lo jaló del brazo y le empezó a gritar: “¡Ya te he dicho mil veces que pongas las manos cuando te vayas a caer!” “¡Mejor tu primo Sergio de cuatro años mete las manos que tú!” “¡Mira nada más, ya te manchaste el pantalón!”

Quedé atónita. A pesar de no haber tenido un buen día, estaba agradecida de no haber sido ese niño al que su mamá regañó por haberse caído en Eje Central, que incluso con el tremendo fregadazo y los gritos de su histérica madre, no lloró.

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