La música: la relación entre el arte, la economía y el mercado

Por Víctor del Real Muñoz

Cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de la división del trabajo, y con  ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el  trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza  colectiva, solo entonces podrá rebasarse totalmente el  estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad  podrá escribir en sus banderas:  ¡De cada cual, según sus capacidad, a cada cual, según sus necesidades!

KARL MARX

La música es un argumento social que ha prevalecido en todas las culturas a lo largo de la historia de la humanidad, por lo tanto, tanto la producción musical se exhibe en el historial civilizatorio como una de las actividades fundamentales del ser humano, ya que ha sido categorizada como una actividad que revela al hombre una realidad privilegiada y divina, pero también como un medio para entender el mundo, es decir, una herramienta de conocimiento que incita a descifrar quizá una forma sonora de existir.

Cuando un crítico quiere tener una aproximación al estudio de la música debe intentar entender la dinámica de la producción, reproducción y consumo de ésta, dentro del marco un ciclo económico, en función al proceso de desarrollo social del lugar donde se encuentre dicha muestra musical y enfocando especial interés al sello espiritual de la época.

El campo espacial de los sonidos es, desde hace siglos, un terreno intercultural muy diverso. A través del tiempo, la música ha sido siempre una forma de expresión cultural muy digna de los pueblos y de las personas, a través de la cual, se expresa la creatividad y se vuelve tangible la sensibilidad humana.

La música corresponde con un arte, ligado a las condiciones culturales, económicas, sociales, políticas e históricas de algún espacio social determinado.

Para poder entender un tipo de música concreto es necesario acomodarlo dentro del contexto cultural en el que ha sido elaborado, ya que la música no está constituida por un listado de elementos, sino por procesos comunicativos que tienen su origen en la cultura propiamente.

En la historia del pensamiento dada su incuestionable omnipresencia, han aparecido diferentes aproximaciones de esta expresión cultural, tratando de evaluar su papel en la sociedad, en la educación, el porqué de sus efectos, su poder y sus orígenes, como compresión inclusive de la verdadera esencia del pensamiento humano, es por eso que a continuación me especializaré en establecer una relación entre la música y economía como uno de los enlaces con las ciencias sociales por parte de la música.

ECONOMÍA: RELACIÓN CON LA MÚSICA

La economía desde un enfoque conceptual de la teoría macroeconómica tiene  como responsabilidad social estudiar el funcionamiento de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios en la sociedad. La música vista como mercancía, dadas las condiciones teóricas clásicas y marxistas adquiere relevancia después del auge de sus industrias. Compañías disqueras, derechos de autoría y conciertos masivos muy compactos y algunos muy abiertos son componentes de este gran negocio.

La intención de obtener ganancias mediante la música requiere de un marco legal que regule su mercado; la empresa de la música se apoya legalmente en los derechos de autor, ya que sólo así sus productores y distribuidores están en condiciones de reclamar ganancias dada la dinámica económica en la que vive el planeta que es el modo de producción capitalista.

Por lo tanto, la industria de la música funciona como cualquier otra industria ya que sus ejecutantes y trabajadores no son vistos como creadores ni artistas sino como emprendedores e incluso como empleados en un contexto de subordinación dentro del esquema vertical y corporativo de las grandes compañías disqueras.

Debemos poner sobre la mesa de la discusión la naturaleza impredecible del comportamiento del consumidor en el gran mercado de los commodities culturales, especialmente en productos como canciones, libros, películas e imágenes, mercancías a final de cuentas.

Esta actitud imprescindible es una  muestra cabal de que el comportamiento del consumidor y en ocasiones del productor son desviados del supuesto neoclásico de la teoría económica que dice que el “Homo Economicus” sólo prioriza a razón personal elementos por su propio bienestar económico dejando a un lado los espacios que el hombre necesita para la recreación mental y emocional.

El reto para la mayoría de los economistas de la música es consolidar un mercado musical que cause volver de manera más pronunciada predecible el comportamiento y hasta el gusto del consumidor de música.

Existen tres estrategias popularizadas entre las grandes corporaciones disqueras para hacer ese mercado, donde la primera es hacer una promoción de un elevado número de grabaciones esperando que una mínima proporción de estas se vuelvan exitosas y compensen las pérdidas ocasionadas por los rotundos fracasos musicales.

La segunda es la de implementar técnicas de acopio de datos que arrojen postas sobre el comportamiento del consumidor, estas formas de investigación de mercado siempre las aplican empresas dedicadas a eso. Los resultados arrojados en esas pruebas tienen como objetivo llenar las listas de popularidad mostradas en la radio, televisión e internet.

Finalmente la tercera corresponde a influir en las decisiones de los consumidores, esto ocurre cuando las compañías disqueras identifican mercados “meta” o también llamados “De tamaños elevados” y figuras emblemáticas dentro de esos mercados; estas estrategias se fijan para tener como meta desde conseguir a un músico famoso como portavoz de la compañía hasta practicar marketing en las calles, más allá de los esfuerzos por vender discos o shows, es por eso que el principal problema de la industria musical aparece cuando la tecnología es usada en su contra, caso concreto, el comercio ilegal de discos “La piratería” que ha representado grandes pérdidas en ese rubro.

La digitalización de la música es otro causante de pérdidas, ya que se vuelve posible conseguir copias de producciones musicales desde la forma de archivos digitales, volviéndose posible su intercambio. La aparición de la descarga automática ha obligado a las disqueras a usar internet haciendo esfuerzos por legitimar la descarga de archivos musicales e incluso trabajando en el desarrollo de ataques informáticos a todas las plataformas en la web que ofrecen el servicio de descarga automática.

Se puede concluir que la economía de la música no reivindica una parte disciplinaria que exista dentro de la economía como un todo, tampoco obliga a tener a un grupo cohesionado de investigadores que se desarrollen como escuela, se trata más bien de un tema importante que interesa a los agentes de mercado y a los administradores empresariales.

En resumen, hay interpretaciones económicas de la música con adaptaciones a los esquemas de la teoría clásica y neoclásica del mercado capitalista. El objeto de estudio más conocido a nivel mundial dentro del campo musical y la economía es como tal la relación entre la industria disquera y el mercado informal ilegal “Piratería”.

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