La mafia de policías y taxistas en Tenayuca

Por Eduardo Magaña

Valle de las Pirámides. A tres kilómetros de Tenayuca, la última estación de la línea 3 del Metrobús. Es una colonia aparentemente tranquila, con cuatro cuadras de extensión al norte de la Ciudad de México. Toma su nombre gracias a que la Pirámide de Tenayuca y Santa Cecilia se encuentran a menos de 15 minutos caminando.

Calles privadas. Un camellón para corredores. Dos parques. Una cafetería localmente famosa. Rodeada por cerros, tiene una vista ideal si eres de aquellos que se toman un momento para salir y observar desde la ventana.

Pet Friendly. Poco a poco los espacios se acondicionan  para el cuidado y atención a las mascotas. Es normal no sólo ver gente paseando perros, sino también proporcionando servicios en cuanto a salud y estética se refiere.

La colonia incluso cuenta con dos equipos infantiles de Football Americano, los cuales disputan día a día quien ocupará el gran campo de soccer en el cual entrenan.  El centro está definido por un supermercado y un pequeño centro comercial. Todo esto hace de Valle de las Pirámides (y algunas cosas más) un lugar ideal para crecer.

¿Cuál es el problema? Desde su nacimiento jamás ha sido repavimentado.

En este punto en especial quisiera detenerme… Hace unos años el anterior presidente municipal,  Pablo Basáñez acudió con fines de promoción política a la colonia. Al cuestionarle acerca del pavimento e iluminación dijo (entre risas): “Lo siento, pero para que te miento. No tenemos presupuesto para arreglar todas las calles. Una colonia tan pequeña, por el momento no es prioridad”.

Los parques se encuentran generalmente en mal estado. De vez en cuando algunos agentes enchalecados acuden para observarlos, días después de su visita algunos trabajadores comienzan a pintar uno de los módulos de atención. Todo termina ahí. Al parecer la definición de Preservación de Espacios Públicos de la Coordinación de Desarrollo Urbano de Tlalnepantla de Baz es cambiar de color dicho módulo.

Hay pocas opciones de transporte. Sólo existen algunas formas de salir o entrar a Valle de las Pirámides. Una de ellas (y la menos recomendada) es caminando. La segunda es en taxi y la tercera pudiera ser el transporte público, sin embargo, esta última opción sólo se limitará a dejarte en algún punto cercano, pues ningún tipo de colectivo entra por las calles de la colonia. Por último, una cuarta, pero creo que es obvia, en automóvil o algún otro transporte privado.

Valle de las Pirámides se encuentra rodeada de colonias con números rojos en materia inseguridad. Tenayo, Santa Cecilia, Tabla Onda, El Puerto y, un poco más alejado, Chalma y Cuautepec. Esta situación poco a poco ha llevado a que las calles sean inseguras en algunos horarios o en ciertos puntos estratégicos.

El delito más recurrente es robo a mano armada. Últimamente se habla del ingreso del narcomenudeo, pero realmente no se ha confirmado.

Esto dos últimos puntos se relacionan directamente del siguiente modo. Las dos tienen un gran agente causal y son las dos únicas figuras que se conocen como autoridad en esta colonia. Los policías y taxistas

Los primeros son los más grandes cómplices del robo a mano armada, haciéndose de la vista gorda cada que estos llegan a ocurrir. Día a día se destinan alrededor de cuatro patrullas para salvaguardar a los habitantes de la colonia, pero esto realmente no cumple. Sólo se limitan a dar esporádicos rondines, encendiendo sus sirenas de vez en cuando.

Al ser calles privadas, la seguridad de la colonia no cae completamente en manos de los uniformados. Es más, a menos que ellos tengan una orden o que algún vecino lo pida. Tienen prohibido ingresar a las privadas. Sin embargo, no hay que olvidar que se tienen calles principales. Es aquí donde estos no solo permiten, sino que también llegan a cometer delitos con la fachada de “registros”.

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En el tiempo que he vivido aquí sólo una vez me ha ocurrido. Forzado a caminar de Tenayuca a Pirámides dos policías en una camioneta me impidieron el paso con la excusa de un “registro” de mis pertenencias. Sé que constitucionalmente esto no es legal, por lo que refuté la idea y después de un rato, estos se hartaron y se fueron.

Vecinos ya han presentado quejas contra este tipo de acoso donde, en efecto, los mismos policías fueron los que los asaltaron. Ante esto las autoridades del municipio de Tlalnepantla de Baz al parecer no tienen opinión. Se limitan a levantar reportes. Se dejan de ver a las patrullas un tiempo y luego de una o dos semanas regresan.

Los segundos son los taxistas, que monopolizaron el transporte de la zona, cubriendo las cuatro cuadras con distintas zonas, las cuales usan de base. Su tarifa comienza en 30 pesos. No importa a qué distancia vayas, la tarifa comienza en 30. Probablemente esto no suena realmente alarmante, ya que esto no sólo sucede aquí, sino en muchas otras partes de la ciudad. Pero a nivel local. Afecta.

Las opciones de transporte son limitadas y si no tienes auto o motocicleta las opciones para dejar la colonia son limitadas. Eso lo entienden muy bien los taxistas.

La guerra por quién abastece a Pirámides de transporte comenzó hace algunos años, cuando los taxistas del Distrito Federal empezaron a entrar a la colonia.

Los “chafiretes” comenzaron a ganar terreno, ya que sus tarifas eran mucho más accesibles. Los locales lo vieron como un problema. Por un tiempo hubo riñas entre ellos y accidentes que involucraron daños a los usuarios. Otra situación ocasional son los choques intencionales contra vecinos de Valle de las Pirámides.

Policías y transportistas privados se unen cuando los vecinos llegan a quejarse de los taxistas. Los uniformados no hacen nada para reprimir la conducta de éstos.

Una tarde, al esperar un taxi y presenciar uno de esos “choques intencionales”, llegaron algunas patrullas y tras una discusión, los polis sólo se rieron y se fueron. De cierto modo, no sé si ambas partes tengan nexos, pero no solucionar esta clase de problemas hace pensar que sí.

Esto es parte del día a día en Valle de las Pirámides, una colonia relativamente tranquila, con sus virtudes y desventajas, dónde todo va bien o todo va mal, depende de con quién te encuentres, en que calle caminas o en el auto de quien te subas.

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