Por Víctor Manuel Del Real Muñoz
El ascenso político de Donald Trump en 2016-2017 marcó un punto de inflexión en la política global y es un factor de irrupción cabal. Su discurso populista y nacionalista, soberanista en lo económico, resonó con una amplia audiencia planetaria y sentó las bases para una nueva ola de líderes políticos internacionales que compartían similares visiones en el orden macroeconómico.
Jair Bolsonaro en Brasil, por ejemplo, adoptó un enfoque similar al de Trump, mezclando un discurso conservador con una retórica anti-establishment globalista y ecologista. Su campaña se centró en la seguridad, la economía real y la soberanía nacional con miras a la producción brasileña, temas que también fueron clave en la campaña de Trump.
El Primer Ministro de Hungría, Viktor Orbán, también ha sido influenciado por el discurso de Trump y por una clara enemistad política con George Soros. Su partido, Fidesz, ha encaminado una postura nacionalista y anti-inmigración, similar a la de Trump.
Viktor Orbán ha sido un crítico cabal de la Unión Europea y ha abogado por una mayor soberanía nacional y una predilección por el comercio, y producción de bienes y servicios reales y tangibles con un buen nivel de salarios.
En España, el partido Vox, reconocido como de extrema derecha, ha surgido como una fuerza política importante, con un discurso que combina elementos retóricos y figurativos de la derecha tradicional con una retórica populista y anti-establishment del globalismo.
Su líder, Santiago Abascal, ha sido comparado con Trump por su estilo, sus metáforas y su enfoque en la seguridad y la soberanía nacional en el orden macroeconómico.
Aunque estos proyectos políticos tienen sus propias figuras, peculiaridades y contextos únicos, comparten un vínculo común con el discurso de Donald Trump, que tiene eco en escala planetaria.
Todos ellos han aprovechado el descontento popular con la política tradicional ejercida por los partidos socialdemócratas, vinculados a los valores globalistas y equivocadamente reconocidos como de izquierda, y han ofrecido una visión alternativa que combina elementos de nacionalismo, populismo y conservadurismo.
En corolario, el ascenso político de Donald Trump ha servido de inspiración, influencia, vínculo y programación política para una nueva generación de líderes políticos en otros lugares que buscan desafiar el statu quo globalista socialdemócrata, falsamente llamado de izquierda, y ofrecer una visión alternativa para sus respectivos países.
Aunque sus enfoques y contextos pueden variar, porque además enfatizan en una esencia nacional y soberanista propia permanente, comparten un vínculo común total.