La hija oscura: no es tan fácil ser mamá

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Leda decide tomar unas vacaciones ya que se ha quedado sola, pues sus hijas se marcharon a vivir con su padre. Para ello elige un pueblito en una zona costera en el cual, por casualidad, conoce a una familia que ocasiona que su pasado se haga más presente que nunca.

La hija oscura es un trabajo de la escritora italiana Elena Ferrante que sitúa su historia en la costa italiana, a donde viaja Leda a vacacionar. Mientras está en la playa, se encuentra con una joven mujer, Nina, que es madre de una niña llamada Elena y que es parte de una familia numerosa, muy parecida a la de Leda. 

Este hecho hace que todos sus recuerdos vengan a ella, así como también varios cuestionamientos acerca de la maternidad y cómo es que ella vivió la suya. Leda misma nos cuenta su historia y nos permite conocerla con todo y sus claroscuros.

Al iniciar la lectura, el lector notará de inmediato que el tema central es la maternidad, ya que la autora suele hablar de los universos femeninos. En esta ocasión se va por explorar el lado oculto, que es la base de la experiencia de Leda: una mujer que prefirió el desarrollo profesional por encima de sus propias hijas, ya que la crianza de las mismas le parecía abrumadora. 

Se nos habla de las expectativas que la sociedad crea alrededor de las madres y cómo llegan a pesar tanto en las mujeres que, en vez de disfrutarlo, lo sienten como un lastre y se convierte en una obligación, llevándolas a tomar decisiones drásticas como huir de todo ello por lo asfixiante que puede llegar a ser, trayendo con esto una carga muy fuerte de culpabilidad y un rompimiento en las relaciones entre padres e hijos. 

Por otro lado, están aquellas madres que deciden renunciar a su vida para llevar a cabo la tarea de maternar, aunque ello represente el dejar de lado sus sueños y aspiraciones, por un momento o para siempre, llevando a estas mujeres a un estado de infelicidad que termina repercutiendo en sus hijos. 

También se nos habla de las parejas de estas mujeres quienes, no sólo no cumplen con su rol de padres al ausentarse física o emocionalmente, sino que además contribuyen al poner más presión sobre sus esposas, al exigir que se enfrasquen en esta labor sin protestar. 

Leda se ve reflejada en Nina a medida que descubre más de ella, tanto por sus conversaciones como por sus observaciones del ambiente en el que vive. Y es cuando sucede un incidente que involucra a ambas mujeres y a Elena, que las caretas saldrán volando y mostrarán sus verdaderos deseos e intenciones.

La hija oscura es un libro no muy extenso que cuenta con 25 capítulos, todos ellos muy breves, en los que el lector estará dentro de la mente de Leda todo el tiempo. Viajará al pasado y volverá al presente, ya que se le contará la historia de vida de la protagonista de boca de ella misma. 

Leda no se guarda nada y tampoco se juzga a sí misma por sus errores cometidos y, conforme avanza la lectura, se pondrá de manifiesto la obsesión que se va desarrollando por Nina y Elena, pero también la soledad y el sentimiento de culpa que la invaden. 

Es probable que el lector ame u odie a esta mujer, pero en algún momento podrá entenderla o quizá identificarse con ella para así comprender la inmensa responsabilidad que representa no sólo el alumbrar a un ser humano, sino convertirlo en una persona de bien, aunque eso signifique realizar el más grande de todos los sacrificios. 

Y siempre tener en mente que nada es color de rosa, ni blanco y negro sino un conjunto de matices.

La hija oscura. Elena Ferrante. 2006. Editorial Lumen. 

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