Por Roque Juan Carrasco Aquino
“En una guerra reaccionaria, la clase revolucionaria no puede dejar de desear la derrota de su gobierno; no puede dejar de ver que existe una relación entre los reveses militares de este gobierno y las facilidades que éstos crean para su derrocamiento. Sólo el burgués que piense que la guerra iniciada por los gobiernos terminará indefectiblemente como una guerra entre gobiernos, y que además así lo desea, encuentra «ridícula» o «absurda» la idea de que los socialistas de todas las naciones beligerantes expresen el deseo de que todos «sus» gobiernos sean derrotados” (V I. Lenin; 2000).
El pasado viernes 13 de junio del presente año, la voracidad del imperialismo norteamericano y su brazo ejecutor, Israel sionista, rompe negociaciones bajo amenazas nucleares de Irán.
El pretexto es más claro que la verdad de probar la acusación. Como reza el dicho jurídico: “«A confesión de parte, relevo de pruebas” (Pereyra; 2010). Usado por el autor como una tendencia del sistema mundial y en el ámbito de la geopolítica. Lo que le interesa al imperialismo es la justificación a modo para intervenir en cualquier país del mundo. Es la forma de su expansionismo guerrerista socioterritorial.
La última hazaña en el marco de las intervenciones guerreristas (Gaza -apropiándose del territorio- Ucrania, Líbano, Irak, Afganistán, Libia, Yugoslavia, entre otros países árabes); hoy el imperio y la OTAN agreden a Irán.
En tanto, Europa, dócil, tolerante, racista, xenófobo, clasista y supremacista, justifican irracionalmente a Israel sionista para atacar y asesinar a militares y personal de inteligencia iraní. Aunado a asesinar a la población civil más de 240 muertos (BBC News; 2025).
De esta manera, los países beligerantes no cesan en provocaciones, intervenciones militares, asesores, logística y enviando recursos económicos para que otros lleven a cabo la guerra; mientras tanto ellos, se divierten observando caer a los muertos civiles inocentes.
La actitud del Imperio decadente en crisis demuestra prácticamente sus descalabros económicos, políticos, comerciales y militares, e intenta imponer nuevamente su rol de policía mundial. Pretende aplicar sus leyes autoritarias basado en el pillaje, despojos, asesinatos, intervenciones, saqueo de recursos de los países en tensión permanente para obligarlos a obedecer, entregar tributos con sangre y subyugar a pueblos que consideran no aceptables para la convivencia occidental.
Para ello, los pueblos pobres, pero con inmensos recursos (naturales, entre ellos las “tierras raras” y materias primas). Por supuesto, a exigencias del mercado especulativo para abastecer demandas de la tecnología de la modernidad banalizada. Es la respuesta entre tantas para ser expoliados, explotados, exterminados, minimizados y, con permiso del Imperio gringo, avasallar territorios y esclavizar a pueblos enteros.
Lo vemos a lo largo de la historia: Los territorios que antes pertenecían a México; el llamado “patio trasero”, desde México hacia toda América Latina. También, con los países donde ahora se libran batallas antiimperialistas (toda proporción guardada de momento).
En este sentido, observamos las decisiones intervencionistas de Israel y la autorización de los Estados Unidos: Ucrania, Palestina, Líbano. Ahora sobre la posición guerrerista del expansionismo occidental hacia Irán.
El pretexto infantilista de Israel ante la guerra iniciada contra Irán, la ONU solapa y permite. El temor de la falsedad de armas nucleares y enriquecimiento de uranio es el relato sutil para ingenuos: Irak es el ejemplo palpable de las falsedades embusteras de Occidente inquiriendo so pretexto de armas químicas y biológicas nunca localizadas en territorio Iraquí).
Lo evidente es la irracionalidad al exacerbar en el imaginario colectivo ancestral del llamado del mesías que de Israel es la “tierra prometida” (la subjetividad de la histeria de frustración y el velo del oscurantismo para agredir y asesinar a sus oponentes: ¿es el permiso divino para asesinar?).
Al tiempo que, de un llamado hipotético de las armas nucleares en construcción de parte de Irán, aún por comprobarse; pero, la guerra se desató. Esto implica entonces que construir bombas atómicas que irían va a acabar el eje del mal de occidente (sic), pese a la violación de los acuerdos de la ONU: “La Carta de las Naciones Unidas es el documento fundacional en que se basa todo el trabajo de las Naciones Unidas.
Las Naciones Unidas se crearon para «preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra» y uno de sus principales objetivos es mantener la paz y la seguridad internacionales” (ONU; s/f).
La guerra desatada por Israel va en marcha sin detenerse; claro, la ONU, misma que permite las atrocidades. Sin embargo, existe el velado permiso y sin suspender los asesinatos, iraníes, desde territorios israelíes ni tomar acciones contundentes. Eso está destinado para los países pobres que desafían al imperio.
En cuanto a la toma de decisiones para la intervención, además de injerencistas: Alemania, Reino Unido, Francia, las cabezas principales en alianza descabellada y desastrosa con Estados Unidos. De modo que el territorio es la pieza dorada más cara de apropiarse de todas las formas ilegales por medio del despojo. Podemos relacionar hechos para comprender esta lógica intervencionista: el pillaje, de exterminio y segregación racial y cultural.
De ahí entonces, facilitar e imponer la raza supremacista de lo blanco; negando la esfera del abanico multicolor racial y sociocultural. Donde la diplomacia es el escaparate de la decadencia mercantilista de las palabras y el desplazamiento del espacio tiempo es el medio de occidente para dilatar acuerdos y resoluciones; sin favorecer, por supuesto, a las víctimas de los países pobres.
De modo que es dilatar el deterioro de los fenómenos y justificar las intervenciones militares para expulsar y matar a los defensores de sus patrimonios. Es lo que está detrás de cada guerra y el genocidio descarado: Gaza (el exterminio sionista es el botón de muestra); Ucrania (provoca la intervención de Rusia para asentar bases militares de la OTAN y atacar directamente a la población), e Israel (asesinando a Palestinos y ahogando a los indefensos a no entregar ayuda humanitaria; niños, mujeres embarazadas y ancianos sufren el genocidio de los sionistas).
Estas son piezas de un mismo ajedrez del territorio a disputar. De inmediato, interviene el brazo jurídico-político de la diplomacia -ONU- para acallar voces y minimizar la solidaridad internacional.
Referentes
– BBC News Mundo (2025): Israel e Irán recrudecen sus ataques que ya dejan más de 240 muertos, mientras numerosas personas huyen o son evacuadas. En línea. Página web: https://www.bbc.com/mundo/articles/cn0g0g8xwrko
– CNN (2018): Donald Trump retira a EE.UU. del acuerdo nuclear con Irán. En línea. Página web: https://cnnespanol.cnn.com/2018/05/08/donald-trump-retira-a-ee-uu-del-acuerdo-nuclear-con-iran/
– Lenin, V. I. (2000): El socialismo y la guerra (La actitud del P. O. S. D. R. ante la guerra). En línea. Página web: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/1915sogu.htm
– Olvera, López David (2020): La invasión de América: desentrañar la opresión y racismo históricos. Gobierno de México. Secretaría de Cultura. En línea. Página web: https://www.gob.mx/cultura/articulos/la-invasion-de-america-desentranar-la-opresion-y-racismo-historicos?idiom=es
– ONU (s/f): Mandatos y fundamento jurídico del mantenimiento de la paz. En línea. Página web: https://peacekeeping.un.org/es/mandates-and-legal-basis-peacekeeping
– Pereyra, Mele Carlos A. (2010): A confesión de parte, relevo de prueba. Revista electrónica Rebelión. En línea. Página web: https://rebelion.org/a-confesion-de-parte-relevo-de-prueba/