Por Marco Jiménez
El mundo está en una transición de la unipolaridad estadounidense a la multipolaridad donde China y Rusia están liderando parte del mundo, sin embargo, hay algo en lo que no han podido competir: la propaganda mediática, donde Israel también entra en este juego. Son los reyes de este rubro con su Manual Hasbará de propaganda mediática, el cual ayuda a tergiversar la verdad.
La propaganda se recrudeció y fue visible desde la pandemia de Covid 19, pero se intensificó en 2022 con la operación especial de Rusia en Ucrania, con reportajes que abordaban temas con visión maniqueista, la víctima y el victimario, sin mencionar que este conflicto viene desde 2014.
Medios de comunicación como BBC, NBC, El País, Bloomberg, agencias como ATF y Reuters, bombardeaban con historias de cómo Rusia quedaría quebrada. Nos machacaron el mensaje de que Rusia está aislada, que el presidente Putin era el responsable, y básicamente el mensaje es que una sola persona estaba llevando al precipicio a su país.
La idea es que el colectivo crea que Putin es un dictador y su población quiere un cambio de régimen, mismo discurso que con Saddam Hussein, Muamar Gadafi y actualmente con Nicolás Maduro, y pronto Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum.
Por otro lado, el mensaje de países occidentales era de cuidar los valores europeos, denostar a Vladimir Putin, excluir a Rusia de cualquier evento, apoyar la paz con armas, inversión, enviando soldados como “voluntarios” para ayudar a Ucrania por la injusticia vivida por su vecino Rusia, pero algo que no mencionan es que es una lucha étnica contra los eslavos.
Ya pasó con Yugoslavia en los 90, ahora es Rusia y Ucrania, que son de la misma etnia.
Paralelismos
En Medio Oriente el mensaje no fue el mismo de los países occidentales con Palestina, donde los sionistas israelíes iniciaron un genocidio, más cercano a un infanticidio, y donde se justificaron por un ataque de Hamas en territorio ocupado de Palestina, donde el polaco-israelí Benjamin Netanyahu desde hace 30 años ha llevado a cabo una desaparición étnica de palestinos y donde los medios no condenan ni bombardean de noticias este genocidio que prácticamente vemos en vivo; donde el botín es anexionar territorio de otros países para expandirse.
Por el contrario, Rusia no requiere territorio, pero lucha por la desnazificación y la no desaparición de su población en Ucrania.
La diferencia es que los sionistas han generado propaganda lingüística en todos los medios de comunicación para que al ser criticados desfundamenten el argumento diciendo que la persona que los critica es “antisemita”, algo que está muy lejos de la realidad, pero es interesante ver los argumentos débiles o nulos de los países occidentales al hablar de este tema con el paralelismo de lo que ocurre entre Rusia y Ucrania.
La era de la posverdad
La era de la posverdad se refiere a que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública y que está por encima de estos las emociones y creencias personales.
Para poder influir en la opinión pública solo se requiere crear discursos fáciles de aceptar e insistir en ellos para satisfacer sentimientos y creencias personales, los hechos básicamente no son importantes.
Aunque la posverdad siempre ha existido, las redes sociales la han potencializado, ya que la población cada vez pone menos atención y quiere discursos rápidos sin necesidad de analizar, pero quien exacerba la posverdad es la Inteligencia Artificial (IA), donde generaciones jóvenes la utilizan prácticamente para todo, sin verificar si la información es verdadera o tiene sesgos.
Prácticamente la Inteligencia Artificial ayuda a que los seres humanos dejemos de pensar y nos convirtamos en seres más fácilmente manipulados y eso nos lleva a vivir en la inmediatez.
Curiosamente también con las redes sociales se ha dado un fenómeno donde la gente se ha dado cuenta de que la mentira es un instrumento de manipulación sobre hechos que actualmente ocurren, principalmente con el genocidio de Israel en Gaza.
Incluso, este hecho ha sido tema de protesta en varios países del mundo y donde Israel ahora quiere dominar el mensaje en redes sociales como Tik Tok; por eso la insistencia de Estados Unidos en adquirir dicha red social, para lavar la imagen de Israel en el mundo, además de la propaganda realizada en el cine y continuar con su victimismo desde la Segunda Guerra Mundial y que al parecer tiene harta a muchas generaciones.
La verdad ha muerto
La propaganda occidental continúa ahora con el mensaje de que Rusia quiere invadir Europa, aunque el continente prácticamente no tiene recursos naturales y Rusia es el país más grande del mundo. ¿Pará que los querría invadir?
Por otro lado, Estados Unidos dice luchar contra el narcotráfico en América Latina, pero con ocho bases militares en Colombia ¿Cómo es que no pueden terminar con el narcotráfico pero sí pueden sacar a María Corina Machado de Venezuela y darle un Nobel de la Paz?
El lenguaje es un aliado para justificar acciones como el robo del buque petrolero de Venezuela. Ellos lo llaman “incautación”. A la invasión la llaman “Lucha por la libertad”. Robo de tierra Palestina, “asentamientos en disputa”. Colonización, “retorno”.
Y hay una larga lista de ejemplos que básicamente es neutralizar el lenguaje y/o enfocarlo de manera positiva para ser aceptada por la opinión pública y suavizar los hechos, de los cuales se habla en este artículo.
La población actualmente requiere más tiempo para realizar actividades básicas como el trabajo, el ocio, descansar, y lo único a lo que puede acceder es a informarse de manera inmediata, además de enfocarse solo en sus ideales, pero tomar esa elección también restringe su visión para dar amplitud a la realidad. Como consecuencia, merma su capacidad de ser una persona dialéctica y crítica.